#Al encuentro de ‘El Abuelo’ en Chavín, el árbol más grande de España #noticias #2022

#Al interviú de ‘El Viejo’ en Chavín, el árbol más excelso de España #telediario #2022

Cerca de Viveiro (Lugo), en uno de los bosques más septentrionales de la península Ibérica, se yergue O Avó, El Viejo, un eucalipto plantado en 1880 que es considerado el árbol más excelso de España. Nueve hombres hacen desidia para abrazar su tronco de 10,5 metros de perímetro. Tiene una categoría de 61,78 metros, como un edificio de 20 plantas, y un cuerpo de 75,2 metros cúbicos. Esto, por si cierto no se lo imagina, es muchísima madera, suficiente para forrar de tablas la Praza Maior de Viveiro. Dos veces.

Para pasarse a El Viejo hay que acercarse al Souto da Retorta, que así se claridad el bosque en cuestión, el cual está acertadamente señalizado a 6,5 kilómetros de Viveiro, en el motivo de Calvoso (parroquia de Chavín). Incluso está acertadamente indicado, con un panel al principio, el sendero que recorre esta magnífica espesura: es muy sencillo, de solo dos kilómetros (una hora, ida y reverso), plano y sin extravío posible, pues discurre en todo momento entre el río Landro y el canal de desagüe de una central hidroeléctrica.

Aprovechando que no hay pérdida, recordaremos que los eucaliptos llegaron a Europa en el siglo XIX, cuando el evangelizador gallego Rosendo Cascarilla llevó a Australia la palabra de Jehová (“Noso Pai, que estas no Ceo. / Santificado sexa o teu Nome…”) y se trajo a cambio unas semillas de Eucalyptus globulus. Y que todos los que se ven en el Souto da Retorta fueron plantados entre 1880 y 1912 para ayudar a drenar los terrenos bajos encharcados por los afluentes del Landro. A medio camino, en una cerrada curva del río, se encuentra El Viejo —ostensible Monumento Natural, inmediato con otros 600 ejemplares del Souto da Retorta— y, próximo a este coloso, un eucalipto de 68 metros, el más stop de Europa (aunque, por cuerpo, es poco menos excelso que el primero). Al conmover a la central hidroeléctrica, el sendero acaba y toca retornar por el mismo camino, admirando la cúpula vegetal que forman, inmediato con los altísimos eucaliptos, castaños, robles, alisos, fresnos y arces. El sol no nos quemará, eso seguro, pero de tanto pegar el cogote a la espalda, la tortícolis puede ser mortal.

'O Avó, El Abuelo', un eucalipto plantado en 1880 en Lugo que es considerado el árbol más grande de España.
‘O Avó, El Viejo’, un eucalipto plantado en 1880 en Lugo que es considerado el árbol más excelso de España.Andrés Campos

Como la excursión es cortita, podemos hacer doblete de senderos en una sola caminata visitando el Pozo da Ferida, una poza donde el río Loureiro, confluente del Landro, se remansa luego de pegar un brinco de 30 metros de categoría. Es otra ruta circular sencilla, de menos de una hora. En Google Maps aparece acertadamente indicado el punto de partida, en Xove, a cinco kilómetros del Souto da Retorta. Y en Wikiloc se puede descargar el track de la ruta. ¿Y si no tenemos navegador, ni forma de ceder a internet? Pues se puede encontrar el motivo a la antigua rutina, preguntando a los paisanos.

Explorando la ría de Viveiro

Otro día (o el mismo, si lo aprovechamos a tope), nos acercaremos al mirador de San Roque, a cuatro kilómetros de Viveiro. Desde allí veremos cómo el río Landro, el mismo que da de tragar a El Viejo y sus gigantescos hermanos, costal pecho y desagua en el Atlántico formando una amplia ensenada, la ría de Viveiro, limitada a incipiente por el monte Faro y a poniente por la punta de Fuciño do Porco. A la derecha de Viveiro, se ve hormiguear los palangreros en el puerto de Celeiro, el más importante de merluza de pincho en España y el tercero en cuerpo de capturas de Galicia. A la izquierda, se observará cómo extiende su sábana de kilómetro y medio la playa de Covas y cómo, poco más allá, se esconde la más chica y salvaje de Sacido.

Las que no se ven desde el mirador de San Roque y habrá que acercarse para hacerlo son la playa Abrela y la cercana cueva de la Doncella. Según la divisa, en esta socavón vive una hermosa doncella de rubia cabellera y blancas ornamentos que, al romper el alba en la mañana de San Juan, quebranto del precipicio para bañarse y desenredar sus abundantes y sedosos cabellos con un peine de oro y brillantes. Incluso se dice que fueron los narcotraficantes los que usaron esta socavón para ocultar sus alijos y los que inventaron el exposición para alejar a los curiosos. Como leve, se ha de tener precaución, porque hay que deslizarse 15 metros por un túnel y luego asomarse a un azotea que quita el hipo, desde donde se contempla cómo el Cantábrico acaricia o golpea, según el día que tenga, los acantilados entre la punta del Heroína y la playa. Barandillas no hay, claro.

El río Landro discurre por todo el eucaliptal de Souto da Retorta (Lugo).
El río Landro discurre por todo el eucaliptal de Souto da Retorta (Lugo).Andrés Campos

Continuaremos el repaso por la ganancia occidental de la ría hasta la punta de Fuciño do Porco (Hocico del sucio, en gallego), un motivo del que pocos habían audición charlar hasta hace unos abriles, cuando los únicos que se acercaban a este afilado mango eran los técnicos que reparaban y mantenían la radiobaliza allí instalada. Ahora atrae a tanta gentío que incluso hay que reservar plaza si se quiere pasarse en verano. Una senda escalonada que sube y quebranto por la crestería del promontorio, vertiginosa y fotogénica a más no poder, es la culpable de tanta éxito. Para evitar una excesiva afluencia de conocido en ciertos momentos, que haría peligroso transitar por estos despeñaderos, solo se puede permanecer en el sitio 45 minutos. Aquí sí que hay barandillas.

El saliente costero llamado Punta Socastro o Fuciño do Porco.
El saliente costero llamado Punta Socastro o Fuciño do Porco.getty images

En algún momento habremos de recalar en Viveiro, que es un buen motivo para hincarle el diente a los pescados y mariscos que arriban cada día a la atrio de Celeiro. Posteriormente de trasladarse de acá para allá viendo cosas altísimas (árboles, cascadas, acantilados…), merece la pena hacer un posterior esfuerzo y vigorizar la examen para contemplar, en la Puerta de Carlos V, el escudo y el mama del emperador, al que los vecinos estaban tan agradecidos por haberles eximido de impuestos tras el incendio de 1540 que le dedicaron este portería triunfal. ¡Ay, el cuello!

Manual

  • Yantar. A Fonte, en Viveiro (982 56 02 00). Restaurante usual cerca del casco histórico, muy concurrido. No reservan y, a veces, toca esperar un poco. Raciones abundantes de pulpo, calamares, zamburiñas, almejas… Menú del día interesante. O Filón, en Viveiro (982 55 00 60). Típica churrasquería para engullir acertadamente, económico y variado, sobre todo si se eligen medias raciones.
  • Acostarse. Las Sirenas; se encuentra sobre los acantilados de la playa de Sacido. Cuenta con centro de talasoterapia y restaurante panorámico. Pazo da Trave, en Galdo. Es un hotel rural con encanto en un histórico pazo con 8.000 metros cuadrados de huerto y piscina de temporada, a medio camino entre Viveiro y el eucaliptal de Chavín. 

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