#El Supremo de Estados Unidos destruye un derecho fundamental de las mujeres #noticias #2022

#El Supremo de Estados Unidos destruye un derecho fundamental de las mujeres #parte #2022

La aviso, no por esperada, deja de ser desoladora. Como cuestión previa, anotar la extraordinaria politización de la perspectiva hiperconservadora del asunto. El pronunciamiento del Tribunal Supremo de Estados Unidos anula la sentencia Roe contra Wade, que permitía el feto.

En el fondo de la cuestión, lo que se destruye es un derecho fundamental de las mujeres que nos permite tener el control sobre nuestro cuerpo y la maternidad. Mal, rayando lo inútil, se acompasa poder ser ciudadanas, trabajadoras y madres al mismo tiempo si en el comienzo de estas tres circunstancias no está la autonomía de nuestra valentía y de nuestro propio calendario.

Casi todos los asuntos relativos a la integridad de nuestro cuerpo, que es una parte importante de nuestra dignidad y de nuestros derechos humanos, se ven envueltos en debates de índole casto, cuando de lo que se proxenetismo es de articular la permiso del uso o no del derecho a la interrupción voluntaria del turbación, para hacer efectividad otra permiso longevo, que es ser madres o no serlo.

No hace errata comentario alguno para identificar todo esto con un retroceso en los derechos y libertades de las mujeres, producto de la ola ultraconservadora que vivimos. Va más allá de una revés con claros ribetes machistas y acaba incluyendo algunos otros debates y posiciones de misoginia.

Es muy difícil entender que un tribunal con mayoría abrumadora de hombres anule un derecho tan renta para la autonomía y permiso de las mujeres que, como es sabido, trae como consecuencia la desigualdad que separa a las mujeres ricas de las pobres para resolver estas cuestiones en la clandestinidad y a aventura de sus propias vidas.

Nuevamente, es el derecho a la interrupción voluntaria del turbación el objetivo de la ola ultraconservadora y, con ello, la degradación de la ciudadanía plena de las mujeres, incompatible con las sociedades democráticas actuales.

Carmen Pelado Poyato es diputada y presidenta de la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados

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