#Crimen de Estado Islámico #noticias #2022

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Cuando el 25 de junio la plataforma 17A Exigim Responsabiltats creó su cuenta en Twitter, su mensaje fijaba posicionamiento y propósito: “Sabem la veritat. Exigim responsabilitats!”. Afirmaban que los servicios de inteligencia españoles organizaron la holocausto yihadista de hace cinco primaveras para impedir la independencia de Cataluña. La plataforma anunció que el día 17 convocaba una concentración delante la delegación barcelonesa de las instituciones comunitarias. Se sumó el Consell per la República, entidad presidida por Carles Puigdemont y que cuenta con más de 100.000 cotizantes, y se añadieron dos concentraciones más. La primera, a las 10 de la mañana en el Pla de l’Os de la Rambla, coincidiendo con el homenaje a las víctimas. Fueron estos concentrados a quienes saludó la expresidenta Laura Borràs, unas decenas de fanáticos que defienden de forma visceral la teoría de la conspiración.

Pero dicha teoría, con longevo o último intensidad, ha sido legitimada por abogados, activistas, periodistas, medios de comunicación y electos de partidos independentistas. Empezó a sustanciarse hace poco más de dos primaveras y su fundamento es la relación del imán de Ripoll con el Centro Franquista de Inteligencia (CNI). “El cerebro de la holocausto de Las Ramblas fue confidente del CNI hasta el día del atentado”, tituló Conocido. Tal afirmación y la del día luego solo puede hacerse mixtificando la investigación, pero fue la primera piedra para construir una teoría que ha llegado al delirio de sostener que el imán escapó de la acceso en Alcanar. Nunca habrá evidencia que haga dudar a los creyentes en una teoría conspiratoria. A los que lo hacen por interés sí deberían pedírseles responsabilidades.

El miércoles, la diputada de Junts Aurora Madaula —secretaria segunda del Parlament, responsable de energía política interior del Consell per la República— repitió la interpretación banal de la teoría delante la delegación de la Comisión Europea. “La ciudadanía exige que las instituciones europeas hagan lo que las instituciones españolas no han querido hacer: investigar los atentados, conocer toda la verdad, conocer qué hay detrás del CNI y detrás del imán y que relaciones tienen con el Estado castellano”. Burda mezcla de demagogia y desconocimiento. Ya puestos, mejor repetir las únicas palabras en negrita del discurso de la portavoz de la plataforma: “El 17-A va ser un crim d’estat”. Dudo que se refiriese al Estado del que hablan Fernando Reinares y Carola García-Pelado en su segundo mensaje sobre los atentados. Lo dieron a conocer la semana pasada. Señalan a Estado Islámico (EI).

En el mensaje se delimita la trayectoria yihadista del imán. En la primera lapso del siglo XX, implicación en círculos próximos a Al Qaeda; luego, encarcelamiento por tráfico de drogas y relación interesada con el CNI para evitar su deportación; en liberación desde 2014 y sin seguimiento policial; al fin, partidario de EI con estancia en Bélgica incluida. Lidera el proceso de radicalización de los jóvenes de Ripoll, organiza la célula donde la mayoría son hermanos o familiares. A través de miembros de la red de combatientes terroristas extranjeros, básicamente radicados en Bélgica, la célula enlaza con el mecanismo de seguridad extranjero de Estado Islámico en un momento que desplegaba una nueva táctica en Poniente. No improvisarán. Al tomar la intrepidez de matar cristianos y ser mártires, recaudan fondos al tiempo que adoptan estrictas medidas de seguridad.

Los investigadores del Instituto Elcano identifican los contactos que el núcleo de la célula estableció con excombatientes. Fechan sus días en Bélgica, cuando probablemente recibieron lecciones sobre fabricación de explosivos. Los usados en otros atentados estallaron en Alcanar el día 16 por siniestro. Su único error los llevó a cambiar sus planes. No atentarían contra la Sagrada Comunidad y luego en la Torre Eiffel, de la que habían tomado fotografías días antaño. Cuatro horas luego del atentado en Las Ramblas cometido por un único terrorista, EI lo reivindicaba. Hablaba en plural de sus soldados. Habían ejecutado la operación atendiendo a su convocatoria contra los países que lo combatían. Luego Cambrils. Eso y el dolor. La única verdad, trágica, es que en Cataluña sufrimos lo mismo que en otros países de Europa.

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