#La repesca de Cascos por parte de Feijóo desata un choque en el PP #noticias #2022

#La repesca de Cascos por parte de Feijóo desata un choque en el PP #noticiario #2022

Alberto Núñez-Feijoo y Francisco Álvarez Cascos, en un acto del PP en 2009.
Alberto Núñez-Feijoo y Francisco Álvarez Cascos, en un acto del PP en 2009.J. L. Pino (EFE)

En 2011, Francisco Álvarez Cascos, vicepresidente del Gobierno con José María Aznar y exsecretario militar del PP (1989-1999) abandonó el partido tras 34 primaveras de militancia al negarle Mariano Rajoy la candidatura a la presidencia de Asturias. Dijo que se iba “por dignidad” y en una rueda de prensa en la que llegó a citar Matar a un ruiseñor –”Uno es robusto cuando sabiendo que la batalla está perdida lo intenta a pesar de todo”-, dejó caer que iba a copular su propio tesina político. Lo hizo. FAC (siglas coincidentes con las suyas) dio el pelotazo y Cascos se hizo con la presidencia del Principado, aunque duró poco. Seis meses luego, convocó elecciones anticipadas, incapaz de conmover a acuerdos. La izquierda se recompuso y le arrebató el Gobierno autonómico. Uno de los hombres fuertes del PP asturiano, Gabino de Lorenzo, corregidor de Oviedo durante 21 primaveras, aseguró entonces que había pretendido ser candidato popular con “un pucherazo” y que era un “experto en romper partidos”. El que formó, llamado ahora Foro Asturias, terminó expulsándole en 2020 y llevándole a los tribunales – tiene irresoluto el razón por apropiación indebida, al acontecer al partido elevados gastos personales revelados por este diario-. Por todo esto, veteranos militantes, dirigentes y exdirigentes del PP asturiano consultados por EL PAÍS admiten que no dan crédito a los recientes movimientos de Génova “para rehabilitar a una persona que ha hecho mucho daño al partido y que está absolutamente desprestigiado”.

En el PP asturiano escocieron especialmente las palabras de Miguel Tellado, vicesecretario de estructura y hombre de confianza de Alberto Núñez Feijóo, y Pedro Rollán, vicesecretario de Política autonómica y lugar, a la hora de explicar una nuevo comida entre Cascos y el secretario militar de los populares en Asturias, Álvaro Queipo, cuyas imágenes desveló La Nueva España. “Todas aquellas reuniones y encuentros que tengan como objetivo aglutinar el voto cerca de del PP, bienvenidos sean”, declaró Rollán. En Génova recuerdan “la buena relación” de Feijóo con Cascos desde que este le aupara, cuando era ministro de Fomento, a la presidencia de Correos (2000-2003). “Es una amistad de toda la vida, pero Cascos”, advierte un dirigente del PP doméstico, “es una persona de conflicto, no un aglutinador”. “Y siempre se ha librado por los pelos”, añade, refiriéndose a su vinculación con casos de corrupción. El fundador de Foro Asturias, que no ha respondido a este diario, recordó en una nuevo entrevista en Radiodifusión Intereconomía su “arrobamiento” por Feijóo.

“Entendemos esas relaciones de observancia con los viejos amigos”, afirma un fogueado dirigente asturiano que ha ocupado diferentes cargos en el partido durante más de 30 primaveras, “pero Cascos tiene el currículum que tiene. Puede ser un amigo excelente, pero políticamente es un desastre. No se pueden tomar decisiones políticas por amistad. Esas formas son las que hicieron caer al equipo previo”, avisa.

Los dirigentes del PP asturiano consultados por este diario recuerdan que la presteza de la caída de Casado y de su secretario militar, Teodoro García Egea, de la que se acaban de cumplir seis meses, no se debió al conflicto con Isabel Díaz Ayuso, sino a las heridas abiertas por su método de imponer a afines en los territorios sin respetar las estructuras autonómicas y provinciales. Feijóo, afirma un dirigente del PP doméstico, lo sabe. “Por eso desde el principio ha dicho que las listas nacionales las hace él, pero que en el resto mandan los territorios, que serán igualmente los máximos responsables de los resultados”.

Por todo esto, el conflicto en el “polvorín” asturiano, admiten las fuentes consultadas, excede el ámbito regional y supone un examen para el nuevo líder popular, la prueba de hasta qué punto está dispuesto a romper con los métodos de la dirección previo. “Hay que tener mucho cuidado con todo esto”, advierte un dirigente doméstico. “La dirección no quiere a Teresa Mallada [actual presidenta de los populares asturianos], pero siquiera tiene candidato rotatorio”. A la dorso del verano se celebrarán los congresos autonómicos del partido en Asturias, Cantabria y La Rioja. El más difícil es el asturiano – “la presidenta y el secretario regional no se hablan entre ellos”, afirman en Madrid-, seguido del riojano, donde tendrá que mediar la secretaria militar y exalcaldesa de Logroño, Cuca Gamarra.

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“Pensar que puede ayudarnos es un disparate. Es no conocer a Cascos y no conocer Asturias”

La cúpula del PP asturiano celebró recientemente una reunión para emprender a perfilar el software para las elecciones autonómicas y municipales de mayo del año que viene. “Lo hemos hablado entre nosotros y estamos muy sorprendidos por estos movimientos de Génova porque implican no conocer a Cascos y no conocer a Asturias”, afirma un fogueado dirigente popular. “Todas las veces que hemos ido en coalición con ellos nos ha ido peor que si fuéramos solos. Cascos dio un pelotazo como en su momento lo dio el partido de Jesús Gil, y ha tenido mucha suerte en los tribunales, pero recuperarle de cualquier forma, pensar que puede ayudarnos es un disparate. Adicionalmente de lo de Cascos, intentar poner candidatos desde Madrid siempre es un error”, añade.

José Suárez Arias-Cachero, portavoz del Comité Ejecutante de Foro Asturias, opina: “No entendemos qué apetito Feijóo haciéndose rehén de la dietario jurídico de Cascos. Esa forma de repescarle, por otra parte de decirnos cuál es el compromiso existente del PP contra la corrupción, va a dificultar enormemente cualquier tipo de acuerdo postelectoral de los populares con Foro Asturias. Nuestro partido tiene claro que Feijóo es la alternativa que España necesita, igual que tiene claro que el PP de Asturias, tal y como está hoy, no es alternativa en el Principado y aún menos cuando repesca a un imputado como Cascos”.

La rehabilitación del exsecretario militar por el partido, que descarta, en todo caso, que vuelva a la primera itinerario, contradice el discurso de ruptura con el vetusto PP, el que encandenaba escándalos de corrupción, de la misma modo que las últimas declaraciones de Feijóo – por ejemplo, afirmar que el decreto de parquedad energético es “un acto de autoritarismo”- contradicen su primera intervención como líder de los populares, cuando prometió un nuevo estilo de examen, buscando acuerdos de Estado y dijo: “Yo vengo a aventajar al presidente del Gobierno, no a insultarle. Tenemos que sacar a la política española del enfrentamiento y la hipérbole permanente”.

“Es muy difícil coordinar el mensaje con Ayuso”

Los dirigentes consultados por EL PAÍS comparten que el licenciamiento, unido a la mayoría absoluta obtenida en Andalucía, división gobernado durante casi 40 primaveras por los socialistas, ha devuelto la autoestima al PP, que celebra el objeto Feijóo en las encuestas -han superado al PSOE en intención de voto-. Pero, al tiempo, admiten que el nuevo líder se ha dejado soportar en más de una ocasión por el tono y el relato de la presidenta madrileña. “Ella va por soberano. Es muy difícil coordinar el mensaje con Ayuso, pero Feijóo no le tiene miedo. Sí es cierto que hemos endurecido el discurso y que hay que tener cuidado con eso porque es adaptado lo que pretende le Gobierno: provocarnos para afirmar que Feijóo es igual que Casado. Hay que averiguar un estabilidad entre la examen firme y la examen útil, de búsqueda de acuerdos”.

Feijóo cuenta con más apoyos internos que Casado, pero ha heredado algunos de sus problemas. Las contradicciones en las que han caído los dirigentes populares estos días para explicar los motivos para no renovar el Consejo Común del Poder Contencioso y renegar del acuerdo firmado por la dirección previo revelado por este diario han incitado al antiguo equipo, tras un liberal silencio, a pelar a la nueva cúpula popular, a la que acusan de mentir, por ejemplo, al desmentir conocer el pacto difundido por EL PAÍS. Las encuestas sonríen a Feijóo y el partido cree que tiene más posibilidades de retornar a La Moncloa con él, pero seis meses luego de la abrupta salida de Casado surgen los primeros problemas internos, las primeras dudas, y queda más de un año para las elecciones generales; en política, una inmortalidad.

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