#Las concesiones a Vox o por qué Almeida y Ayuso no quieren colgar la bandera del Orgullo en edificios institucionales #noticias #2022

#Las concesiones a Vox o por qué Almeida y Ayuso no quieren colgar la bandera del Orgullo en edificios institucionales #noticiario #2022

El Orgullo, otra vez. La bandera arcoíris, otra vez. La coalición de Gobierno de PP y Ciudadanos en el Concejo de Madrid comenzó en junio de 2019. Desde entonces, es una montaña rusa constante. Hay días de fotos, actos conjuntos, sonrisas. Y hay jornadas de enmiendas, desautorizaciones en conocido, en privado y numerosas críticas internas cada dos por tres. Las diferencias son palpables ―y casi a diario― entre sus dos caras más visibles: Begoña Villacís y José Luis Martínez-Almeida.

Pero si hay una semana donde la tensión entre uno y otro dirigentes se recrudece con más fuerza que nunca, es, precisamente, durante los días previos al Orgullo. No ha habido ningún año sin sarpullidos. El PP nunca ha estado cómodo con este asunto. Este año, según fuentes de la estructura del Orgullo, los populares habían propuesto en una de las reuniones trasladar la celebración a Ifema, a kilómetros del centro. “Esto no tiene ningún sentido”, cuentan fuentes de la Asociación de Empresas y Profesionales para Gays y Lesbianas, Bisexuales y Transexuales de Madrid y su Comunidad (Aegal). “Siempre nos lo ponen muy difícil. Les dijimos que era inviable y, finalmente, no ha sido así”.

Este año, con motivo de la cumbre de la OTAN que se celebra en la hacienda entre el 28 y el 30 de junio, el acto multitudinario se ha pasado a los primeros días de julio (del 1 al 10). El Orgullo es uno de los acontecimientos del año en la hacienda, recorre las principales calles y plazas del centro de la ciudad. Miles y miles de madrileños se vuelcan por la defensa de la desemejanza. Pone a Madrid en el atlas mundial durante siete días con cientos de miles de visitantes. Las arcas se inflan. El paso de un millón y medio de personas por la hacienda deja cerca de 400 millones de euros, según los organizadores.

Sin confiscación, desde la arribada de PP y Ciudadanos al poder en 2019 y, sobre todo, con la entrada de Vox en las instituciones, el Orgullo ha entrado en debates y polémicas constantes, que formaban parte del pasado. Un ejemplo fue la campaña electoral de hace tres abriles. El portavoz de la formación de extrema derecha en el Concejo, Javier Ortega Smith, dijo durante uno de los debates: “[Si llegamos al poder], los mandaríamos a la Casa de Campo”. Semanas luego, con Almeida ya como corregidor gracias a los cuatro votos de Vox, la bandera volvió a colgarse de la frontispicio del Concejo en su primer año de mandato, pero de una guisa distinta a la de los anteriores.

Por partes. La primera vez que la bandera arcoíris lució en la frontispicio del Concejo fue en 2015, con Manuela Carmena como alcaldesa. Cuatro abriles luego, durante la primera celebración del Orgullo de Almeida, la bandera igualmente se colocó, pero ya se hizo polémica. Vox exigió al corregidor que se negara. Es más, la cuenta oficial del partido publicó un mensaje en su perfil de Twitter a modo de presión: “En Vox no nos metemos en la cama de nadie. Si Almeida quiere demostrar que Madrid respeta los derechos de todos, al ganancia de su orientación sexual, que cuelgue la bandera española, que es la de todos, no la de un lobby que odia a todo el que no piensa como ellos”. El propio Santiago Abascal azuzó más el debate durante una entrevista en Antena 3: “Nosotros opinamos que la bandera de los gais y lesbianas españoles es la bandera de España”.

Fachada del Ayuntamiento de Madrid con las banderas del Orgullo y de España, el 28 de junio de 2019.
Presencia del Concejo de Madrid con las banderas del Orgullo y de España, el 28 de junio de 2019. Uly Martín

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Almeida colgó entonces la bandera de España en lo detención de la frontispicio del Concejo, y la del arcoíris, en el adyacente izquierdo y no en el centro, como hasta entonces. Eso sí, negó que este cara fuera una concesión a Vox. “No se ha orillado la bandera”, dijo entonces, pese a que era evidente a la traza de todos. Al año venidero, en junio de 2020 y en plena pandemia, la bandera dejó de ondular en la institución municipal. La principal razón que esgrime el corregidor es el cumplimiento de una sentencia del Tribunal Supremo.

Desde ese mes, solo se pueden colocar banderas oficiales en los edificios públicos. Sin confiscación, sí se permiten banderas como forma de pancarta, como aquella que instaló Carmena de bienvenida a los refugiados, sin mástiles. La sentencia dejaba lagunas jurídicas y cierto ganancia para la interpretación a los que se han acogido muchos ayuntamientos durante estos abriles, igualmente del PP. En Madrid, por ejemplo, sí se ha puesto estos abriles la bandera en los edificios de los grupos municipales, donde Más Madrid la exhibe sin ningún impedimento en un galería enclavado a pocos metros de la Plaza Veterano.

El mismo dilema se vivió entonces en la Comunidad de Madrid. La presidenta, Isabel Díaz Ayuso, se amparó igualmente en la sentencia del Supremo. Sin confiscación, el vicepresidente de la región en 2020, Ignacio Aguado, de Ciudadanos, sí colocó la bandera del arcoíris en el edificio de Vicepresidencia, a solo 100 metros del de la presidencia en la Puerta del Sol. La fuente de Cibeles y el Palacio de Cibeles sí se iluminaron con los colores del arcoíris durante estos abriles.

La sentencia de Aragón de la semana pasada

Sin confiscación, el Tribunal Superior de Probidad de Aragón dio un duro llamada a las juicio de la extrema derecha la semana pasada. El colectivo reaccionario Asociación de Abogados Cristianos emprendió acciones contra el Consistorio, gobernado por el PP desde 2019, luego de que colocara la pancarta el 26 de junio de 2020. Los magistrados han concluido que el Concejo de Zaragoza no incumplió la ley de banderas ni el “principio de neutralidad” al colocar en su frontispicio una pancarta con los colores del colectivo LGTBI en 2019.

Basándose en esta sentencia, Villacís pidió a Almeida que colgara la bandera en el palacio de Cibeles durante la presentación del Orgullo 2022. En este evento, dos ediles del PP se levantaron de sus asientos y plantaron a los organizadores. La presidenta de la Tratado Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y más, Uge Sangil, dijo: “Almeida no es el corregidor de todos”. Sangil criticaba nuevamente que el regidor se negara a colgar la bandera.

En la presentación, Villacís igualmente anunció que en los distritos de la hacienda que preside Ciudadanos sí se colocará la enseña. Fuentes del entorno del corregidor enmendaron a Villacís a las pocas horas e insistieron en que no se va a colgar la bandera en el palacio de Cibeles. “Hay una sentencia”, subrayaron. “Vamos a iluminar el edificio como todos los abriles y asegurar que el Orgullo se celebre con plenas garantías para disfrute de todos los madrileños en normal y del colectivo en particular”. Almeida se ha pronunciado este miércoles durante una comparecencia con preguntas: “No voy a entrar en ninguna polémica con el Orgullo ni voy a entrar en una querella de banderas o de pancartas. El Orgullo es una fiesta de inclusión y se va a celebrar como se ha celebrado todos los abriles en Madrid“.

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