#Anita Álvarez, la nadadora que se desmayó en el agua: “Sentí que todo se volvió negro. No recuerdo nada más” #noticias #2022

#Anita Álvarez, la nadadora que se desmayó en el agua: “Sentí que todo se volvió triste. No regalo carencia más” #parte #2022

Anita Álvarez, durante la final de solo en el Mundial de Natación.
Anita Álvarez, durante la final de solo en el Mundial de Zambullida.LISA LEUTNER (REUTERS)

“Ha sido un año grande”, dice Anita Álvarez (Nueva York, 1996), sentada en un sillón en su hotel de Budapest, en la ganancia derecha del Danubio, a unos cientos de metros de la piscina donde el miércoles se hundió desmayada tras concluir su rutina en la final del solo libertado, en un incidente que la convirtió en personaje de propaganda de Good Morning America, y demás programas de la televisión de Estados Unidos. “Me fracturé el pie en febrero, me operé en marzo, y volví a competir en mayo porque estaba resuelta a participar en estos Mundiales…”, dice. En sus fanales negros brilla una tormenta de ingenuidad, miedo, coraje y orgullo.

Pregunta. ¿Cómo empezó?

Respuesta. Mi causa fue nadadora de sincronizada universitaria y fue mi primera entrenadora. Crecí viéndola entrenar y me pasé los primeros abriles de mi vida imitando todo lo que hacían los mayores en la piscina. Con el tiempo comencé a nadar en el software de mi club, en Buffalo, un pueblo del Estado de Nueva York donde todo está muy a mano. En mi grupo hay una gran civilización olímpica. Mi antecesor materno fue árbitro de hockey hielo en unos Juegos de Invierno.

P. ¿Cree que la clan es consciente del esfuerzo que hacen las nadadoras de sincronizada?

R. Como en cualquier deporte, forzamos nuestro cuerpo alrededor de el linde y a veces lo traspasamos un poquito. La clan no se da cuenta porque se puntúa una imagen de acuerdo y placer. Sonreímos con maquillaje. Esas pequeñas cosas esconden lo tremendamente severo que es esto. Cuando acaban los entrenamientos sentimos que nos morimos. No nos podemos ni mover. La clan no imagina lo frecuentes que son estos desfallecimientos. Yo he atraído mucho la atención porque me ha ocurrido en unos Mundiales. Pero en este deporte todos los días se desvanecen nadadoras. Esto no me ocurre solo a mí.

P. ¿Se dio cuenta de que estaba llegando a su linde?

R. No. Solo sentí que estaba dejando todo en la piscina. En la última figura, donde tengo que despedirme levantando un apoyo me regalo pensando: “¡Empuja ese apoyo! ¡No abandones ahora! ¡Dalo todo hasta el zaguero segundo!”. En el pasado he sentido que me desvanecía. Esta vez creo que estaba muy conectada mentalmente, tan metida en mi papel, viviendo el momento tan intensamente, que estaba positivamente disfrutando de mi concierto. Seguí, seguí, seguí… A veces no sientes dolor hasta que paras. Es como el atletismo. Me gusta valer. A veces estás corriendo y en el instante que paras es cuando sientes el rebelión. En esta rutina me encontraba excelente, tan cansada como siempre pero disfrutando. Y cuando sentí que por fin podía permitirme relajarme fue cuando todo se volvió triste. No regalo carencia más.

P. ¿Qué pensó cuando vio las fotos del rescate de Andrea Fuentes?

R. Al principio me chocaron. No esperaba que se publicara poco así. Pero luego me lo tomé con calma. No quise verlo con pesimismo. Ahora pienso que las fotos son hermosa de alguna guisa. Gusano ahí debajo en el agua, tan en paz, tan en silencio, y ver a Andrea bajando con su apoyo extendido intentando alcanzarme como un superheroína… A veces el extensión más pacífico de la tierra está bajo el agua: cuando te sientas en el fondo de la piscina en silencio. Sientes que no mancuerna, estás contigo misma. Me encanta. A veces necesito ese momento. Y en las fotos parece todo muy natural, aunque coger a una persona del fondo de una piscina y levantarla alrededor de la superficie es muy difícil. Sobre todo cuando te sumerges a tres metros de profundidad con tus ropas de calle para amnistiar un peso muerto. ¡Esta mañana Andrea dijo que tenía lumbago!

P. ¿Quiere nadar otra vez?

R. Descansé mucho, toda la oscuridad y todo el día. Siento mi cuerpo totalmente común. Es poco que ya me ha ocurrido. Descansas y al día próximo vuelves al agua. Tienes que hacerlo así para no cargar tu habitante de miedo. Los médicos me han revisado. Siento que mi cuerpo puede gestionarlo y está todo en mi mente. Quiero terminar esta competición, que ha sido la mejor de Estados Unidos en mucho tiempo. Estoy muy contenta con mi solo, y ahora no quiero eludir al compromiso con mi equipo en la final del libertado. Quiero arruinar con la habitante suscripción. Quiero que mis compañeras sientan que pueden abandonarse en mí y esto nos haga más fuertes.

P. ¿Qué aprende de Andrea?

R. De pupila la seguíamos cuando ella nadaba, y cuando supimos que nos entrenaría nos flipó. No nos ha frustrado ni como entrenadora ni como persona. Ella no solo quiere que tengamos éxito como deportistas. Quiere que seamos mejores seres humanos.

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