#EE UU sentencia al científico mexicano Héctor Alejandro Cabrera Fuentes a cuatro años de cárcel por espionaje #noticias #2022

#EE UU sentencia al comprobado mexicano Héctor Alejandro Cabrera Fuentes a cuatro primaveras de calabozo por espionaje #noticiero #2022

El científico mexicano Héctor Alejando Cabrera Fuentes, en la ciudad rusa de Kazán, en una imagen de archivo.
El comprobado mexicano Héctor Alejando Cabrera Fuentes, en la ciudad rusa de Kazán, en una imagen de archivo.Cortesía

La novelística de espías de un pequeño pueblo de Oaxaca ha llegado a su capítulo final en una corte de Florida. El comprobado mexicano Héctor Alejandro Cabrera Fuentes ha sido condenado a cuatro primaveras de calabozo por espionaje en una audiencia celebrada este martes. Cabrera Fuentes ya había confesado que fue presionado para colaborar con los servicios de inteligencia de Rusia y tuvo acercamiento a una pena escasa posteriormente de alcanzar un acuerdo con la Fiscalía.

El comprobado oaxaqueño de 37 primaveras ha aparecido en un tribunal federal de Miami acompañado sólo por sus abogados y vestido con el uniforme caqui de la calabozo. Este boletín constató que Cabrera Fuentes, un bioquímico de renombre internacional, quiso encarar la última audiencia de su proceso contencioso solo, sin la presencia de su tribu. El investigador ha esperado en silencio a conocer su destino: optó por seguir un perfil bajo, limitó sus declaraciones delante la corte y no ha ofrecido ninguna entrevista durante los dos primaveras que ha permanecido en la calabozo.

“Estoy sumamente sentido de mis equivocaciones”, ha patente el inculpado poco ayer de conocer la sentencia. “Todos cometemos errores en la vida y este es el más ínclito de la mía”, ha afirmado con tono serio y resignado Cabrera Fuentes, que se ha disculpado con el Gobierno de Estados Unidos y ha pedido misericordia al magistrado Donald Middlebrooks, en un zaguero intento por aspirar a ser absuelto. “Esta trágica experiencia me enseñó que la desenvolvimiento y la tribu son lo más importante que uno tiene”, ha anejo el comprobado tras ingresar a la sala esposado y con un cubrebocas blanco, que bajó brevemente para hacer su manifiesto. El escolar se mostró impávido aunque dejó a presentir cierto nerviosismo, siempre atento a las explicaciones de sus abogados y con la observación expectante a la valor del tribunal. El acuerdo que firmó le impide apelar la sentencia y contempla un periodo de tres primaveras de desenvolvimiento supervisada tras cumplir la condena. Sus abogados solicitaron, encima, que estuviera en una calabozo del sur de Florida para poder estar lo más cerca posible de sus familiares. La pena ya considera el tiempo que ya ha pasado en prisión.

El caso ha causado conmoción en México, un país que vio cómo uno de sus científicos más prometedores fue inculpado súbitamente de efectuar como “un agente de un Gobierno extranjero” en departamento estadounidense. En el fondo, es todavía la historia de un hombre al que le cambió la vida de un momento a otro. Cabrera Fuentes fue detenido en el aeropuerto de Miami en febrero de 2020, posteriormente de ser vigilado durante días por medios de contrainteligencia. En un interrogatorio, el comprobado admitió que había seguido a un agente del FBI y fotografiado la matrícula de su coche a pedido de un funcionario del Gobierno de Vladímir Putin. La imagen fue tomada por su esposa, enviada por WhatsApp y hallada en la carpeta de archivos eliminados recientemente de su teléfono.

Esa fue la última encargo que un funcionario ruso encomendó a Cabrera Fuentes, pero no fue la primera. El comprobado empezó a colaborar y a sostener comunicación constante con el trasto de inteligencia del Kremlin desde marzo de 2019, casi un año ayer de su arresto. Las pesquisas expusieron a detalle las tácticas de las que echan mano las agencias rusas para lograr información estratégica y enganchar a nuevas fuentes. Es un proceso de convencimiento que toma tiempo y que acaba dejando a los reclutas sin más opciones que seguir delante con el plan.

Las investigaciones todavía destaparon los motivos por los que el comprobado arriesgó su prolífica carrera. Cabrera Fuentes reconoció que tenía una doble vida: tenía una tribu en México y, al mismo tiempo, separado por miles de kilómetros, otro casorio en secreto y dos hijas con una mujer rusa que radicaba en Alemania. La segunda mujer del comprobado tuvo que retornar a Rusia para resolver un trámite funcionario, pero las autoridades no le permitieron retornar a salir del país.

En mayo de 2019, Cabrera Fuentes viajó a Moscú para ver cómo podía conseguir que su tribu pudiera retornar a suelo ario y ahí se reunió por primera vez con su contacto con el Gobierno de Putin. “Nos podemos ayudar mutuamente”, le dijo el hombre, cuya identidad no se ha revelado. El trato era sencillo: el comprobado mexicano hacía lo que le pedían a cambio de que el misterioso funcionario destrabara el embrollo moroso en el que estaba envuelto su tribu. A partir de ahí, no hubo marcha a espaldas.

En El Espinal, el pueblo originario de Cabrera Fuentes en Oaxaca, la concurrencia que lo conocía estaba convencida de que todo era una gran patraña. Héctor Alejandro Cabrera Fuentes es poco menos que un héroe para sus paisanos en Oaxaca, el segundo Estado más escueto de México. Nacido en una tribu humilde, recibió una subsidio para estudiar en Rusia, donde enfrentó todo tipo de adversidades económicas y discriminación hasta tomar el premio a la mejor argumento de arte. Posteriormente, doctorado con honores por la Universidad de Giessen en Alemania. Carrera meteórica en la concesión médica más prestigiosa de Singapur. Conferencista de la Sociedad Europea de Cardiología. Benefactor, desinteresado, humilde, políglota, líder, sensible a los problemas de su comunidad.

Familiares, amigos y conocidos se deshacían y aún se deshacen en elogios cuando hablan de él: Héctor, el que desarrolló un prototipo de casas antisismos cuando un terremoto magnitud ocho sacudió su tierra, el que pagaba de su saquillo para que los niños de su pueblo pudieran tener experiencias y viajes de estudios en el extranjero, el que creó una fundación para impulsar la ciencia entre los más humildes, el que fue calificado como un “trabajador sobresaliente” por sus propios custodios en la calabozo. Tras su detención, corrieron todo tipo de rumores y teorías de conspiración para tratar de entender lo que estaba pasando: ¿Le tendieron una trampa? ¿Descubrió poco que incomodó al Gobierno de Estados Unidos? “No me cerca de en la persona que Hectorcito sea un informador”, decía un tío suyo a este boletín hace dos primaveras.

“Esta sentencia nos parece certamen porque toma en cuenta sus contribuciones como comprobado y para su concurrencia en México”, ha dicho Ronald Gainor, el abogado defensor. Gainor explicó que la sentencia exacta es de cuatro primaveras y un día. Ese día adicional fue a pedido de los propios representantes de Cabrera Fuentes para poder aspirar a una nueva reducción de la sentencia. Los abogados esperan que si se considera el buen comportamiento, el comprobado pueda ser libre en un año y retornar a México. “Ha sido un preso maniquí, esperamos que se pueda compendiar aún más la sentencia y que pueda retornar cuanto ayer”, ha dicho un funcionario del Consulado de México en Miami al término de una audiencia que fue breve y que contó con poca presencia de la prensa.

En Oaxaca es una cartel. En Miami es un informador. Ese choque de realidades, como si hubiera sido sacado de un manual de la Desavenencia Fría, se decantó en un caso retrasado por la pandemia, atravesado por la invasión rusa de Ucrania y traumatizado por declaraciones de altos mandos del Pentágono que señalaban a México como el longevo centro de operaciones del espionaje ruso en el extranjero. Como trama paralela, la historia de las dos familias le valió ser crucificado y ridiculizado por los sectores más amarillistas de la prensa. Todo lo bueno y todo lo malo que hizo fue puesto bajo el recuento notorio.

“Siempre hemos estado y seguiremos sintiéndonos orgullosos”, escribió Héctor Cabrera, su padre, en una carta mandada a la corte la semana pasada. “Más allá de ser un profesionista, Héctor es un ser humano que la sociedad y la ciencia necesitan, dispuesto a ayudar a aquellos que lo necesitan”, señaló su hermana, Nancy Cabrera, en otra carta. “Le pido a Altísimo que sigas volando y persiguiendo lo que amas, que sigas aportando tus conocimientos a la humanidad”, comentó su raíz, Lucila Fuentes. A pregunta expresa, su entorno descendiente ha decidido no hacer más comentarios y reafirmar el apoyo incondicional que ya habían dejado juicioso en una serie de escritos enviados al magistrado la semana pasada.

Alejado del frenesí mediático, en la corte federal del distrito sur de Florida se sentó un hombre atrapado por las circunstancias. La sentencia del magistrado Middlebrooks cae adentro de lo que se anticipaba y lo que ya había precoz este boletín como parte de la negociación entre las partes a cambio de la confesión de culpabilidad. La condena marca el final de un proceso y el inicio de otro, una última batalla para Cabrera Fuentes y su entorno: tratar de recuperar su vida como un comprobado de renombre mundial y retornar a ver a los suyos. Le quedarán un par de primaveras más en prisión y una deportación a México de mutuo acuerdo para poder hacerlo o, al menos, intentarlo.

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