#Christian Clavier: “España es una tragedia y Francia es una comedia” #noticias #2022

#Christian Clavier: “España es una tragedia y Francia es una comedia” #informativo #2022

En medio de una de las olas de calor, un 12 de julio en Madrid, ni el vergel del hotel Ritz se libra del sofoco de la tarde. Por allí asoma Christian Clavier (París, 70 abriles), camisa abierta hasta medio del tronco, color tostado de piel similar al que suele relumbrar en verano uno de sus amigos más cercanos, el expresidente de Francia Nicolas Sarkozy. Si para muchos europeos la imagen de Francia sería Gérard Depardieu, en su país abogarían más por Clavier, uno de los cómicos más taquilleros de la historia del cine europeo, el protagonista de las sagas Los visitantes y Los bronceados, y el rostro de Astérix en las dos primeras entregas con actores de carne y hueso.

Entre su casi centenar de trabajos ha habido espacio para dramas, como una adecuación de Los miserables, o para series históricas (ha encarnado a Napoleón). Pero lo suyo es la risa, y ahora acaba de abrir en España Jehová mío, ¿pero qué nos has hecho?, la tercera ocasión en la que da vida a Claude Verneuil, un certificador gaullista, de tribu burguesa católica asentada en la ruta de los castillos del Loira, y cuyas cuatro hijas están casadas con inmigrantes o descendientes de inmigrantes, para enfado del padre. Es el rostro de esa Francia rural y conservadora, y a Clavier se le nota relajado en el personaje: aparece en Madrid antaño de irse de recreo “al mar” y tras finalizar el rodaje de Cocorico, otra comedia sobre un aristócrata escandalizado con la futura boda de su hija con el hijo de un mercader de coches. “Está pensada para un sabido adolescente”, concede con una sonrisa. Clavier, azote de la prensa, hoy, sin bloqueo, está de buen humor “a pesar de este calor”.

Pregunta. ¿Hasta qué punto la clan Jehová mío, ¿pero que…? sirve para retratar una cara de Francia?

Respuesta. Naaaa, es una comedia. Solo buscamos provocar risas. Calma, puede que sí. La risa es el alma de Francia, como lo es de Italia.

La risa es el alma de Francia, como lo es de Italia”

P. Está regateando la pregunta. ¿Ese personaje conservador y racista es habitual en Francia?

R. Puede, pero para mayores descomposición creo en lo que piense el sabido. ¿Tú qué piensas?

Clavier y Jean Reno, en 'Los visitantes la lían: ¡en la Revolución Francesa!' (2016).
Clavier y Jean Reno, en ‘Los visitantes la lían: ¡en la Revolución Francesa!’ (2016).

P. En su país, para muchos de sus compatriotas, usted es el rostro de Francia.

R. Lo sé, pero no me interesa mucho eso. Prefiero murmurar de las películas, y que estas sean universales, como las relaciones paterno-filiales, o entre suegros y yernos, un tema cercano a casi todo el mundo. Sinceramente, creo que hemos pillado el final de la clan.

P. Puesto entre la espada y la tabique, ¿a quién prefiere a su banda: a Jean Reno [compañero en varios filmes, entre ellos los de Los visitantes] o a Gérard Depardieu [Obélix en la adaptación a la gran pantalla de los cómics de Uderzo y Goscinny]?

R. ¿Para qué? No, en serio, ese tipo de opción es muy española. Yo soy francés. España es una tragedia y Francia es una comedia.

Clavier y Gérard Depardieu, en 'Astérix y Obélix contra César'
Clavier y Gérard Depardieu, en ‘Astérix y Obélix contra César’

P. ¿De verdad?

R. Desde Molière nos estamos burlando de nosotros mismos. Al mismo tiempo somos muy intelectuales, muy pretenciosos… Somos una nación muy particular, con esta doble cara.

P. En los últimos tiempos en Europa, y desde luego en España, no paran de adaptarse comedias que funcionan en un país y el esquema se repite en el resto.

R. Solo Pedro Almodóvar puede salvarse de este problema, y su cine siquiera es comedia pura. Cuando saco a Antonio Banderas [en Dolor y gloria] y lo pone a murmurar con su principio, quien le recrimina que haya sido un hijo muy malo… Eso es comedia. España es muy creativa, pero arrastráis poco agonizante, pesado. Nosotros intentamos habitar con más presteza. Cuando no lo logramos, filmamos una comedia [risa]. Por cierto, ojalá hubiera sabido castellano para interpretar en una comedia producida por Almodóvar, Relatos salvajes. Me deslumbró.

España es muy creativa, pero arrastráis poco agonizante, pesado. Nosotros intentamos habitar con más presteza”

P. ¿En algún momento ha dejado de preocuparse por la taquilla?

R. He tenido muchísima suerte en mi vida porque he hecho películas con muchísimo éxito. Y nunca se me ha subido a la habitante. Hice mi primera película a los 20 abriles [cuando ya formaba parte de un famoso colectivo de actores cómicos, Le Splendid], y desde ese momento dejé de inquietarme.

Christian Clavier, a la derecha, en 'Dios mío, ¿pero qué nos has hecho?'.
Christian Clavier, a la derecha, en ‘Jehová mío, ¿pero qué nos has hecho?’.

P. Es asegurar, que acepta los proyectos por…

R. …el guion, siempre el guion. Soy un fanático del cine, he trillado películas que no han funcionado en taquilla, y que, en cambio, eran muy interesantes o divertidas. Al final se transforman en títulos de culto. En fin, el sabido nos crea, nunca puedes olvidarle.

P. Y mientras rueda, ¿es capaz de adivinar si un chiste funcionará?

R. Siempre hay que esperar a los espectadores, no poseemos ciencia cómica infusa. Puedes intuirlo. La comedia en cine es una escalera, y hay que subirla. Un peldaño es el guion, otro el rodaje —y te fijas si se ríen los compañeros—, otro escalón se alcanza en el montaje…

Clavier, encarnando a Napoleón en la miniserie de 2002.
Clavier, encarnando a Napoleón en la miniserie de 2002.

P. Solo ha dirigido una vez. ¿Por qué no ha cliché?

R. Porque me gusta mucho interpretar. Y solo cuando lo entendí de modo consciente, comprendí igualmente que interpretar y dirigir es demasiado. No puedes estar internamente y fuera, no puedes soltar la frase y ver en ese instante la reacción. Hace abriles me planteé que cuando ya no pudiera interpretar, me pasaría a la realización. Y todavía no ha pasado.

P. Como argumentista, ¿de dónde toma las ideas?

R. De la gentío. Me encanta la gentío. Me fijo en las situaciones, en las charlas de los restaurantes… Soy una porífero.

P. ¿Le preocupa desconectarse de la calle?

R. Cierto, cuando eres conocido las reacciones de tus interlocutores se falsean. Una de las pocas cosas buenas de la presente pandemia son las mascarillas, porque con ella nadie me reconocía. El hecho de ser reconocido no ayuda, no tiene ningún interés.

Toda la civilización que va contigo te retraso aquí.

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