#La segunda oportunidad de Adam Neumann, el genio detrás de WeWork #noticias #2022

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Quien crea que no hay segundas oportunidades en Silicon Valley que se acerque a la vida de Adam Neumann. Hollywood intentó con la serie We Crashed, de Apple, hacer una moraleja de la historia de este patrón israelí de 43 abriles, quien voló demasiado cerca del sol con WeWork, la firma de coworking que fundó en 2010 y que llegó a valorarse en 47.000 millones de dólares, con 425 propiedades en 27 países y más de 400.000 miembros. Neumann, obsesionado en convertirse en un multimillonario, fue forzado a dejarse llevar la compañía en 2019, luego de acontecer fracasado con la salida a Bolsa y por su extravagante forma de liderazgo en una compañía que transformó los ingresos raíces en los últimos abriles hasta que la pandemia hizo pedazos la vida en la oficina.

Pero Adam Neumann está de dorso menos de tres abriles luego de aquello. Su retorno se encuentra respaldado por Marc Andreessen, uno de los inversores más importantes de Silicon Valley, quien financió Facebook y Airbnb en sus etapas más tempranas. Su firma, Andreessen Horowitz, ha apostado con una inversión de 350 millones de dólares en la nueva compañía del excéntrico ejecutante, Flow, que comenzará a especular a inicios del próximo año. Neumann, quien llegó a tener siete casas, pretende ahora revolucionar el mercado de las rentas de departamentos en EE UU, un país donde escasea la vivienda.

Desde inicios de 2020, pequeñas compañías ligadas a Neumann han adquirido bloques de edificios. En total, han comprado más de 4.000 apartamentos recientemente construidos en varias ciudades de Estados Unidos, entre estas Miami y Atlanta. Igualmente lo han hecho en algunos suburbios. En Nashville, Tennessee, por ejemplo, el patrón se hizo con un sillar de 268 unidades que tiene entre sus amenidades una piscina con agua salada, un servicio singular de recogida de basura y un parque privado para que los vecinos paseen a sus perros. Otra colonia, en Fort Lauderdale (Florida), permite rentar habitaciones en el interior de los 639 pisos que tiene e incluye un campo de acción de arte para el disfrute de los vecinos y un cine al espacio excarcelado. D.J. Mauch, un socio del patrón desde hace varios abriles, dijo a The a Street Journal en enero que buscan conmover a los jóvenes profesionistas que alquilan apartamentos en algunas de las “ciudades más vibrantes, que está, redefiniendo el futuro de la vivienda”.

Es esto lo que ha hecho tan atractiva la nueva aventura de Neumann al hacienda de peligro. “Es natural que esta sea su nueva aventura luego de WeWork”, escribió Marc Andreessen en una entrada del blog de la empresa el domingo pasado, donde anunciaba su respaldo al patrón, a quien llamó un “líder iluminado” capaz de cambiar paradigmas. “Adam vuelve al tema de conectar a las personas mientras transforma los espacios físicos y construye comunidad donde la clan pasa la mayoría del tiempo: sus hogares”, afirmó el inversor, quien inventó el navegador Netscape y quien se ha construido una reputación por poner pasta detrás de ideas audaces.

Andreessen calma que Flow sea la respuesta a la escasez de vivienda, uno de los problemas más notorios de las grandes ciudades de Estados Unidos. Las nuevas edificaciones se han gastado lastradas por estrictas normativas de vivienda impuestas por los gobiernos locales y el rechazo de los vecinos por permitir bloques que impacten el valía de sus propiedades. Los intentos de la Reserva Federal por controlar la inflación, la más entrada en 40 abriles, ha disparado los precios. Este año, el coste promedio de una casa unión superó los 410.000 dólares, un incremento de más de 35% comparado con 2020. De acuerdo con Freddie Mac, una corporación del Gobierno de préstamos hipotecarios, el país necesita 3,8 millones de viviendas. Moody’s la guarismo en poco menos, unos 1,5 millones de unidades. Esta errata ha ayudado incluso al veloz crecimiento de la población sin techo en ciudades como Los Ángeles, Nueva York, San Francisco, Austin, Phoenix, entre otras.

“Menos casas fueron construidas en la decenio que siguió a la Gran Recesión (2008) comparada a cualquier decenio desde 1960, lo que ha constreñido la ofrecimiento y ha fallado en nutrir el ritmo frente a la demanda y a la formación de familias”, aseguró la Casa Blanca en mayo, cuando anunció un plan para impulsar la construcción de nuevas viviendas. El Gobierno del presidente Joe Biden pretende compensar a los condados que hagan más laxas las políticas de construcción con comunicación a préstamos con mejores condiciones. La Filial se ha propuesto que este sea el año en que más se edifique desde 2006.

Mercado delicado

Flow, creen sus inversores, tiene la oportunidad de ser un revulsivo en un mercado inmovilizado, pero muy delicado. Se calcula que unas 17 compañías especializadas en el mercado de las rentas han conseguido blandir financiamiento por 1.300 millones de dólares en los últimos nueve meses. La empresa de Neumann pretende gestar lazos vecinales fuertes para una engendramiento que tiene la idea de que es increíble comprar una casa en un tiempo donde la pandemia transformó el trabajo: los jóvenes ya no tienen que mudarse a una nueva ciudad luego de encontrar un empleo.

Esta puesta coincide con una de las ideas tempranas de Neumann, quien habló hace 20 abriles de una empresa dedicada a la covivienda frente a su clase en la universidad Baruch de Nueva York. La propuesta, como puede estar en la serie de ficción donde Jared Leto encarna al patrón, fue rechazada por su profesor, dando origen a otra de las leyendas urbanas de la civilización del plan.

Cuando se encontraba en la cima de WeWork, Neumann exploró esta iniciativa con WeLive, que permitía a los usuarios rentar cuartos en apartamentos amueblados en Nueva York y en el Estado de Virginia. Esta rama del negocio fue cortada una vez que los inversionistas lograron deshacerse de él. La compañía llegó a perder 100 millones de dólares por semana, mientras su principal ejecutante rentaba un avión privado para ir a hacer surf a Hawái y nutrir su aura de guía del plan. Un séquito iba con él a todos lados, entre estos había un estilista para él y su esposa, Rebekah, con la que tiene seis hijos.

En el texto Billion Dollar Loser, Reeves Wiedeman cuenta una terreno sucedida en Summit, la popular conferencia/retiro para los empresarios y líderes de Estados Unidos. “¿Sabes cuánto tiempo toma para que un diamante se haga?”, preguntó de forma retórica Neumann a un periodista que estaba presente. “De medio millón a cuatro millones de abriles. Amo esa conexión: para hacer poco precioso tienes que someterlo a una gran presión”, dijo entonces. Neumann necesitaba tiempo. Ahora tiene una segunda oportunidad y un gran respaldo. “Solo proyectos con una meta tan elevada tienen la oportunidad de cambiar el mundo”, aseguró Andreessen la semana pasada.

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