#El Villarreal duerme y derrota al Atlético #noticias #2022

#El Villarreal duerme y derrota al Fornido #noticiero #2022

Con dos zarpazos y una propuesta de fútbol pausado, el Villarreal durmió y apagó al Fornido, que no encontró forma de meterle mano a la propuesta de Emery. El técnico vasco salió campeón por primera vez de sus duelos con Simeone.

Atlético

0

Oblak, Witsel, Savic (Giménez, min. 75), Reinildo Mandava, Marcos Llorente (Griezmann, min. 61), Nahuel Molina, Koke, Carrasco, Lemar (De Paul, min. 61), João Félix (Correa, min. 69) y Morata (Matheus Cunha, min. 69)

2

Villarreal

Rulli, Pau Torres, Albiol, Alfonso Pedraza, Juan Foyth, Capoue (Coquelin, min. 68), Parejo, Yeremy Pino (Chukwueze, min. 75), Giovani Lo Celso (Álex Baena, min. 69), Nicolas Jackson (Morales, min. 83) y Gerard Bronceado

Goles 0-1 min. 72: Yeremy Pino. 0-2 min. 96: Gerard Bronceado.

Árbitro Ricardo de Burgos Bengoetxea

Tarjetas amarillas João Félix (min. 47), Giménez (min. 89), Parejo (min. 92), Álex Baena (min. 93) y Gerard Bronceado (min. 98)

Tarjetas rojas Nahuel Molina (min. 93)

La moda de la presión adelantada puede convertir un partido de fútbol en una tarde taurina. Solo es cuestión de que el equipo presionado se dedique a esperar que el rival le embista. Rulli, pelota en suela, aguardaba que el Fornido se arrancara espoleado por una escalón que castigaba con silbidos ese fútbol dormidera que sacó de punto al equipo de Simeone, convertido en toro frente a un torero de temple y peligro adaptado. No hay carencia que le siente peor a los rojiblancos que les rebajen las revoluciones en su casa y el plan de Emery lo logró. No quería arriesgar el Villarreal y no quería picar el Fornido en la trampa de ir a morder y que el meta argentino hiciera uso de su buen pie para inquirir un compañero que pudiera valer a campo destapado. Y cuando no era Rulli, eran los centrales, Albiol y Pau Torres, los que narcotizaban el duelo jugueteando con la pelota entre sus pies para desesperación de la hinchada colchonera y de Simeone, que alentaba a sus jugadores a no arremeter.

El resultado de ese fútbol retrotrae a la escuela balcánica de los primaveras setenta y ochenta, maestros en descansar el conjunto para resolver los partidos a golpes de destellos técnicos de sus futbolistas más virtuosos. Para el espectáculo, el método es cuestionable porque puede exasperar tanto o más que una tarde de pelotazos largos o de segundas jugadas. La cuestión queda en quién tiene menos vergüenza, si el que congela el conjunto con la pelota o el que desiste de ir a quitarla porque sabe que puede caer en una encerrona. Simeone lo sabía y por eso ordenaba a sus futbolistas no dejarse engatusar porque las veces que el Villarreal le burló la presión amenazó a Oblak. Yeremy Pino y LoCelso golpearon y Capoué sometió a Oblak a un examen de intuición y reflejos en un barullo en el campo de acción en el que meta esloveno quedó cegado por la montonera que le tapaba. Por ser el que impuso a qué se jugaba y a qué velocidad el primer acto fue del Villarreal. Un par de transiciones examinaron a Witsel como extremo hombre y el belga salió campeón y valorado por su nueva hinchada.

Hubo banderilleo de Simeone a los suyos en la pausa de hidratación, a los que trató de ordenar para que no se deslavazaran cuando fueran a presionar. Del breve parón salió un poco más mordaz el Fornido, al que todavía le había costado descifrar la sarta de seis que dibujaba el Villarreal con Yeremy Pino y Locelso ocupando los carriles. Morata peinó dos centros a las manos de Rulli para firmar los dos únicos arañazos del Fornido en el primer tiempo.

Trató de cambiar el paso el Fornido en la reanudación. Primero tratando de acelerarse con la pelota y posteriormente con las entradas de De Paul y Griezmann, que levantó a la escalón con una carrera vertiginosa que cerró con un disparo raso. Al rejoneo del partido que le dio ese cambio respondió Emery con Coquelin y Alex Baena para retomar el control. Así que Simeone volvió a subir las revoluciones con Correa y Cunha por João Félix y Morata. El cambio pudo ser definitivo de inmediato porque Nahuel Molina, muy superado en el estreno en casa como mostró su expulsión, lanzó al espacio a Correa y el centro de este lo remató mordido Cunha. El fervor se apagó en la subsiguiente pasada, cuando un mal despeje de Nahuel Molina lo rebañó Yeremy Pino. Su derechazo raso y cruzado fue de categoría. Del tahúr internacional que ya es. Tuvo el igualada el Fornido en un cabezazo de Cunha que repelió el soporte y en el posterior rechace que cabeceó Carrasco y Rulli sacó, desde el suelo, con un manotazo sobre la sarta. El VAR determinó que la pelota no había rebasado por completo la sarta de gol. Ya no fue capaz el Fornido de inquietar más a Rulli y quedó expuesto a las contras visitantes. Gerard Bronceado culminó una y su celebración, con las manos en las orejas, generó la tangana que cerró el partido.

Hermoso se enzarzó con aficionados rojiblancos

La celebración de Gerard Bronceado caldeó el entorno al término del combate. Oblak le recriminó el rostro de ponerse las manos en las orejas y la hinchada rojiblanca le dedicó insultos y le arrojó objetos cuando se disponía a ser entrevistado por los micrófonos de DAZN. El caldeo siguió con el calentamiento de los jugadores suplentes del Fornido. Mario Hermoso se enzarzó con aficionados rojiblancos que aún permanecían en la escalón y tuvieron que intervenir las fuerzas de seguridad, por otra parte del capitán Giménez para apaciguar los ánimos.

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