#El Banco de España eleva a 23.000 millones los préstamos del ICO en peligro de impago #noticias #2022

#El Cárcel de España eleva a 23.000 millones los préstamos del ICO en peligro de impago #noticiero #2022

La incertidumbre pica al acrecentamiento: la conflicto de Ucrania no vislumbra su final y la crisis energética tiene pocos visos de perfeccionamiento. El Cárcel de España insiste en requerir prudencia y avisa de que el bulto de los créditos dudosos o bajo vigilancia particular sigue subiendo, aunque las entidades insisten en que no ven indicios de susto sobre la mora. Al menos por ahora, en parte gracias al sostén que ofrecen los préstamos garantizados por el Instituto de Crédito Oficial (ICO). Precisamente sobre ello, el supervisor ha vuelto a empeorar su situación y eleva a 23.000 millones los clasificados como dudosos o bajo vigilancia particular.

“En el caso de los préstamos garantizados por el Estado a través del ICO, se observa un cierto trastorno de su calidad crediticia durante los últimos trimestres. El crédito protegido a través del ICO clasificado en vigilancia particular alcanzó el 22,7% en marzo de 2022, lo que representa un incremento de 6,4 puntos porcentuales respecto a junio de 2021. Por su parte, la proporción de préstamos dudosos alcanzó el 4,1% (2 puntos porcentuales más que en junio de 2021). Por otra parte, debe tenerse en cuenta que una parte significativa de estos préstamos todavía disfruta de un período de carencia, que finalizará cerca de del verano de este año”, ha señalado este viernes en Santander el representante del lado, Pablo Hernández de Cos. Esto supone que haya 19.500 millones bajo vigilancia particular y 3.500 millones como dudosos.

Este es otro coeficiente que contribuye en las previsiones poco halagüeñas para el próximo otoño, ya que será en la parte final del año cuando afloren los impagos de estos préstamos que todavía están interiormente del periodo de carencia. El verano se da por hecho que serán meses de bonanza: tras más de dos abriles de pandemia, ahora que casi no hay restricciones, el consumo está disparado y las ganas de desplazarse se sienten en las primeras cifras de ocupación. Sin incautación, para el inicio del cuarto trimestre las estimaciones se tornan menos positivas.

Por otro flanco, el supervisor estima que una cuarta parte de los créditos concedidos a empresas de los sectores más vulnerables a la pandemia y la crisis energética están en peligro de impago (casi 21.500 millones). Estas actividades se centran en la hostelería y restauración, refino de petróleo, servicios sociales y ocio, transporte y almacenamiento, y fabricación de material de transporte.

Según la clasificación del lado, un crédito dudoso es aquel en el que se ha producido un impago del principal o intereses durante un periodo de más de 90 días o cuando se considere improbable que el deudor cumpla íntegramente sus obligaciones, aunque aún no haya importes impagados. Por otro flanco, los de vigilancia particular son aquellos en los que ya se ha observado un incremento significativo del peligro de crédito desde el momento de la concesión, pese a que aún no registre algún impago. De esta forma se explica la insistencia del Cárcel de España en los mensajes de prudencia al sector bancario, aunque desde las entidades dicen que todavía no existen indicios preocupantes. “El supervisor, por definición, tiene que pecar de prudente”, ha afirmado Hernández de Cos durante su billete en el seminario organizado por la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE) en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP).

Los tipos, poco por encima del 1%

El representante ha argumentado, asimismo, que la anunciada subida de tipos de interés del BCE deberá mantenerse hasta cerca del 1%, aunque ha matizado que la citación tasa equitativo irá variando en función de los datos que se tengan en cada momento. “Con la información que tenemos para estimar ese tipo de interés natural, a día de hoy estaría entre el 1% y el 1,5%”, ha asegurado. Unos días antiguamente, incluso en Santander, Luis de Guindos, vicepresidente del BCE, prefirió no ponerle techo. “Si cierto se lo dice, no se lo crea mucho, porque es una cuestión que dependerá de la proceso de la inflación”, espetó.

Hernández de Cos ha matizado que son títulos móviles, expuestos a cambios. Ha defendido que a pesar de la provisionalidad de los mismos, resultan muy bártulos para gestar las expectativas y explicar la política monetaria. En estos momentos, ha dicho, con unas proyecciones a medio plazo de la inflación entorno al objetivo del 2% (el Eurobanco la sitúa en el 2,1% en 2024), permite documentar que los tipos estén en esa horquilla. Eso sí, es una signo no cerrada: “Si hay cambios y se señalan inflaciones a medio plazo por encima del 2% de forma persistente, podría documentar un cambio y que se volviese restrictiva la política monetaria. Y al contrario, si hubiera una inflación a medio plazo por debajo del 2% siquiera habría que impresionar a ese nivel de neutralidad y estar en una posición tenuemente expansiva”.

De esta forma, si los precios mantienen su helicoidal alcista, el precio del pasta puede situarse por encima de esa barrera del 1% o 1,5% marcada por el representante. Esto tiene a su vez un impacto directo en el faltriquera de las familias, sobre todo en las hipotecas. En España, la mayoría están referenciadas al Euríbor a 12 meses, que va al acrecentamiento desde hace meses descontando estas subidas.

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