#Carla Simón: “Si no hubiese sido directora de cine habría tenido tropecientos hijos” #noticias #2022

#Carla Simón: “Si no hubiese sido directora de cine habría tenido tropecientos hijos” #parte #2022

La cita con Carla Simón (Barcelona, 35 abriles) se realiza bajo una higuera en el centro de Madrid salvada por un movimiento municipal. La cineasta, que primero conquistó al sabido con Verano 1993, una historia autobiográfica sobre su integración en un nuevo clan tras la asesinato de sus padres, cuenta en Alcarràs, su última película (ganadora del Oso de Oro en Berlín), la lucha de una linaje de pequeños agricultores —inspirados en sus propios tíos— que quiere liberar sus frutales de un nuevo cultivo: los paneles solares. En “el verano menos caluroso del resto de nuestra vida”, cuando el debate de la transición energética y la crisis alimentaria copa todos los titulares, ella ha dejado de costado el pesimismo que con tanta ternura refleja en esta película para centrarse en Manel, el pibe que a ella, gran retratista de la comunidad, le ha cedido la suya propia.

Pregunta. Ha dicho que para Alcarràs una de sus inspiraciones fue Las uvas de la ira, pero ni en esta película ni en la precedente hay ningún tipo de ira o resentimiento, más perfectamente una observación comprensiva. ¿Eso por qué es?

Respuesta. Creo en la complejidad de las cosas y en que cero es blanco o triste en la vida. Por supuesto que hay cosas que son malas sin más, pero en genérico me interesan los dilemas humanos donde todas las posiciones son válidas y donde uno se puede confundirse o hacer poco que en su modo de pensar o de comportarse está perfectamente y para otro no. Me gustan los personajes con contradicciones que les hacen enfrentarse entre ellos.

P. ¿Y quién le enseñó a usted a pensar así?

R. Me crie en una comunidad donde las cosas se hablaban mucho y por alguna razón siempre he tenido esa capacidad de ponerme en el circunstancia del otro. Cuando hay deportistas que ganan muchas medallas, por ejemplo, siempre pienso en cómo se sentirán sus hermanos. Me pasa que a menudo voy con los que pierden o al menos me imagino cómo verán ellos el mundo.

P. Es vistoso que mencione la posibilidad de competitividad y celos entre hermanos porque a mucha gentío le cuesta permitir que existan…

R. Como yo cambié de comunidad en la preadolescencia y para mí esa nueva estructura no caldo dada, es opinar, podría no haberla tenido, aprendí a valorarla mucho. Igualmente a analizarla muchísimo. A los 12 abriles me sentaba en una comida abierto, observaba las dinámicas y luego siempre le hacía un millón de preguntas a mi origen. Fíjate que a veces pienso que hago cine porque soy muy cotilla y me fascina fijarme en las emociones de los demás.

A veces pienso que hago cine porque soy muy cotilla y me fascina fijarme en las emociones de los demás”

P. ¿Alguna vez le obligaron a tomar partido en una situación abierto?

R. Siempre estamos tomando partido en la vida, aunque lo que pasa en las familias con frecuencia es que no hablamos claro. Hay muchos problemas de incomunicación y solo nos atrevemos a tomar partido hablando por detrás.

P. ¿Y le ha pasado que haya tenido que renunciar la relación con un ser muy querido por un conflicto entre “los mayores”, como le pasa a los niños de la película?

R. Sí, y es estrambótico porque siempre hago un rol conciliador, quizá por eso de entender a las partes, aunque luego por adentro yo incluso tenga mi opinión.

P. Con su carácter tan conciliador, ¿se le hizo acomodaticio el rodaje con 12 actores no profesionales?

R. No, no. Fue un rodaje muy, muy difícil, con un montón de tensiones. Trabajábamos en espacios pequeños y el caos era constante, que incluso era lo que buscábamos, Claro, uno de los primeros días tuve que dar un par de gritos. Me quedé sombrío, pero luego la verdad es que funcionó de puta origen [risas].

P. El enemigo de la comunidad de Alcarràs son los paneles solares, que representan la necesaria transición energética y, por lo tanto, es acomodaticio comprender que no hay buenos ni malos. ¿A qué enemigo se opondría usted sin circunloquios?

R. A una empresa mayorista de las que importación terrenos y pone a gentío a trabajar de forma intensiva. En el caso de la zona de Alcarràs se fogata Nufri, aunque hay muchas otras. En ese maniquí agrícola a las grandes corporaciones no les importa cómo vaya a subsistir la tierra para los hijos, los nietos, las siguientes generaciones. Lo que pasa es que el maniquí precedente, el abierto, está ya en manos de gentío con una media de permanencia altísima que no quiere que las siguientes generaciones se dediquen a eso.

Fue un rodaje muy, muy difícil, con un montón de tensiones. Trabajábamos en espacios pequeños y el caos era constante”

P. ¿Por qué no quieren?

R. La incertidumbre sobre los precios de la fruta es tan ilustre que a muchos de ellos les sale más a cuenta a veces que venga un piedra y les destroce la cosecha para que el seguro cubra el desastre, que trabajar toda cosecha sin asimilar lo que van a cobrar. La fruta dio mucho pasta en esta zona en el pasado y muchas familias pudieron comportarse muy perfectamente. Ahora ya es insostenible.

Simón posa para la entrevista de EL PAÍS.
Simón posa para la entrevista de EL PAÍS.Álvaro García

P. ¿Y su comunidad cómo se las apaña para sujetar?

R. Bueno, aguantan porque son dos hermanos y se dan apoyo y luego adicionalmente tienen un par de granjas de cerdos que dan más pasta.

P. ¿Y qué opina de las nucleares, por ejemplo?

R. Me da miedo dar una opinión sólido porque no la tengo muy formada, pero creo que provisionalmente podría ser una posibilidad.

P. Su propia hermana aparece en la película en el personaje de la urbanita que solo va de entrevista y en efectividad solo vive la parte romántica del campo. ¿Su comunidad le ve a usted así?

R. Es una broma recurrente, sí, porque tanto mi hermana como yo vivimos en Barcelona y precisamente por el hecho de ser de fuera tuvimos que ir con mucho cuidado a la hora de construir la película porque me daba muchísimo miedo que no se sintieran representados. El coguionista y yo estuvimos allí un par de veranos instalados para comprender perfectamente a esa gentío y ellos mismos tenían miedo. Nos decían: “¿Queréis hacer una peli? ¿Pero no os vais a reír de nosotros, no?”.

P. Y ahora que acaba de tener su primer hijo. ¿Qué miedo ha aparecido que no esperaba en completo?

R. La desliz de tiempo. A mí me gusta mucho mi trabajo y ya intuía que conciliar iba a ser difícil porque es muy, muy intenso crear una película. Si no fuera por este oficio me habría encantado tener tropecientos hijos porque eso es lo que yo he vivido y me parece muy atún. Aunque no descarto cero, porque hay muchos modelos de comunidad: yo soy adoptada, por ejemplo. Así que igual un día digo: pues no quiero hacer más pelis porque quiero tener una comunidad muy ilustre [risas].

P. Ese tipo de familias enormes y muy unidas en un contexto rural, como la que se ve en la película, ¿no pueden ser muy asfixiantes moralmente?

R. La idea de seguir con una tradición conlleva unas estructuras muy rígidas. En mi casa no ha sido así: mi hermano es músico, mi hermana es actriz y mis padres ahora mismo no se dedican a hacer cero, aunque han sido creativos incluso, nos han acompañado en nuestros deseos y nos han dejado hacer lo que hemos querido. A la vez mis abuelos tuvieron que comerse con patatas todo lo que esperaban que fueran sus hijos.

P. Ha mencionado alguna vez la importancia de ese momento en el que un pibe se da cuenta de que los adultos incluso se equivocan. ¿Cuándo se dio cuenta usted?

R. Bueno, pues igual ese día que en una discusión un adulto acaba llorando o una borrachera de esas que tiene consecuencias y uno acaba atando cabos…

La idea de seguir con una tradición conlleva unas estructuras muy rígidas. En mi casa no ha sido así”

P. ¿Se imagina a un pequeño saliendo del armario en Alcarràs?

R. Para mí era muy importante el tema del rol de la mujer y del hombre en esa peli porque quería hacer un retrato, lo que significa que igual lo que ves no es lo que tú harías, pero refleja ese momento y esas costumbres. Yo tengo una prima que está en la asamblea feminista de Alcarràs y está a tope con ese tema. Pero claro, ¡tiene 16 abriles!

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