#“Hijo, los trapos sucios se lavan en casa”. Cómo los obispos han tapado los casos de pederastia en las últimas décadas #noticias #2022

#“Hijo, los trapos sucios se lavan en casa”. Cómo los obispos han tapado los casos de pederastia en las últimas décadas #noticiario #2022

F. J. O. tardó 40 primaveras en armarse de valía para coger un boli y escribir una carta al prelado de Oviedo, Jesús Sanz, para denunciar que el sacerdote Jesús Fernández, el hombre al que acusa de excederse de él en el seminario de Oviedo entre 1970 y 1972, seguía dando ceremonia en la parroquia asturiana de Hevia, perteneciente a Pola de Siero. “Me enteré por internet de que estaba en esa parroquia. Mandé una carta al prelado contándole mi caso y alertando de lo peligroso que era que esta persona siguiera en contacto con niños. Me respondió que no tendría inconveniente en reunirse conmigo si viajaba a Oviedo para tratar el tema”, relata. F. J. O., que afirma que nunca consiguió reunirse con Sanz. Una vez en Oviedo, posteriormente de activo juicioso en una segunda misiva que se reunirían durante las Navidades de aquel 2012, se quedó plantado en las puertas del obispado. “Otra vez será”, escribió el prelado en una carta de disculpa que le hizo arribar días más tarde a la víctima. “Me ignoró completamente y no me recibió”, dice el afectado. Sanz no volvió a escribir a F. J. O., no apartó a Fernández de su puesto ni siquiera abrió una investigación canónica. Fernández, al que se le conocía en el seminario con el mote de Jomezana, murió dos primaveras posteriormente.

No es la única imputación de encubrimiento que tiene el prelado ovetense. V. C. incluso escribió a Sanz en 2015 para comunicarle que el sacerdote en activo Eustasio Sánchez Fonseca, seudónimo Tito, había abusado de ella a mediados de los ochenta. En el año 2002, su mamá llamó para denunciarlo por teléfono al obispado, por entonces dirigido por el flagrante prelado de Madrid y vicepresidente de la Conferencia Obispal Española (CEE), Carlos Osoro, pero no la atendieron. La víctima consiguió reunirse con Sanz y cuenta que, frente a su relato, Sanz le dijo que era su palabra contra la del procesado. Sanz siquiera abrió entonces un proceso canónico contra Sánchez.

Las dos cartas que el arzobispo de Oviedo envió a F. J. O. para hablar sobre los abusos que sufrió a manos de un sacerdote en un seminario de la diócesis en los años setenta.
Las dos cartas que el prelado de Oviedo envió a F. J. O. para murmurar sobre los abusos que sufrió a manos de un sacerdote en un seminario de la diócesis en los primaveras setenta.

Las acusaciones de estas dos víctimas no son aisladas. El ocultamiento, el silenciamiento y el encubrimiento de los casos de pederastia por los obispos ha sido un aberración constante adentro de la Iglesia católica. Todavía en España, donde al menos 39 obispos están acusados o son sospechosos de activo tapado casos de los que han tenido constancia, impidiendo con ello que los pederastas fuesen juzgados civil o canónicamente y que estos hechos se conocieran públicamente.

La mayoría de estas acusaciones ya han trillado la luz en otros reportajes de este diario y en otros medios de comunicación. Otros, como el caso del F. J. O., es inédito y forma parte de los 451 que este diario ha entregado al Vaticano y a Conferencia Obispal Española (CEE) en dos informes en 2021 y 2022 para que los investigase. A través de sentencias canónicas, documentos inéditos y denuncias de las víctimas, este informe ha corroborado cómo muchos prelados siguieron diversas maniobras para tapar el asunto: amparar al supuesto abusador en su destino sin investigar los hechos, trasladarlo de parroquia frente a las primeras quejas e incluso enviarlo a otro país y hacer caso omiso a las peticiones de ayuda de los afectados. En algunos casos, las víctimas acudieron al prelado mientras estaban sufriendo los abusos y en otras ocasiones primaveras posteriormente, cuando el delito había prescrito, pero el procesado seguía vivo.

El caso más fresco es el de V. C., y el más antiguo data de 1952, donde un exreligioso señala al por entonces prelado de Guadix Rafael Álvarez Lara de encubrir al rector del seminario y canónico de la catedral, M. B. M., por excederse de varios niños seminaristas. Entre los acusados se encuentran prelados que ocuparon puestos importantes en la CEE, como los expresidentes Vicente Enrique y Tarancón —bajo sospecha por su dirección del caso de Cesáreo Gabaráin, el sacerdote compositor de célebre música litúrgica, que abusó de al menos a 17 niños— y Antonio María Rouco, señalado por tapar cuatro casos de abusos en la división de los primaveras 2000. De todos los acusados, solo 14 siguen vivos.

Tanto la CEE como el Vaticano tienen conocimiento de dichas acusaciones, ya que están recogidas en los dos informes que este informe entregó a ambas entidades. La Conferencia Obispal afirmó el pasado junio que remitió estos casos a las diócesis correspondientes para que hiciesen las “investigaciones oportunas”. Encima, el despacho Cremades & Pelado-Sotelo, al que la CEE ha encargado una auditoria sobre la pederastia, incluso ha recibido dicha información para que sean “valorada y contrastada”. El despacho ha subrayado en varias ocasiones que investigar el encubrimiento será uno de los objetivos de sus pesquisas. No obstante, se desconoce si se han libre procesos canónicos contra los obispos que aún viven.

Peregrinación al Santuario del Sagrado Corazón en Getafe (España), el 3 de abril de 2019, a la que acudieron los obispos españoles reunidos esta semana en asamblea plenaria en Madrid.

Consulte la relación de los 39 prelados señalados de activo encubierto, silenciado y ocultado a pederastas en sus diócesis

“El encubrimiento es poco a lo que los obispos tienen un miedo terrible porque ha sido el leitmotiv de toda la Iglesia española. ¿Cuál es el problema? En España todos los obispos saben quién ha encubierto y no hacen nulo. Es la caja de pandora y no quieren entrar en ese tema”, cuenta un sentenciador eclesial. Este entendido explica que el encubrimiento no aparece recogido como delito en el código canónico hasta 2019 con el motu proprio (norma papal) Vox Estis Lux Mundi, por lo que eclesiásticamente no se puede dictaminar a los prelados que cometiesen esta equivocación antiguamente de esa época. Pese a ello, a partir de 2001 los purpurados debían comunicar todos los casos al Vaticano de los que tuviesen constancia, y los responsables que están acusados no lo hicieron.

Por otro costado, añade el sentenciador, el concepto de “encubrir” tiene sus matices. “El encubrimiento es padecer a término conductas dirigidas a interferir o eludir investigaciones civiles o canónicas contra un clérigo que, en este caso, ha cometido abusos: comprar a un sentenciador, sobornar a la víctima, trasladar al asaltante de destino o presionar a la víctima para que no lo cuente. Muchos han actuado así, pero otros simplemente ocultaron y no investigaron casos que frente a la probidad civil estaban prescritos. No encubrieron como tal, pero fueron negligentes”, explica el canonista. Pero el sentenciador, tajante, recuerda: “Aunque estén prescritos, estos sucesores de los apóstoles que llevan ayuda [símbolo de que son pastores de todos sus feligreses] han incurrido en una conducta inmoral”.

Cuando F. J. O. entendió que el prelado no le recibiría, montó en su coche y se dirigió a la parroquia de Hevia para despabilarse a su asaltante. Relata que lo encontró en la sacristía, preparando la celebración de Navidad. Allí le contó que era un antiguo seminarista al que agredió sexualmente. “Lo único que dijo fue: ‘Bueno, eso no es así’. Se estaba vistiendo para dar la ceremonia y le dije: “¿Con esas manos con las que me tocó los testículos va a dar la comunión?”. Y me fui”, describe F. J. O.

Al salir, se subió al altar en el momento en el que su asaltante salía para celebrar la eucaristía, y se dirigió a los feligreses: “Este señor que les va a dar la ceremonia ahora, Don Jesús, abusó de mí en el seminario. Esto a mí me causó gravísimos problemas personales, psíquicos y sexuales, por lo que tuve que acoger tratamiento psicológico y psiquiátrico durante muchos primaveras”.

El arzobispado de Oviedo informó en un comunicado el pasado junio, tras acoger las preguntas de este diario sobre su lectura, que Sanz “no ha encubierto ningún caso de abusos contra menores, ha tomado todas las medidas necesarias para que, si hubiera una víctima de abusos, sea escuchada y atendida” en su tribunal eclesial y frente a la Fiscalía.

El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, a comienzos de agosto, durante la inauguración y acto de acogida de la peregrinación europea de jóvenes en Santiago de Compostela.
El prelado de Oviedo, Jesús Sanz Montes, a comienzos de agosto, durante la inauguración y acto de acogida de la peregrinación europea de jóvenes en Santiago de Compostela.César Arxina (Europa Press)

F. J. O asegura que volvió a su casa, intentó una vez más alertar al obispado de su caso y escribió a un antiguo compañero de clase que por entonces era vicario militar de la diócesis, Juan Antonio Menéndez, para preguntarle si él sabía dónde estaba destinado Fernández. Pero siquiera recibió respuesta. Un año posteriormente, Menéndez fue notorio prelado auxiliar de Oviedo y en 2015 de Astorga. Allí, como prelado rebajó en 2017 la pena canónica al cura pederasta José Manuel Ramos Gordón —cura al que incluso habían encubierto los dos obispos anteriores—: de la expulsión del clero a un año de apartamiento por activo abusado en los primaveras ochenta de al menos tres menores. Pero el procesado nunca la cumplió íntegramente. Menéndez negó una indemnización al denunciante y silenció a la opinión pública lo sucedido.

Cargos de poder en la Conferencia Obispal

Pese a esta mala praxis, en octubre de 2018 la CEE nombró a Menéndez presidente de la comisión antipederastia. El hecho de que prelados acusados de encubrir o de tapar estos delitos hayan ocupado cargos de toma de decisiones adentro de la CEE —entre ellos incluso se encuentran dos exsecretarios generales y varios miembros de la Comisión Ejecutiva y la Comisión Permanente— vigilante relación con la lenta reacción de la orden española. “Que aquellos mismos que no quisieron hacer nulo sean ahora los que van tomando decisiones [sobre cómo actuar] ha generado una respuesta negacionista del problema”, dice el mismo canonista.

De todos los acusados solo el cardenal Osoro ha admitido que obró mal cuando era prelado de Oviedo. En una entrevista con EL PAÍS el pasado marzo, el flagrante prelado de Madrid explicó que llevaba pocos meses en el puesto cuando recibió la indicación telefónica de la mamá de la víctima y que el vicario militar, Menéndez, le aseguró que esa denuncia ya había sido resuelta. “¿Eso justifica lo que hice? No. Hoy no hubiese actuado así”, contestó Osoro a este diario.

A esto se le suma la posición de poder que aún tiene la orden eclesiástica española fuera de los muros de las iglesias. Hasta la época, ningún prelado se ha sentado en un banquillo para decidir sobre los casos de abusos que pudo conocer, a pesar de que algunos de ellos figuran en las denuncias y sentencias como conocedores del delito.

Un ejemplo fue el caso del sacerdote Rafael Sanz Nieto, condenado en 2006 a dos primaveras de calabozo por excederse de un irreflexivo de 12 primaveras entre 1998 y 2001 en una parroquia de Aluche (Madrid). La denuncia la interpuso un categoría de catequistas de la parroquia, posteriormente de presentarse en varias ocasiones al arzobispado de Madrid, dirigido por entonces por el cardenal Rouco Varela. “Fuimos a alertar de lo que estaba pasando. El prelado auxiliar Eugenio Romero Pose quiso frenarnos para que no fuéramos a las autoridades. Me dijo una frase que nunca olvidaré: “Hijo, los trapos sucios se la lavan en casa”, explica Carlos Sánchez Mato, uno de los catequistas que primaveras posteriormente sería concejal del Consistorio de Madrid por Izquierda Unida.

El expresidente de la Conferencia Episcopal Española y cardenal Antonio María Rouco Varela, en una imágen de archivo.
El expresidente de la Conferencia Obispal Española y cardenal Antonio María Rouco Varela, en una imágen de archivo.EFE

En presencia de la pasividad, los denunciantes dicen que insistieron a Rouco para que hiciera poco, pero no ocurrió nulo. “El vicario Julio Fresco me amenazó con que me iban quitar mi casa si íbamos a prudencia”, cuenta Sánchez Mato. El catequista menciona que escribió a casi todos los obispos españoles pidiendo ayuda. Solo respondieron dos, entre ellos el de Segovia, Luis Gutiérrez Martín: “No hizo nulo, pero fue el único que no nos condenó”. Los catequistas llevaron el caso frente a la Fiscalía de Menores, donde relataron todo que habían vivido. Ningún sentenciador que llevó el caso llamó a decidir a Romero Pose ni a Rouco. No obstante, en la sentencia, la Audiencia Provincial de Madrid condenó al arzobispado de Madrid a retribuir una indemnización de 30.000 euros como responsable civil subsidiario.

“La parroquia se encargó de crucificarme”

En algunas diócesis las denuncias contra un mismo sacerdote se han tapado sistemáticamente por varios obispos. En Tenerife, por ejemplo, C.M.L., que acusa a los dos últimos prelados, Felipe Fernández y a su sucesor en 2005, Bernardo Álvarez, actualmente en el cargo, de activo encubierto al cura al que él denunció por abusos frente a la diócesis en 2004.

Este sacerdote era C. H.G., entonces párroco de Tejina. “Los abusos comenzaron en 1997 cuando yo tenía entre nueve y 10 primaveras. Duraron hasta 2003. Cuando nos confesaba se dedicaba a tocarnos, a mí incluso me dio un beso en la boca, y nos preguntaba por si nos masturbábamos, te acariciaba, a uno le metió la mano en el pantalón. Ningún de los monaguillos quería ir a casa del cura. Al final, adjunto con cinco amigos se lo contamos a los catequistas, pero la clan de la parroquia se encargó de crucificarme a mí y a mi comunidad”.

En aquel momento la víctima tenía 16 primaveras y su mamá lo denunció a Fernández, que se limitó a sacarlo de su parroquia en marzo de 2004. El vicario militar entonces era Bernardo Álvarez, que le sucedió un año posteriormente en el cargo y siquiera tomó medidas contra el sacerdote procesado.

El cura siguió ejerciendo de capellán durante varios primaveras más en un centro de ancianos de la isla. En el Vaticano no consta que la diócesis informara a la Santa Sede, como obligaban las normas internas desde 2001, ni que se le abriera un proceso canónico. El obispado de Tenerife no ha querido reponer a ninguna pregunta sobre este caso ni aclarar su gala. Tan solo ha replicado con una frase: “La diócesis cumple con la código canónica y civil”.

Para el sentenciador eclesial este tipo de respuestas refleja la mentalidad de superioridad que aún tiene una parte de la orden eclesial. “Un buen número de obispos españoles parece que viven en otro mundo, en el que tienen que arreglar estas cosas entre ellos y no tienen por qué rendir cuentas frente a las autoridades. Creen que están en 1976, cuando a los curas no se les podía dictaminar en los tribunales civiles”, dice.

En 2014, siendo ya maduro de momento, C.M.L., decidió retornar a denunciar su caso en el obispado. Entonces Bernardo Álvarez ya abrió un proceso canónico e informó a la Congregación para la Doctrina de la Fe, en Roma. El prelado incluso suspendió cautelarmente al sacerdote. Todo ello figura en la carta que le remitió a la víctima, a la que ha tenido comunicación este informe. El proceso comenzó en febrero, pero a finales del aquel año se interrumpió, porque el procesado pidió la dispensa para dejar de ser cura. Dejó los hábitos y cambió de vida. “Entonces pararon todo y ya no hicieron nulo”, concluye.

Hasta que fue apartado por el obispado, C. H.G., que ahora tiene 74 primaveras, fue párroco en la isla de La Palma de Todoque, La Olvido de Tajuya, Garafía y en Tenerife en las localidades de Valle de San Lorenzo, Tacoronte, Granadilla de Abona, Vilaflor y Tejina, y incluso vicearcipreste de Tegueste. Bernardo Álvarez fue un prelado que en 2007 recibió fuertes críticas por unas polémicas declaraciones sobre la pederastia en una entrevista a un diario locorregional: “Puede activo menores que sí lo consientan y, de hecho, los hay. Hay adolescentes de 13 primaveras que son menores y están perfectamente de acuerdo y, por otra parte, deseándolo. Incluso si te descuidas te provocan. Esto de la sexualidad es poco más arduo de lo que parece”.

Si conoce algún caso de abusos sexuales que no haya trillado la luz, escríbanos con su denuncia a [email protected]. Si es un caso en América Latina, escríbanos a [email protected].

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