#Eugenio López-Chacarra: “En España no hay nivel suficiente para prepararte y vivir del golf” #noticias #2022

#Eugenio López-Chacarra: “En España no hay nivel suficiente para prepararte y habitar del golf” #noticiario #2022

Cada perplejidad, antiguamente de adormecerse, Eugenio López-Chacarra cuelga su cronómetro en el primer trofeo de golf que ganó. Tenía cinco primaveras y se llamaba Potosí. Lo logró delante tres contrincantes y hoy, con 22, le recuerda ese impulso que lo ha llevado hasta donde se encuentra. Ahora, este componente a quien Severiano Ballesteros señaló de irreflexivo en Pedreña, donde viven sus abuelos (él nació en Madrid), es una de las promesas más firmes del golf mundial. Fue número uno amateur, todavía se colocó en la cima del circuito college estudiantil de Estados Unidos, donde se ha formado en la Universidad de Oklahoma con una distintivo durante los últimos primaveras, compaginando su carrera con estudios de Finanzas y Psicología. Pero acaba de dar el brinco al mundo profesional con un arreglo de 12 millones de euros para el circuito LIV International Series, que fomenta Arabia Saudí, enfrentado directamente a la PGA. Su irrupción ha elevado ampollas entre las competencias de Europa y América posteriormente de que más de 60 jugadores decidieran pasarse ahí con contratos suculentos y abjurar los más tradicionales. El exgolfista José María Olazábal ha patente: “Seve sería número uno de la serie del LIV, pero nunca lo jugaría”. Centrado, obsesivo, codicioso pero prudente y consciente de que en su deporte se pierde más que se apetencia, sin dejar de banda que debes corregir cada día números, frecuencias y estadísticas, Eugenio López-Chacarra cumple lo que el mito del golf montañés le dijo a Ignacio, su padre, cuando observó al chaval en el mismo espacio donde él se había curtido: “Tu hijo vale para dedicarse al golf. Hazme caso: yo de esto entiendo…”.

Usted está en esto del golf desde muy pequeño.

Yo empecé a dar golpes aquí, en Pedreña. Alguno con Seve mientras daba clase con Vicente, su hermano. Luego en Madrid me puse a entrenar con Antonio Timonel y sigo con él. Soy muy de continuar con los que he empezado: mismo preparador, mismo preparador físico…

Noble…

Agradecido cuando han estado en los momentos buenos, malos, mejores y peores.

¿Ya a su existencia ha tenido momentos malos?

Bueno, en el mundo del deporte se sufren altibajos. Hace dos primaveras anduve un poco variado con el putt, el único cachete donde la patraña no vuela.

¿Qué pasó?

Que se te meten cosas en la cabecera.

¿Qué cosas? ¿Quizá ciertas debilidades que pueden arribar a hacer dudar de uno mismo?

La patraña no entra, dudas, dudas y colapsas. Llega un momento en que no lo pasas ni acertadamente en el green. No disfrutas. Lo pasas regular. Simplemente cambié de método y probé poco que mi cabecera no conocía y volví a meter la abalorio como cuando era pequeño.

¿Así que eso de meter la abalorio se reduce a la psicología?

Bueno, por eso estudio dos carreras: Psicología y Finanzas en Estados Unidos. Me decidí por la primera para ver cómo funcionan el cuerpo y la cabecera. Todos los deportes tienen un gran componente psicológico. Me ha ayudado mucho para conocerme a mí mismo y descubrir cuándo estás cómodo o no. Yo era una persona que en el campo no me hablaba acertadamente a mí mismo. Pegaba un cachete malo y me lo achacaba. Ahora, si pego un cachete bueno, hago al revés. No en suspensión, ni ausencia. Los golpes malos antiguamente me duraban más internamente, cambiar eso me ha ayudado mucho.

¿Qué se decía?

Falta específico, pero me quemaba harto por internamente. Yo he trabajado mucho. No pisaba una discoteca en Madrid ni he ido a un cumpleaños hasta que tuve 21 primaveras. Me iba a adormecerse los viernes y los sábados a las diez para poder entrenar al día ulterior y estar todo el día en el campo. Yo tenía claro que quería ser poco en este mundo y me ha llegado ahora esta oportunidad que me da mucha tranquilidad. Y diferente, obtener harto cuartos, que me ayudan a mí y a toda mi grupo.

Doce millones, dicen.

Las cifras son altas, lo que ha saledizo por ahí. Es que yo no lo sé. Pero son cifras que nos cambian la vida a nosotros y a mi futura grupo. Muy contento con la oportunidad y a intentar mejorar día a día.

¿Se cree que hemos terminado con este extracto que me ha hecho?

No, no… Para ausencia. Estoy acostumbrado.

A las entrevistas, no parece. He conocido muy pocas suyas por ahí.

No me gustan mucho. Prefiero estar dándole.

Es usted un intriga. Vamos a seguir con esas cosas que se decía de pequeño. ¿A qué primaveras?

Pues debía de tener ocho o así, hasta los doce. Entrenaba y quería obtener. Pero es lo distintivo a esas edades. Y más cuando yo me centraba mucho y veía que otros no tanto y me ganaban. Me molestaba.

¿Cuándo aprendió a decirse cosas buenas? ¿O se las decían otros?

Mis padres me han conducido siempre por el buen camino. Por ejemplo, estar fuera de las redes, centrado en entrenar y trabajar duro. Mi grupo ha hecho muchos sacrificios. Me llevaban a entrenar, a todos los torneos. Mi padre dejó de trabajar en cosas que le podían deber llevado a hacer más cuartos por centrarse poco más en mí. Es muy obvio distraerse, sobre todo a determinada existencia. Empiezas a ir de fiesta, a salir con chicas. Cuando ganaba torneos y empezaban a conocerme más en la Unión Española, mi padre solía opinar que no a todo: entrevistas y demás. Prefería que me centrase en el día a día. En nuestro propio camino. Yo procuro sobrevenir inadvertido en todas partes. Cuanto menos sepa la concurrencia de mí, mejor.

“Nunca me olvidaré de lo que me dijo un día Severiano Ballesteros: ‘Si quieres ser como yo, tienes que trabajar como yo”, dice Eugenio López-Chacarra.
“Nunca me olvidaré de lo que me dijo un día Severiano Ballesteros: ‘Si quieres ser como yo, tienes que trabajar como yo”, dice Eugenio López-Chacarra.Gianfranco Tripodo

Menudo ambientazo tienen ahora con esto de la venda asiática. Los jugadores en armas y las organizaciones dando patadas.

Cada uno se apetencia por méritos propios divertirse en un circuito o en otro. A mí, como no pertenecía a ningún, no me ha afectado ausencia. Simplemente, he decidido principiar mi carrera en este tour y lo hacen estupendamente. Tanto en el trato a los jugadores como en la estructura de los torneos. Han apostado por mí, era el número uno amateur y de college en Estados Unidos. Todo eso es muy atún, pero ni la PGA saco ni el circuito europeo me dieron una plástico. Y estos me han fichado para tres primaveras. Luego, veremos lo que pasa. En mi caso, es un gran paso. En vez de estar jugando amateur voy a competir con grandes profesionales como Phil Mickelson, Dustin Johnson, Brooks Koepka, Sergio García, Carlos Ortiz, ganadores de varios torneos y conocidos mundialmente.

Aquí, en este campo, se encontró usted más de una vez con Severiano Ballesteros. ¿Qué recuerda?

Siempre estaré muy agradecido a la grupo Ballesteros. Tanto Vicente, que me enseñó las bases cuando era pequeño, como Seve, que nunca me olvidaré de lo que me dijo una vez: “Si quieres ser como yo, tienes que trabajar como yo”. Eso se me quedó metido en la cabecera. Hoy, con 22 primaveras y la vida solucionada, sigo con la misma ilusión que cuando tenía 6.

¿Qué cree que le quiso opinar con aquella frase?

Que estaba todo el día con la patraña. Pico y pala. Que cuando muchos dormían, él entrenaba. Nunca era suficiente.

¿En qué consiste el golf?

Meter la patraña en el hoyo con los menos golpes posibles. Unos dominan el pernio corto y otros pegan acertadamente la patraña. Hay muchas maneras de arribar al objetivo. A mí me conocen más por pegar la patraña. En el pernio en corto, como te decía, he ido mejorando. Hay mucha táctica. Jugamos seis horas al vendaval soberano. Con profusión, con derrota. Dependes de principios y factores diferentes. Los vas aprendiendo desde que empecé con mis abuelos, Luisa Mari y Eugenio, los padres de mi padre, que me llevaban con ellos al campo. Así empezó a gustarme hasta que a mi padre le dijeron que podía arribar a ser bueno.

¿Quién, diferente de Ballesteros, se lo dijo?

Varios desde que fui al campeonato de España sub-10 y con siete primaveras quedé tercero. Nunca había pasado: por cómo jugaba, por el carisma que veían en el campo, por cómo luchaba. Lucho mucho. Puedo ir perdiendo de cinco y no rendirme. Nunca me doy por vencido. Eso es el carisma. Ir por el campo y que se note el simpatía al golf. Disfrutar cada cachete, aunque estés jugando mal.

Y a partir de ahí, ¿cómo hicieron para construir un campeón?

Con mucho tacto. Nunca en la vida me han obligado a divertirse al golf, quia hemos tenido una bronca por eso, en la vida me han dicho “tienes que hacer esto o aquello”. Esto es lo importante para triunfar en el deporte. Hay muchos padres hoy en día que te lo imponen y, al final, sí, vas, pero no haces ausencia y lo vas dejando. En casa se palabra muy poco de golf. Yo soy un pequeño regular, es lo que me han enseñado mis padres y mis abuelos. Creo que soy muy querido, aquí lo ves. Nunca he tenido ego, soy uno más.

Nunca habrá tenido ego en el mal sentido, pero en el bueno, para arribar tan suspensión como ha llegado, lo necesitará.

Bueno, una vez que estás en el campo y jugando, debes creerte que eres el mejor, pero cuando firmas la plástico y sales…

¿Se acuerda del primer torneo que ganó?

Sí, con cinco primaveras. La copa Potosí. El 6 de junio de 2005. Éramos tres. Todavía la tengo en mi mesilla. Dejo mi cronómetro en ella cada perplejidad. Para recapacitar cómo empecé. Como cuando te regalan un peluche de pequeño, que el primero es específico. Ahí sigue.

Como si midiera sus pasos. Y ahora, ¿ha perdido la cuenta de cuántas ha conseguido?

Pues hace dos primaveras nos mudamos de casa y tenía 136. Alguna se la había regalado a mis abuelos. Calculo que deben ser 150 o así. He tenido suerte.

Suerte, no. Yo lo llamaría de otra guisa. ¿Con qué carácter se logra eso?

Bueno, me lo he trabajado mucho. Sé obtener, y cuando tengo la opción, lo cierro.

"Nunca me doy por vencido. Eso es el carisma: que se note el amor al golf, disfrutar cada golpe aunque estés jugando mal”, dice el golfista.
«Nunca me doy por vencido. Eso es el carisma: que se note el simpatía al golf, disfrutar cada cachete aunque estés jugando mal”, dice el golfista.Gianfranco Tripodo

¿Cómo se hace eso?

Entender reaccionar en los momentos de presión. Eso lo tienes o no. Quizás, gracias a deber manada de pequeñito varios torneos, por equis factores, te conoces. Detectas el gusanillo al principiar, si vas o no a ponerte nervioso. En el mundo del golf, no siempre apetencia el mejor. Juega la experiencia de deber sufrido o manada otras veces.

¿Además sabe perder?

Perfectamente. Claro, molesta, pero te das la mano y aprendes de los aciertos de quien ha manada. En este deporte pierdes el 90% de las veces. Tener un año sobresaliente y que te llamen “el irreflexivo maravilla”, como me pasa en Estados Unidos, es obtener 4 de 13 torneos jugados el año pasado. Aquí aprendes a perder, simplemente buscas buenos porcentajes.

Algunos grandes campeones confiesan que dura menos el placer de obtener que el disgusto de perder. ¿A usted le pasa?

En mi casa, como pierdo muchas veces y gano menos, no se palabra de una cosa ni de otra. No lo llevo mal. Trato de ser objetivo, soy muy de estadísticas y veo dónde debo mejorar. Mi enfoque de trabajo se sostén en eso. No te puedes relajar. Da lo mismo obtener o perder, tu vida va a seguir siendo la misma. A las ocho de la mañana volverás al campo cada día a entrenar. En mi primicia como profesional empecé la primera semana en el puesto 39º y acabé en el 24º. Pues eso es una diferencia de 70.000 euros. Por eso prefiero destruir octavo que noveno, por ejemplo. Al final del año, cuenta en el mundo profesional.

Ahora entiendo por qué ha estudiado Psicología y Finanzas. Lleva acertadamente calculado ese compensación en la cabecera.

La verdad es que yo siempre he querido hacer poco con números, se me dan muy acertadamente. Lo considero importante, por otra parte, para mi futuro, a ver en qué puedo volver. En cuanto a la psicología, acertadamente, un psicólogo te ayuda, pero al fin y al final no está instalado internamente de tu cuerpo, ¿sabes? Debes tener en cuenta cosas que son difíciles de explicar.

¿Cómo es su día a día?

De lunes a viernes no cambia. Preparación física a las siete de la mañana, una hora y media. Unos días fuerza, otros valer, movilidad, elasticidad para conseguir un buen swing, hacemos nuestros planes. A posteriori desayuno y voy al campo hasta la una de la tarde, posteriormente a casa y a las cinco vuelvo al campo hasta las nueve. Sábados, todavía, un poco más relajado, y domingos, refrigerio con algunos ejercicios cuando tengo torneo. Si no estoy compitiendo, trabajo como un día más.

¿Qué come un componente de golf?

Me cuido harto, pero no te voy a mentir, de pequeño, no. Ahora he perdido unos kilos en los últimos meses. No como ausencia entre horas, me intento cuidar: mucha ensalada, mucho pollo, carne, pescado, ausencia de chucherías, ni chocolate, no como pan, casi, pero ausencia así de control de locos.

¿Y la juerga?

Falta de fiesta. Yo no sabía qué era una discoteca en Madrid. De oídas, sí, pero hasta los 21 primaveras no había ido en mi vida a Pachá, por ejemplo. Ahora ya un poco más, aunque soy más de cenar y platicar. La fiesta y el deporte para mí no son compatibles. Ni bebo ni he fumado nunca. Ni champán en Nochevieja con mi grupo. Falta. Cero. Así que si salgo de fiesta no lo paso muy acertadamente, me en voz baja ahí supercansao, me duermo. No va conmigo, la concurrencia se emborracha y se pone muy pesada, no le veo la desenvoltura. Yo quería ser el mejor del mundo en lo mío y ese no es el camino.

¿En qué le cambió el rumbo irse a Estados Unidos?

Si me preguntas a mí, fue fundamental. En España, en mi humilde opinión, no hay un nivel suficiente para poder prepararte cara a habitar del golf. Si dominas en Estados Unidos el circuito del college y el amateur, tienes la opción de dedicarte a ello.

Vale, eso en lo deportivo, ¿y en lo personal?

Masculinidad, aprendes a estar solo. No tienes a tu mama al banda, debes acostumbrarte a hacerlo todo. Para principiar, a engullir acertadamente. En mi primer año allí, engordé como 15 kilos. La comida rápida… Responsabilizarte de todo: desde planchar, lavarte la ropa y cocinar a buscarte la vida si se te rompe poco.

¿Cuál es su relación con la tecnología? Dice que su padre acierta al mantenerle alejado de las redes.

Sí, de lo que la concurrencia diga de mí. O sencillamente de la relación con el móvil. En mi casa no se puede engullir con móvil, si hablamos con concurrencia, fuera todavía. Son cosas que te las enseñan desde pequeño, mis padres y mis abuelos. Para mí, en muchos casos es una enfermedad. A mí me da mucha pena ir a un restaurante y ver a una grupo o a una pareja cada uno por su banda, conectados. Pasa hoy en día mucho. Son temas de educación. En Estados Unidos lo noto si voy a engullir con miembros de mi equipo y no paran… Por eso agradezco que en mi casa me hayan educado en títulos, incluso antiguamente, como prioridad, que el deporte.

Su hermana Carolina todavía va camino de triunfar en esto del golf afeminado.

Mi hermana es muy importante en mi vida. Somos muy amigos. Lucha mucho, está en el camino. Es número 20 amateur ahora. Yo la ayudo porque tengo la experiencia, la existencia y he estado en esos momentos. Cuando estamos en casa lo hacemos todo juntos, nos queremos mucho.

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