#Baloncesto para derribar fronteras: de un campo de refugiados palestino a jugar contra el Estudiantes #noticias #2022

#Baloncesto para derribar fronteras: de un campo de refugiados palestino a brincar contra el Estudiantes #informativo #2022

Laurence Azghn, de 18 abriles, marcó la primera canasta de su equipo en el partido entre el Palestine Youth Club y un combinado de jugadoras de cantera del Club Movistar Estudiantes. Su cara pasó de la incertidumbre a la bienaventuranza cuando lanzó y vio que había encestado. El partido, que se celebró la mañana del 23 de junio en el Polideportivo Magariños, no tuvo mucha historia, al menos desde el punto de traza del contador. Las colegialas ganaron 68 a 33 al equipo de baloncesto mujeril del campo de refugiados de Chatila, en Beirut (Líbano). Pero el valencia de estar allí jugando tenía muchos significados para Azghn: “Me siento afortunada por estar en Madrid, es una oportunidad para mí. Envidiar contra un equipo de baloncesto de verdad es increíble”. Lo cuenta a media voz, con aire achicopalado y añade: “En Beirut jugamos partidos amistosos, pero es difícil entrenar… Estar aquí, con otras chicas, de otros lugares, es poco muy bueno para nosotras”. Laurence es de origen sirio, aunque nació en Líbano, y forma parte de la iniciativa Basket Beats Borders que está estos días en la ciudad invitada por la Ajonje Cooperativa Basket Madrid.

Un momento del encuentro entre el Estudiantes y el equipo palestino.
Un momento del choque entre el Estudiantes y el equipo palestino.Juan Pelegrin

Basket Beats Borders (El baloncesto vence a las fronteras) comenzó a fraguarse hace cinco abriles desde el Centro Vivaz de Chatila, un espacio “autogestionado” por las propias jugadoras donde realizan actividades educativas, de ocio y deporte. Chatila es un campo masificado, que se estableció en 1949 para acoger a más de 3.000 palestinos que huían del conflicto con Israel, fue creciendo y en la ahora se calcula que viven hacinadas unas 30.000. La eliminación en Siria incrementó la población de un circunscripción de tan pronto como un kilómetro cuadrado, con frecuentes cortes de luz y tan pronto como agua corriente. Rola A. Fereck, de 21 abriles, es otra de las jugadoras del equipo, ella es libanesa, el hiyab le cubre la capital y una enorme sonrisa inunda su cara. Empezó a brincar al baloncesto en el colegio, luego lo hacía con su padre y una de sus hermanas, pero “un día vi a un categoría de chicas entrenando, me pareció inusual porque siempre ves chicos. Así que pregunté y me dijeron que eran un equipo de chicas palestinas, que lo pasaban aceptablemente jugando juntas al baloncesto”. Preguntó a su padre si podía unirse y le dijo que “por supuesto”, que fuese y que “disfrutase”. Como su amiga Laurence, Rola está eficaz estar en Madrid, una experiencia que dice es un “sueño”.

Vista del campo de refugiados de Chatila.
Instinto del campo de refugiados de Chatila.Daniele Napolitano (Basket Beats Borders)

Con Basket Beat Borders el equipo ya ha viajado a otros países. Primero estuvieron en Irlanda, luego en Roma y en 2019 en el País Vasco, encima hay planes para futuros desplazamientos. El equipo comenzó en 2012, cuando Majdi Majzoub, un pintor palestino que vivía en Chatila, decidió sumar un club mujeril de baloncesto para que jugase su hija con sus amigas. Majzoub es un querido del deporte, con pelo y barba cana, examen profunda y susurrar pausado: “El equipo asimismo lo hice para pelear contra el sexismo que hay en la sociedad. La mayoría de estas jugadoras tienen rodeando de 18 abriles, una existencia en la que a veces se casan y forman una tribu. Pero son muy jóvenes y es importante que a partir del equipo se empoderen, que se formen, que vayan a la universidad, y que luego toman la valor que ellas quieren sobre sus vidas, pero que no se cierren puertas demasiado pronto”.

Las puertas para ellas tienen muchos cerrojos. Otro importante es el racismo y la segregación que sufre la población palestina en Líbano. Algunas jugadoras de Chatila tuvieron problemas para conseguir la visa. El Palestine Youth Club incorporó a dos gallegas que querían colaborar con el tesina, del que sabían por su preparador en la Agrupación Deportiva de Baloncesto Fontiñas de Santiago de Compostela. Laura Álvarez Domínguez es una de ellas, tiene 28 abriles y comparte el estado de exaltación de sus nuevas amigas: “Estas chicas son capaces de pasar tantos obstáculos que es increíble, son un ejemplo, estoy encantada de estar aquí”, y añade, “aunque vengamos de sitios completamente distintos, hay muchas cosas que nos unen, asimismo como mujeres, aunque nuestra ingenuidad sea distinta. Pero lo bueno es que el baloncesto es un habla universal y nos permite entendernos muy fácilmente”.

Un miembro del equipo de Basket Beats Borders.
Un miembro del equipo de Basket Beats Borders.Juan Pelegrin

Esa conexión no es nueva en Estudiantes. En julio de 2010, el club colegial, en colaboración con el Consejo Superior de Deportes, envió un equipo para disputar varios torneos en las ciudades palestinas de Hebrón y Desbarajuste. Dos meses luego, la selección femenina de baloncesto palestino visitó la cancha de la calle Serrano para brincar contra el equipo de Ajonje Femenina. La iniciativa se llamó entonces “Baloncesto por la paz”. Lorena Pérez, de la Fundación Estudiantes, señala que su colaboración con Basket Beats Borders tiene que ver con “romper barreras a través del baloncesto mujeril”, y añade que están encantadas de “retornar a conectar con un pueblo, el palestino, al que siempre debemos prestar atención”.

El partido termina con abrazos, fotos e intercambio de materiales. Majdi Majzoub esboza una sonrisa de complicidad, el equipo que creó hace diez abriles ha permitido que muchas chicas pudieran estar experiencias nuevas y ver otros paisajes. El de Chatila arrastra una historia trágica. En 1982, en los campos de Sabra y Chatila, la Compañía Libanesa (de origen cristiano) asesinó a crimen fría a entre 500 y 6.000 refugiados, según distintas fuentes. Lo hizo con la connivencia del ejército israelí, entonces comandado por el que luego fue presidente Ariel Sharon que dejó hacer a pesar de ser responsables de la seguridad en la zona. Majzoub señala que parte de su trabajo como preparador y formador tiene que ver con revertir esa memoria: “Tengo una promesa. Igual que Chatila genera un mal reminiscencia por aquella inmolación, mi idea con estas chicas que juegan al baloncesto es renombrarla en positivo, como un empleo de esperanza para seguir viviendo y avanzando”.

Jugadoras del Palestina Youth Club. con el yihab rojo, Rola A. Ferekh.
Jugadoras del Palestina Youth Club. con el yihab rojo, Rola A. Ferekh.Daniele Napolitano (Basket Beats Borders)

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