#La renovación de Gavi evidencia la precariedad del Barça #noticias #2022

#La renovación de Gavi evidencia la precariedad del Barça #noticias #2022

Gavi controla el balón en el duelo entre Suiza y España.FABRICE COFFRINI (AFP)

Antes de empezar las vacaciones, Xavi dejó un recado para Laporta después de clasificar al Barça para la próxima Champions. “Si no nos reforzamos bien, no podremos competir de ninguna manera; no nos podemos equivocar”, advirtió el entrenador al presidente del Barcelona. Al técnico ya no le valen solo los fichajes de entretiempo, aquellos que ayudan a trampear la situación, como cuando se abre el mercado de invierno, sino que precisa incorporar futbolistas que ayuden a resolver los problemas estructurales y a formar el equipo pos-Messi.

El argentino juega hoy en el PSG, también salieron Suárez, Griezmann y hasta Coutinho. El próximo que se irá es Dembélé, y entonces se acabará el viaje a ninguna parte emprendido por el club después de la fuga de Neymar en 2017. Aquel cobro de 222 millones por el brasileño provocó en el Barcelona un impacto más negativo incluso que el de los 11.000 millones de pesetas (más de 70 millones de euros) que obtuvo en 2000 del Madrid por Figo. El Barça está hoy quebrado más que arruinado y será difícil que Laporta atienda al deseo de Xavi.

La entidad azulgrana ha acordado de momento los fichajes de Kessié, centrocampista del Milan, y de Christensen, defensa del Chelsea. Hay un compromiso verbal con ambos futbolistas cuyos contratos expiran en junio y por tanto quedan libres: el marfileño firmaría por cuatro temporadas, a razón de unos 6,5 millones anuales, mientras que el vínculo del danés sería por cinco temporadas y unos ingresos anuales de unos 5 millones. Ninguno de los dos, sin embargo, ha podido ser inscrito en la Liga. El límite salarial bloquea los fichajes del Barça.

El club, que va rezagado respecto a sus rivales en cuanto a los ingresos posteriores a la pandemia, necesita vender activos, traspasar jugadores y rebajar las fichas de los que más cobran, sin tener en cuenta además los pagos aún pendientes con futbolistas que ya no están en nómina —alguno muy serio como en el caso de Messi— ni con clubes como el Ajax por la venta de Frenkie de Jong —la cantidad que quedaría por abonar sería de unos 40 millones sobre un total de 75—. La situación es tan extrema que una de las maneras de financiar los fichajes es con el dinero ahorrado después de disminuir o aplazar los ingresos de los capitanes por cuarta vez desde 2020.

A Busquets, Piqué y Alba nadie les ha dicho nada sobre su sueldo, seguramente porque la directiva sabe que deberá afrontar también las cantidades que aún les adeuda, y Sergi Roberto renovó ayer hasta 2023. La consigna de la junta es en cualquier caso inequívoca: hay que rebajar la masa salarial de 560 a 400 millones —la que se supone al Madrid—. Un objetivo que condiciona también la continuidad de Gavi. El volante internacional de 17 años, cuyo acuerdo acaba en 2023, estaba decidido a renovar cuando trascendió el importe de los contratos de Kessié y Christensen. Gavi, representado por De la Peña, frenó las negociaciones y hoy su cotización va en aumento por su participación en la selección española y los elogios de Luis Enrique. El joven de Los Palacios no quiere ser menos que Kessié o Araujo, y su agente reanudó ayer las conversaciones con el club.

Un sueldo de juvenil

A Gavi, que comenzó el año con ficha de juvenil, un sueldo de unos 100.000 euros y una cláusula de rescisión de 50 millones, le gustaría que se le tratara como a los jóvenes de la cantera que han mejorado sus contratos en 2022. Pedri, Ansu y Araujo formalizaron sus renovaciones después de ser considerados capitales en un equipo con muchos jóvenes y veteranos, sin clase media, como quiere Xavi. El técnico ha pedido que se busque una salida a Umtiti, Braithwaite, Pjanic, Riqui Puig, Mingueza y Lenglet. Tampoco se cuenta con Dembélé y se duda sobre Alves. Las únicas novedades son Pablo Torre, incorporado del Racing, y Jutglà, traspasado por cinco millones al Brujas.

Xavi también querría contar con un extremo (Raphina), un central (Koundé o Koulibaly), laterales (Marcos Alonso y Azpilicueta) y un delantero como Lewandowski. El Barça ya contactó con el polaco e incluso se habla de un contrato de unos 10 millones mientras el Bayern de Múnich se remite al vínculo que el jugador tiene con el club hasta 2023. Lewandowski intenta forzar la situación y se ofrece a diario mientras Frenkie de Jong está a la espera de si se concreta la oferta del Manchester United.

No hay altas si antes no se dan bajas, como admite el vicepresidente económico Eudard Romeu al diario Sport: “Trabajamos para tener el fair play. Por cada euro que entre deben salir tres”, explica después de resumir la situación con una cifra: “Necesitamos 500 millones para salvar al Barça”. La directiva propondrá a la asamblea del día 16 vender el 49% de BLM, que gestiona las tiendas y comercializa los productos del Barça, y el 25% de los derechos de televisión a uno o varios fondos, que no serán el CVC de la Liga. El desacuerdo entre Laporta y el presidente de LaLiga, Javier Tebas, complica todavía más el límite salarial y la política deportiva del Barça. No hay margen para Laporta. La negociación de los sueldos diferidos y los contratos crecientes, así como la tasación de Gavi, son muy complicadas cuando se sabe que se está a la espera de inscribir a Kessié y Christensen y se negocia con Lewandowski.

Xavi no descansará hasta que tenga buenas noticias de Laporta. Ahora le toca cumplir al club después de que el equipo alcanzara la zona Champions.

Puedes seguir a EL PAÍS Deportes en Facebook y Twitter, o apuntarte aquí para recibir nuestra newsletter semanal.

50% de descuento

Contenido exclusivo para suscriptores

Lee sin límites

#La renovación de Gavi evidencia la precariedad del Barça #noticias #2022

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*