#Acelerando la ciencia a 314.000 billones de operaciones por segundo #noticias #2022

#Acelerando la ciencia a 314.000 billones de operaciones por segundo #telediario #2022

“A la calle de Roger de Llúria número tal, por auspicio”. El taxista, de origen paquistaní, le dice la dirección a su teléfono y el teléfono lo manda a una calle de Estados Unidos. Repite la dirección. Lo manda a Asia. Lo intenta el cliente, de origen gallego, y el artefacto los dirige a Roger de Llúria número tal.

Al día posterior la particularidad sirve de ejemplo de uno de los retos que debe afrontar un sistema de inteligencia industrial ideado para que las personas hablen con las máquinas: “Tiene que ser lo suficientemente robusto para entender al hablante no nativo”, afirma Marta Villegas, en una sala del Barcelona Supercomputing Center (BSC) – Centro Franquista de Supercomputación. Es colíder de la Mecanismo de Minería de Texto, que se dedica a la tecnología del idioma. El año pasado pusieron en marcha el esquema MarIA, el primer maniquí masivo de inteligencia industrial de la franja española de llegada campechano, alimentado con una saco de datos —provista por la Biblioteca Franquista— con 135.000 millones de palabras. “Nuestro cometido es obtener datos suficientes y entrenar modelos que sirvan como infraestructura saco para que la industria cree aplicaciones”, explica. MarIA está a disposición de científicos y empresas que quieran servicios de idioma en gachupin y someter la brecha de bienes con respecto al inglés. “Ahora mismo puedes decirle a un teléfono: ‘Quiero una mesa para cinco contiguo a la ventana; y uno es vegano’ en inglés, pero no en gachupin”, ilustra. Para que un día una empresa pueda plantearse hacer una aplicación que permita dar esta orden en gachupin es necesario que exista un empleo como el BSC, un consorcio divulgado creado entre el Gobierno de España, la Generalitat y la Universitat Politècnica de Catalunya, con investigadores de élite y un superordenador llamado MareNostrum 4. Para crear y entrenar a MarIA se ha requerido de una potencia de cálculo de 9,7 trillones de operaciones por segundo. MareNostrum 4 tiene una potencia máxima de 13.900 billones de operaciones por segundo. Pero el explicación científico-técnico exige cada vez más capacidad de enumeración y en 2023 el BSC estrenará el MareNostrum 5, que llegará a 314.000 billones de operaciones por segundo. Otro brinco de coloso del centro líder de la supercomputación en España, consolidado como una narración internacional en el revolucionario contorno donde se funden el disección de grandes cantidades de datos (big data) y la inteligencia industrial.

“Esto no es como una seta que haya surgido de un día para el otro”, dice Mateo Valero, director desde sus inicios del BSC, campechano en 2005 sobre los cimientos del Centro Europeo de Paralelismo de Barcelona, que igualmente fundó en 1991 este ingeniero en Telecomunicaciones condecorado con los premios más selectos de la ingeniería computacional, facilitador en 1995 del pionero enfrentamiento entre el ordenador de IBM Deep Blue y el ajedrecista Miguel Illescas, devoto a las rancheras e hincha entregado del Fútbol Club Barcelona.

Infraestructura para el MareNostrum 5.
Infraestructura para el MareNostrum 5. Vicens Gimenez (© Vicens Gimenez)

Desde su despacho en la nueva sede corporativa del BSC, un edificio pulcro y innovador situado al pie de la sierra de Collserola, Valero divisa el Camp Nou y bromea: “Si yo fuera el presidente, metía ahí un superordenador”. Parece que incluso su pasión blaugrana se ve superada por su devoción por las computadoras: “Yo he manido progresar a estos locos cacharros. Han cambiado la humanidad”. Si el modelo científico-tecnológico es el credo de nuestro tiempo, una divertida representación de ello es el emplazamiento del MareNostrum 4, que ocupa una capilla desacralizada: he ahí esa bella infraestructura interiormente de una caja de vidrio; esa gran matriz informática entre arcos, columnas y vitrales de la adoración de los Reyes Magos y de la crucifixión.

La capilla está conectada por una pasarela al nuevo edificio del BSC, en el que se encuentra la sala de 900 metros cuadrados que se está acondicionando para percibir a MareNostrum 5. El ingeniero Miguel Armenta muestra el empleo, donde han instalado las máquinas de refrigeramiento y los cuadros eléctricos, a yerro de los racks (armarios informáticos) que llenarán el espacio. La operación de esta máquina vale 151 millones de euros, financiada con fondos de la Comisión Europea (la porción), del Gobierno gachupin, de la Generalitat y de la Politècnica. Por lo demás, aun cuando MareNostrum 5 todavía no existe, Valero cuenta que ya están pensando en el sexto, para el que aspiran a usar por primera vez microprocesadores diseñados en Europa, en el BSC. En medio de la crisis por la carestía de estos componentes, en mayo se anunció un acuerdo entre Intel y el BSC para que este centro albergue un laboratorio de diseño de microchips, con una inversión entre el Gobierno gachupin y la empresa estadounidense de 400 millones de euros en 10 abriles. “Europa necesita ser autónoma y tener llegada a la tecnología para sufrir sus ideas a la maña. Si dependes de otros países, eres endeble”, afirma Valero.

El BSC conduce con las luces largas. Además tiene puesta la vistazo en la computación cuántica. William Daniel Phillips, Nobel de Física, ha dicho que supondrá un brinco tecnológico comparable al que hubo entre el primario contador y la informática coetáneo. El año pasado echó a rodar en el centro barcelonés el esquema Quantum Spain, financiado por la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Fabricado y coordinado por la doctora Alba Cervera. En un respiro previo a una reunión, explica: “Si queremos entender la naturaleza a escalera microscópica —átomos, moléculas, luz—, se queda corta la supercomputación y necesitaríamos acudir a un ordenador cuántico”. En el BSC se instalará el primer computador de este tipo en España y en el sur de Europa y el objetivo es que sirva como utensilio de formación para potenciales usuarios de esta tecnología y para la creación de algoritmos cuánticos aplicables a micción públicas y empresariales. Valero subraya la intención pedagógica del esquema. La aspecto maña, advierte, es más incierta: “La computación cuántica aún está en su invierno polar. De momento la esencia está en los supercomputadores. Sin ellos no somos falta”.

Investigadores del BSC discuten sobre la visualización de un programa de inteligencia artificial.
Investigadores del BSC discuten sobre la visualización de un software de inteligencia industrial. Vicens Gimenez (© Vicens Gimenez)

Estos ordenadores son el eje sobre el que expedición el corpus de investigación de los más de 600 científicos del BSC, repartidos entre las áreas de Ciencias de la Computación, Ciencias de la Vida, Ciencias de la Tierra y Aplicaciones Computacionales en Ciencia e Ingeniería. En 2021 el centro ejecutó un presupuesto de 47,2 millones de euros y gestionó más de 250 proyectos de rango multidisciplinar amplio, desde la biomedicina a la proyección urbanística, pasando por la predicción climática y la ética en inteligencia industrial, entre otros.

Vestido con una camiseta de una peli de Hayao Miyazaki, el Kurosawa del anime, el informático Darío García, colíder del Equipo de Inteligencia Fabricado de Detención Rendimiento, deje del batalla de darle “un sentido fiable” a esta tecnología. La carrera por el mercado de la inteligencia industrial es vertiginosa y la encabezan grandes compañías de Estados Unidos y China cuyos procedimientos son opacos. Esta yerro de transparencia supone un problema serio porque los sistemas de inteligencia industrial pueden provocar daños en la sociedad a la que se supone que tratan de aportar soluciones y bienestar. Tanto los sesgos estructurales que pueden contener los datos con los que se entrena a los modelos como los prejuicios o intereses de quienes los diseñan socavan su neutralidad y cerca de que abran la puerta a la reproducción de las discriminaciones étnico, financiera, sanitaria… La Unión Europea ha abrazado como una moderna encargo vinculada con sus viejos títulos la defensa de los estándares de calidad y derecho en la inteligencia industrial, y el equipo de García trabaja en esa dirección. “La vía de Estados Unidos consiste en que las empresas hagan lo que quieran mientras sea rentable; la de China, en conseguir la veterano cantidad de datos y control para el Estado; y la nuestra, en hacer ciencia del mismo nivel pero garantizando los principios democráticos. Esto significa que participas en una carrera en la que tú vas en bici y los otros en moto”, dice. ¿Y le frustra ir en bici? “No, porque en este caso me daría miedo ir en moto”.

De la ética de los cerebros artificiales a la agricultura. La coordinadora del Equipo de Investigación en Servicios Climáticos, Abundancia González, explica cómo la analítica de datos a gran escalera y modelos matemáticos del clima les permiten gestar información para optimizar cultivos. Es lo que han hecho desde 2017 con el recién terminado esquema Med-Gold, centrado en tres productos del Mediterráneo: uva, oliva y trigo duro, y en el que trabajaron y diseñaron sus servicios climáticos con una empresa de cada sector. “Nosotros convertimos los datos climáticos en información climática, y basándonos en esta información y en el conocimiento comprobado del clima y de las predicciones climáticas futuras, codesarrollamos productos que puedan servir para que los agricultores anticipen sus decisiones con mejor saco y adaptarse al cambio climático”, detalla. González se centró especialmente en el trabajo con la industria del caldo. El calentamiento entero es la veterano amenaza a la que se enfrenta este sector, sobre todo en el sur del continente, y Med-Gold sirvió para orientar la actividad vitivinicultor con predicciones estacionales de temperatura o de profusión para los próximos seis meses, y con predicciones de indicadores agroclimáticos que ayudan en las estrategias de protección de la vid.

Sistema de tuberías en la sala donde se instalará el MareNostrum 5.
Sistema de tuberías en la sala donde se instalará el MareNostrum 5. Vicens Gimenez (© Vicens Gimenez)

La potencia prospectiva del BSC igualmente es la utensilio de trabajo de Rachel Lowe, líder del Equipo de Resiliencia en Vigor Mundial. Uno de sus proyectos se claridad Harmonize. Investigación comprender la relación entre el cambio climático y la propagación de enfermedades infecciosas transmitidas por mosquitos (zika, dengue, chikungunya) en América Latina y el Caribe. “Elaboramos modelos para predecir brotes y preparar la arribada de estas enfermedades a sitios nuevos”, resume Lowe. Para ello tienen que realizar cálculos vastos y complejos con variables entrecruzadas como las temperaturas, las proyecciones de crecimiento de población, la expansión urbanística, las características socioeconómicas de las zonas o el llegada a servicios de vitalidad. La pretensión es que este trabajo de compendio de datos y predicción sea útil para que las comunidades locales mejoren su capacidad de aclimatación y resiliencia. Otro esquema que acaban de divulgar, IDAlert, de corte similar a Harmonize, tiene como propósito contribuir a la vigilancia, alerta temprana y respuesta a enfermedades zoonóticas, aquellas que se propagan entre animales y humanos, como pudo ser el caso de la enigmática covid-19.

De los muchos emprendimientos científicos abracadabrantes del BSC, tal vez el que cause más impresión sea el de crear prismáticos digitales de las personas para fines médicos. Es sostener, representarnos virtualmente, de forma individualizada, en un ordenador para que los doctores puedan ayudarnos a preparar y tratar enfermedades. La llaman medicina personalizada. Por ahora es un sueño para el que se trabaja paso a paso. “No es impensable que se pueda hacer, pero estamos remotamente de ello porque el cuerpo humano es complejísimo”, dice el biólogo Alfonso Valencia, director del área de Ciencias de la Vida. Venir a crear prismáticos digitales de los pacientes sería un logro extremo de la finalidad que se marca Valero, en términos nítidos y sin rimbombancias, en su campo de investigación: “Utilizar mejores datos para ayudar a mejorar las decisiones médicas”. En esta columna, ahora mismo andan en el empeño de afectar el proceso de crecimiento de un tumor. Y para seguir produciendo más y mejor conocimiento biomédico con big data como materia prima, hay que continuar aumentando la potencia de la propulsora. “Ya estamos al contorno de lo que puede hacer MareNostrum 4 y es fundamental que vayamos a tener uno nuevo. La pretensión del BSC siempre va más allá de lo que disponemos”.

El superordenador MareNostrum 4, situado en una antigua capilla desacralizada.
El superordenador MareNostrum 4, situado en una antigua capilla desacralizada. Vicens Gimenez (© Vicens Gimenez)

El Barcelona Supercomputing Center igualmente quiere aplicar la idea de crear avatares para fines urbanísticos. Lo explica Fernando Cucchietti, coordinador del Congregación de Analítica de Datos y Visualización: “La aspiración es tener un simulador de una ciudad completa”. Dice que el uso de este expediente en urbanística no es nuevo, aunque hasta ahora se ha empleado de forma parcial —por ejemplo, simulando el comportamiento de los semáforos para entender cómo mejorar el flujo de tráfico—, no integralmente, simulando todas las facetas de la ciudad a la vez y de modo interconectada para prever cómo uno o más cambios en la población pueden afectar a otras de sus dimensiones y a la ciudad como organismo unificador y dinámico. Recurriendo a una equivalencia, el investigador expone que procuran ocurrir de especular “en la espécimen” de las ciudades a hacerlo “en su fisiología”. Esto sería una asiento gemela. “Aunque no sé si se podrá afectar una completa de aquí a cinco o diez abriles”, reconoce. “Es nuestro delirio a la Vidriera”.

Han hecho experimentos más modestos. Por ejemplo, una simulación del Camp Nou para analizar los movimientos de las personas que visitan este estadio de 100.000 espectadores. Se dilación que la próxima temporada el Barcelona use esa información para optimizar su trámite. Cucchietti enseña una presentación del esquema que hicieron en el Instituto Tecnológico de Massachusetts. Es un disección minucioso de todo tipo de variables de subsidio y flujos de espectadores y que permite al club tomar decisiones desde lo más voluminoso, como la trámite de la seguridad, hasta lo nimio, como cuántas salchichas frankfurt podrán despachar en función de la hora del partido. Nulo es al margen a la supercomputación. Qué queda ya que se pueda deslizar a su formidable mecenas matemático.

50% de descuento

Contenido exclusivo para suscriptores

Lee sin límites

#Acelerando la ciencia a 314.000 billones de operaciones por segundo #telediario #2022

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*