#40 millones de dólares por una casa ‘antihollywood’: la última locura de Brad Pitt por amor (a la arquitectura) #noticias #2022

#40 millones de dólares por una casa ‘antihollywood’: la última esquizofrenia de Brad Pitt por bienquerencia (a la obra) #noticiario #2022

Los desenfadados trajes de tejido —falda incluida— que le ha diseñado Haans Nicholas Mott para la excursión de promoción de Bullet Train han sido una de las sensaciones indumentarias del verano. Representan la nueva piel de un nuevo Brad Pitt que afronta relajado, muy rubio y muy en forma los 60 primaveras que cumplirá en 2023. “Creo que estoy en mi última etapa”, declaraba en junio al GQ britano, y parece que el actor se está diseñando un crepúsculo pleno, prolongado y repleto de satisfacciones. Cultivando su condición de gran sino del cine con escogidos y lucrativos proyectos mientras persevera en su fase de productor —su compañía, Plan B Entertainment, participa en la esperada Blonde, que se estrena en Netflix el 23 de septiembre, y en la que promete ser otra de las películas de la temporada, Women Talking, de Sarah Polley—. Además invirtiendo el tiempo que le queda y el mucho caudal que apetito en las cosas que le gustan. En las cosas y en las casas. El negocio inmobiliario, una importante industria auxiliar de Hollywood, se cruza en el caso de Pitt con su pasión personal por la obra. Su última adquisición es el resultado de uno y otro intereses.

Lo publicaba en primicia The Wall Street Journal hace unas semanas: Brad Pitt ha comprado una propiedad sobre un agreste cuesta en Carmel Highlands por 40 millones de dólares (unos 39 millones de euros). Según los expertos consultados por el diario financiero, se manejo de la operación más cara de la que se tiene nueva en la zona; mucho caudal incluso para este exclusivo enclave en el divisoria septentrional de la pintoresca costa de Big Sur, donde el mercado está al acrecentamiento. En la menos accidentada playa de Carmel-by-the-Sea, la pueblo de la que Clint Eastwood fue corregidor entre 1986 y 1988, se vendió el pasado mes de abril la casa de Betty White, la última de Las chicas de oro, fallecida a comienzos de 2022, por 10,77 millones de dólares (10,5 millones de euros), muy por encima del precio de salida fijado solo un mes antaño en 7,95 millones. Nueve kilómetros más al sur, en el número 157 de Spindrift Road, calma comprador otra icónica propiedad, una mansión de espada, madera y cristal de 1.100 metros cuadrados. Protegida por el cuesta y una espesura de cedros de Monterrey, es una combinación de apabullante high tech de los ochenta y de un pulido estilo californiano. Hasta allí conducía temerariamente su Lotus Sprit desde San Francisco Catherine Tramell, la magnética, megalómana y presumible asesina en serie interpretada por Sharon Stone en Instinto Central. Por último, se ofrece con un precio de salida de poco más de 32 millones de dólares (aproximadamente de 31 millones de euros).

Las vistas que tiene la casa sobre el acantilado en Carmel Highlands son uno de los mayores atractivos de la centenaria vivienda. Foto de Maynard L. Parker. Cortesía de The Huntington Library, San Marino, California.
Las vistas que tiene la casa sobre el cuesta en Carmel Highlands son uno de los mayores atractivos de la centenaria vivienda. Foto de Maynard L. Parker. Cortesía de The Huntington Library, San Marino, California.
La nueva casa de Brad Pitt es una vieja edificación en piedra que tiene algo menos de 300 metros cuadrados y una sola planta, que queda a la vista de cualquiera que se asome al mirador contiguo a la finca. Foto de Maynard L. Parker. Cortesía de The Huntington Library, San Marino, California.
La nueva casa de Brad Pitt es una vieja edificación en piedra que tiene poco menos de 300 metros cuadrados y una sola planta, que queda a la presencia de cualquiera que se asome al mirador contiguo a la finca. Foto de Maynard L. Parker. Cortesía de The Huntington Library, San Marino, California.

El nidal de la Tramell —igualmente del personaje de Nicole Kidman en la serie Big Little Lies— encaja hasta la caricatura en el tipo de propiedad que podría desear un actor multimillonario: vistas impagables, excéntricas comodidades, privacidad y dimensiones más que generosas. Pero la nueva casa de Pitt, escasamente a un cuarto de hora a pie, es adecuadamente distinta. Se manejo de una vieja edificación en piedra de poco menos de 300 metros cuadrados y una sola planta, que queda a la presencia de cualquiera que se asome al mirador contiguo a la finca, uno de los muchos que jalonan la Ruta 1, la carretera que recorre de boreal a sur la costa californiana. La adquisición de la Casa D. L. James, igualmente conocida como Seaward —cerca de el mar—, no avala a un talante suntuario o meramente reflexivo. Las estrellas que más brillan suelen tener una inquietud que trasciende el oropel. La de Brad Pitt es la obra, y la del cuesta de Carmel es una operación de coleccionista que encaja con la idea de obra de arte habitable que expresó durante una entrevista con Oprah Winfrey en 2004, charlando premeditadamente de la mansión en Beverly Hills que acababa de arreglar con su entonces pareja, Jennifer Aniston.

La familia del arquitecto que diseñó la casa, Charles Greene, posando frente a ella a principios del siglo pasado.
La tribu del arquitecto que diseñó la casa, Charles Greene, posando frente a ella a principios del siglo pasado.

Brad Pitt es amigo de Frank Gehry, admirador de maestros contemporáneos como Tadao Ando o Koolhaas y de clásicos como Frank Lloyd Wright y Gaudí. En 2009 visitó las obras del Centro Niemeyer de Avilés y contempló la posibilidad de formar parte de los ambiciosos y finalmente frustrados planes del Cabildo de la ciudad y del Principado para reimprimir allí el fenómeno operado por el Guggenheim en la ría de Bilbao. En 2019 defendió en presencia de la asociación de gobierno del Condado de Los Ángeles la multimillonaria nueva sede del museo de arte de la ciudad proyectada por el suizo Peter Zumthor. Además ha trabajado con GRAFT, el despacho con sede en Los Ángeles, Berlín y Pekín responsable de la reforma del estudio del actor en su mansión de Los Acertado. Colecciona muebles de Mies o de Mackintosh, y diseña los suyos propios en colaboración con el artesano Frank Pollaro. Está ultimando personalmente la restauración del estudio de reproducción del Château Miraval, la bodega que adquirió hace ahora 10 primaveras con Angelina Jolie —posteriormente del divorcio, la actriz vendió el año pasado su parte de la propiedad al categoría Stoli—. Incluso ha participado en la traducción vip del popular software de reformas de los hermanos Scott para sorprender a su amiga y maquilladora Jean Black con la transformación de su parking en una casa de invitados.

La transacción de la Casa James, que se produjo antaño de que la propiedad saliera siquiera al mercado, es resultado de esta pasión de arquitecto devoto de Pitt. Su autor, Charles Sumner Greene (1868-1957), ejerció en Pasadena próximo a su hermano Henry entre 1894 y 1915. El estudio Greene & Greene acuñó con sus mansiones para la acaudalada sociedad del zona, el que se ha considerado primer estilo arquitectónico genuinamente californiano. El conocido como bungalow definitivoultimate bungalow—, cuya alegoría se encuentra en obras como la Casa Gamble, incorporó el movimiento Arts & Crafts y la influencia japonesa y supuso, próximo a la poderosa figura de Frank Lloyd Wright, una de las aportaciones más originales al arquetipo de vivienda unión norteamericana.

La Casa D. L. James, también conocida como 'Seaward', cuenta con una agradable biblioteca con vistas al acantilado. Foto de Maynard L. Parker. Cortesía de The Huntington Library, San Marino, California.
La Casa D. L. James, igualmente conocida como ‘Seaward’, cuenta con una agradable biblioteca con vistas al cuesta. Foto de Maynard L. Parker. Cortesía de The Huntington Library, San Marino, California.
A lo largo de los años la casa ha vivido varias reformas, una de ellas la llevó a cabo el arquitecto John deKoven Hill a finales de los años cincuenta. Imagen de uno de los baños reformados por Hill. Foto de Maynard L. Parker. Cortesía de The Huntington Library, San Marino, California.
A lo prolongado de los primaveras la casa ha vivido varias reformas, una de ellas la llevó a lado el arquitecto John deKoven Hill a finales de los primaveras cincuenta. Imagen de uno de los baños reformados por Hill. Foto de Maynard L. Parker. Cortesía de The Huntington Library, San Marino, California.

En 2000, el gran entendido en los Greene, Randell Makinson, publicó una monografía sobre la Casa Blacker, otra de las construcciones representativas del dúo de arquitectos, que acababa de ser restaurada. Aquel manual en formato coffee table contaba con una veintena de imágenes en blanco y enojado realizadas por un fotógrafo llamado Brad Pitt. El actor participó activamente en la cobranza de fondos para contribuir a sufragar las obras que devolvieron al edificio el esplendor perdido y los medios característicos expoliados tras una agresiva reforma realizada en los primaveras ochenta.

La relación de Pitt con los Greene viene de allá, pero la Casa James, firmada en solitario por Charles, representa una excentricidad respecto al cesión de los hermanos, y ahí es donde reside su condición de cámara única. En 1916, Charles Greene abandonó Pasadena y se instaló en Carmel atraído por el entorno y el bullicio hermoso de la pueblo. Allí conoció a un industrial y igualmente escritor procedente de Kansas City, David Lewis James, que acababa de comprar un escarpado conjunto de tierra sobre el mar y le encargó la construcción de su casa. El resultado, “un monumento único” en Estados Unidos, en palabras de Randell Makinson, es adecuadamente desigual a los sofisticados bungalows de madera realizados con su hermano Henry. Se manejo de un romántico prodigio de cantería a saco de piedra arenisca procedente del entorno, inspirado por el paisaje, la obra misional y cierto influjo mediterráneo. Junto a incluso examinar en los arcos que se abren al mar el regalo de la encuentro a Tintagel, el castillo artúrico en Cornualles, que Charles Greene realizó en 1909 y del que volvió con algunos apuntes y acuarelas hoy depositados en la biblioteca de la Universidad del Sur de California.

Brad Pitt, en 2007, paseando por Nueva Orleans, donde construyó viviendas destinadas a los damnificados del huracán Katrina con su fundación Make It Right.
Brad Pitt, en 2007, paseando por Nueva Orleans, donde construyó viviendas destinadas a los damnificados del huracán Katrina con su fundación Make It Right.Mark Mainz (Getty Images)

La casa fue heredada por Daniel Lewis James hijo, escritor conocido por Famous All Over Town, una controvertida novelística sobre la comunidad chicana de Los Ángeles que publicó con el seudónimo de Danny Santiago. Tras la homicidio de James en 1988, su viuda, Lilith, siguió viviendo en Seaward hasta 1999, cuando vendió la propiedad al financiero de Chicago Joe Ritchie por 4,5 millones de dólares.

Ritchie falleció el pasado mes de febrero, y Pitt ha tenido la oportunidad de sumar esta insólita torre albarrana con vistas a la reserva cuadro de Point Lobos a un parque inmobiliario que inauguró en 1994 con su casa de Los Acertado, adquirida a Cassandra Peterson, la actriz conocida por su personaje televisivo de Elvira. Un nuevo refugio en el que recuperarse del fiasco de la Fundación Make It Right, el codicioso plan que puso en marcha en 2006 para construir, en el Lower Ninth Ward de Nueva Orleans, viviendas destinadas a los damnificados del huracán Katrina. Ciento cincuenta casas asequibles y sostenibles firmadas por arquitectos de campanillas que finalmente se quedaron en 109, muchas de las cuales han presentado problemas estructurales y de aislamiento y que han motivado un cruce de demandas entre los afectados, la hoy extinta Fundación y los abogados del actor.

La casa que Brad Pitt tiene en Los Feliz (Los Ángeles), allí vivió con Jennifer Aniston mientras estuvieron casados.
La casa que Brad Pitt tiene en Los Acertado (Los Ángeles), allí vivió con Jennifer Aniston mientras estuvieron casados.James Aylott (Getty Images)

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