#Carlos de Inglaterra y Porcelanosa, el “alicatador de las estrellas”, del idilio publicitario al distanciamiento sin ruido #noticias #2022

#Carlos de Inglaterra y Porcelanosa, el “alicatador de las estrellas”, del idilio publicitario al distanciamiento sin ruido #informativo #2022

El publicitado idilio entre el príncipe Carlos de Inglaterra, heredero al trono britano, y Porcelanosa, el imperio castellano de azulejos, cerámica y enseres de cocina y baño, lleva más de 25 primaveras levantando ampollas en la prensa británica. Todo comenzó en 1995, cuando el hijo de la reina de Inglaterra organizó una cena privada para la compañía valenciana en Highgrove, su residencia en la campiña. Esa incertidumbre, el heredero consiguió que la marca comenzara a apoyar económicamente a su estructura benéfica favorita, la Prince’s Foundation, dedicada a la innovación en el diseño urbano, la obra y el medio condición. En 2005, una división posteriormente, Porcelanosa recibió la Royal Warrant of Appointment (en castellano, orden existente de nominación), una autorización existente que la encumbró como proveedora oficial de la casa existente británica.

La entrada de Porcelanosa en los cuartos de baño y cocinas de los Windsor fue un triunfo para los hermanos Manuel y Héctor Colonques, que comenzaron en el negocio de los pavimentos y revestimientos cerámicos en 1973 con una pequeña manufactura en Villareal, un pueblo de Valencia, y hoy tienen presencia en más de 150 países. Pero desató la ira de Wickes, centenaria firma de azulejos inglesa. “Pensaba que la comunidad existente apoyaría a las empresas británicas. Otorgar una orden existente a una empresa extranjera es similar a una traición comercial”, declaró entonces James Wickes, copropietario de la compañía homónima. “Me sorprendería mucho si el rey de España fuera tan útil para una empresa británica. Creía que en Reino Unido todos estábamos defendiendo lo que es britano y de fabricación franquista”, añadió Kevin Farrell, director ejecutor de la Confederación Británica de Cerámica. “Instamos a Clarence House (residencia del príncipe en Londres) a reconsiderar este asunto”, exigió un portavoz de la Unión de Pequeñas Empresas de ese país.

El debate llegó hasta el mismísimo Parlamento. “La valor del príncipe es por lo menos sorprendente. Parece extraño que no esté respaldando a una empresa británica”, denunció el político demócrata Mark Hunter. “Es indecoroso, inapropiado y degradante que el próximo monarca britano sea un agente de publicidad para esa firma”, declaró el parlamentario socialista Ian Davidson, miembro del Comité de Cuentas Públicas de los Comunes. Davidson se refería a la retahíla de eventos promocionales organizados por Porcelanosa en las residencias de la comunidad existente británica, en connivencia con el heredero: una fiesta en el palacio de Saint James con motivo del 25º aniversario de la marca española, en 1998; otro gaudeamus en Saint James en honor de la firma por sus donaciones a la Prince’s Foundation, en 2000; e incluso la concurso de Carlos a la inauguración de una manufactura de Porcelanosa en Villareal en 2001.

El 27 de junio del año 2002 se organizó en Steventon, Inglaterra, el Porcelanosa Challenge Cup Polo Match con la intención de recaudar fondos. Aquel evento dejó una estampa curiosa: el príncipe Guillermo, el Príncipe Carlos, Manuel Colonques de Porcelanosa, la modelo Claudia Schiffer y la 'socialité' Isabel Preysler.
El 27 de junio del año 2002 se organizó en Steventon, Inglaterra, el Porcelanosa Challenge Cup Polo Match con la intención de cobrar fondos. Aquel evento dejó una estampa curiosa: el príncipe Guillermo, el Príncipe Carlos, Manuel Colonques de Porcelanosa, la maniquí Claudia Schiffer y la ‘socialité’ Isabel Preysler. Tim Graham (Getty Images)

En el verano de 2001, la empresa cofundada por los Colonques y José Soriano instaló una costosa fuente de mosaicos de inspiración islámica en los jardines de Highgrove. “Esto se produce en medio de las críticas por los conflictos de intereses percibidos en los negocios de la realeza”, informó entonces The Guardian. A cambio, el príncipe Carlos dio una fiesta privada a la compañía, en la que los príncipes Guillermo y Enrique y Camilla Parker Bowles (con quien se casaría cuatro primaveras posteriormente) se codearon con algunos embajadores de la marca. Ese era su modus operandi con todos los donantes que colaboraban con sus causas benéficas. “Pedimos una cena para que nuestros clientes pudieran ver nuestro trabajo y el príncipe aceptó”, explicó entonces a los medios londinenses Pedro Pesudo, director de Porcelanosa en el Reino Unido. En un principio, el ejecutor castellano afirmó que se trataba de una donación. Más tarde sugirió que era un préstamo. Pero un portavoz del palacio de Saint James aclaró: “El príncipe pagó por la fuente”.

El Daily Mail, el segundo revista más sabio del Reino Unido, asumió la relación entre la comunidad existente británica y la empresa valenciana como una cruzada editorial y publicó un sinfín de reportajes críticos. El tabloide señaló a Pesudo como el supuesto cerebro de una “organización publicitaria” para asociar la marca de azulejos con el glamur de los Windsor. Pese a la polémica, Porcelanosa, apodada por la prensa inglesa como “el alicatador de las estrellas” (tiler to the stars), continuó colaborando con las fundaciones reales, y el heredero siguió abriendo las puertas de sus residencias -Clarence House, Dumfries House, el castillo de Windsor- para cenas de gracia en las que la empresa reunía a personalidades españolas -la duquesa de Alba, Carmen Martínez-Bordiú, el torero Cayetano Rivera- y celebridades internacionales -las supermodelos Elle Macpherson y Claudia Schiffer, Orlando Bloom, Sarah Jessica Parker-. En el verano de 2015, Isabel Preysler y Mario Vargas Llosa eligieron una de esas veladas palaciegas en Buckingham para hacer su primera aparición pública como pareja. La monopolio fue portada de la revista ¡Hola!

Los periódicos británicos siguieron informando sobre la amistad entre Carlos y Porcelanosa. En 2010, se hicieron eco de que Michael Fawcett, mano derecha del príncipe por aquel entonces, había asistido a la boda del hijo de Manuel Colonques, presidente de la firma, en Castellón. Fawcett siempre ha sido señalado por los conocedores del mundo de los Windsor como el supuesto conseguidor del futuro rey de Inglaterra: comenzó a servir en palacio como mayordomo y mayordomo, eligiendo cada día el traje y la camisa que vestía el heredero, y terminó como director ejecutor de la Prince’s Foundation. En 2011, los tabloides de Londres todavía destacaron la presencia de los Colonques en la boda del hijo longevo de Carlos, el príncipe Guillermo, con Kate Middleton.

El idilio publicitario se empezó a refrescar en septiembre de 2021, cuando The Sunday Times publicó una extensa investigación que desvelaba que Fawcett, el hombre de confianza del príncipe, había arreglado un título para el magnate saudí Mahfouz Marei Mubarak bin Mahfouz a cambio de 1,7 millones de euros para financiar proyectos de restauración de dos edificios históricos por los que Carlos siente pasión: Dumfries House, su casa en Escocia, y el castillo de Mey, que heredó de su abuela, la reina mamá. El diario aclaraba que los pagos no tenían por qué ser ilegales, pero el lobby antimonárquico Republic ha remitido un escrito a la Comisión Británica de Organizaciones Benéficas solicitando una investigación. La Policía Metropolitana de Londres, la Scotland Yard, todavía está haciendo indagaciones sobre este supuesto caso de tráfico de influencias. Un portavoz de la casa existente ha afirmado que el príncipe nunca tuvo conocimiento de las acciones de su secretario, que ha renunciado temporalmente a su cargo de director ejecutor de la Prince’s Foundation.

El escándalo ha obligado al heredero al trono a renunciar a las grandes donaciones privadas que nutrían los proyectos de sus fundaciones favoritas. Este verano han surgido nuevas acusaciones contra él, tras desvelarse que en 2013 aceptó un donativo de más de un millón de euros de la comunidad del terrorista Osama Bin Laden. De momento, Porcelanosa no tiene entre manos nuevas colaboraciones con la Prince’s Foundation ni con ninguna otra estructura benéfica del príncipe. “No tenemos ningún tesina, ni previsión, en curso. Las últimas colaboraciones se remontan a hace ya algunos primaveras”, ha confirmado a EL PAÍS un portavoz oficial de la empresa valenciana. Porcelanosa sigue figurando como proveedora de los Windsor, aunque está por hallarse si podrá seguir entrando hasta la cocina de palacio.

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