#Los creadores de ‘La casa del dragón’: “Nos conformamos con que guste el 30% que ‘Juego de tronos” #noticias #2022

#Los creadores de ‘La casa del dragón’: “Nos conformamos con que guste el 30% que ‘Placer de tronos” #informativo #2022

Unos 200 abriles antiguamente de que los Lannister, Stark, Baratheon, Greyjoy y demás casas lucharan por el poder, antiguamente de que Bran Stark fuera arrojado desde lo parada de una torre, antiguamente de que los caminantes blancos llegaran a las puertas de Invernalia, la paz reinaba en Poniente. Los Targaryen y sus legendarios dragones mantenían el orden en ese mundo surgido de la mente de George R. R. Martin y cuyo plano conocen millones de personas en todo el planeta gracias, primero, a las novelas de Canción de hielo y fuego y, a posteriori y de forma masiva, a la serie Placer de tronos. Pero cuando se mira de cerca, se descubre que los Targaryen ya eran una clan en aniquilamiento dos siglos antiguamente de todo eso. Sus rencillas internas son la almohadilla de La casa del dragón, la primera serie derivada del éxito de Placer de tronos y que HBO rebusca convertir en la primera piedra de una franquicia en torno al universo de Poniente.

En los primeros compases del episodio inaugural de la serie (este lunes 22 en HBO Max) ya se pueden contemplar algunos de los 17 dragones diferentes que se verán en 10 capítulos que apelan directamente a la serie origen en aspectos como la representación de la violencia y el sexo o su lado sonora. En La casa del dragón, la amenaza para sus protagonistas no viene de Más Allá del Tapia ni de un región vecino, sino de su propia clan. La búsqueda de sucesor del rey Viserys (Paddy Considine) en una sociedad machista y patriarcal será el detonante de una partida que tiene entre sus jugadores a la hija de Viserys, la princesa Rhaenyra (Milly Alcock en su traducción mancebo, Emma D’Arcy en la adulta); el príncipe Daemon, el inestable y violento hermano pequeño del rey (Matt Smith); Alicent Hightower, amiga de la princesa e hija de la Mano del Rey (Emily Carey de mancebo, Olivia Cooke de adulta); e incluso a Rhaenys (Eve Best), prima anciano del soberano y quien efectivamente debería activo reinado de no activo sido una mujer, la reina que no reinó.

Emily Carey (Alicent Hightower) y Milly Alcock (Rhaenyra Targaryen) reciben instrucciones del director Miguel Sapochnik en el rodaje del primer episodio de la serie.
Emily Carey (Alicent Hightower) y Milly Alcock (Rhaenyra Targaryen) reciben instrucciones del director Miguel Sapochnik en el rodaje del primer episodio de la serie.

Detrás de La casa del dragón están dos buenos conocedores de la serie innovador y del universo culto de George R. R. Martin, Ryan Condal y Miguel Sapochnik. Condal sigue al novelista desde que lo conoció en una firma de libros hace más de tres lustros, cuando el argumentista aún no había pillado su sueño de triunfar en la televisión. Entreambos mantuvieron el contacto y, cuando en 2018 HBO buscaba ideas de precuelas para continuar con el universo de Placer de tronos, Martin ofreció a su amigo colaborar en una de ellas. Sapochnik había dirigido algunos de los episodios más emblemáticos de Placer de tronos, como Casa Austera, La batalla de los bastardos o La larga tinieblas. Condal y Sapochnik se conocían de un esquema preparatorio que no salió delante. Era el tándem consumado para la osadía de recuperar el universo de una de las series que más repercusión ha tenido en la historia de la televisión.

Eve Best, Steve Toussaint, Paddy Considine y Rhys Ifans, en el primer episodio de 'La casa del dragón'.
Eve Best, Steve Toussaint, Paddy Considine y Rhys Ifans, en el primer episodio de ‘La casa del dragón’.

El liza no es sencillo: el reminiscencia de Placer de tronos está muy fresco en la memoria. A posteriori de que HBO hubiera desechado varias propuestas de precuelas, se habían decantado por la que parecía más continuista y por la que George R. R. Martin había apostado más. Pero al mismo tiempo, deberá convencer al espectador de que no está viendo otra temporada más de Placer de tronos, sino una serie diferente. “Lo más importante para nosotros era originarse manteniéndonos fieles a ese universo, y luego no puedes evitar poner tu propia identidad”, cuenta Miguel Sapochnick en una entrevista por videollamada. “Mucho de nuestro esfuerzo mental estuvo puesto en no romper el patrón que había establecido Placer de tronos, dar al mismo tiempo poco que fuera nuevo y lo mismo, pero que tuviera su propia personalidad. El liza como serie sucesora era honrar el Poniente que crearon David y Dan [David Benioff y Dan B. Weiss, máximos responsables de Juego de tronos], aquellos paisajes, el tono, la voz propia de la serie, pero al mismo tiempo, trasladar que son 200 abriles antiguamente, mucho antiguamente. Creo que al final no era tanto que Miguel y yo hiciéramos poco diferente como intentar hacer lo mismo pero darle su propia identidad”, explica Ryan Condal en otra ventana de la videollamada.

Matt Smith, en 'La casa del dragón'.
Matt Smith, en ‘La casa del dragón’.

La implicación de George R. R. Martin era esencial, y en ello insistió el novelista desde los primeros pasos de la serie. “Estuvo muy involucrado sobre todo durante el primer año de exposición, cuando trabajábamos en el primer capítulo y la edificación de la serie. Luego, a George en existencia solo le gusta enterarse lo que está pasando y que le mantengan al corriente. Pero es un hombre muy ocupado, con mucho que escribir e involucrado en un millón de cosas, es un hombre del Renacimiento. El camino para conseguir la prosperidad de George es mantenerle involucrado con la información básica”, explica Condal sobre la billete de Martin, cocreador (próximo a Condal) y productor ejecutante de la nueva serie.

La casa del dragón está inspirada en la novelística Fuego y familia (Plaza & Janes, 2018), en la que Martin se centra en la dinastía de los Targaryen. “Prometimos a George una acondicionamiento muy fiel desde el principio. Fue sencillo por la propia naturaleza del manual”, explica Condal. “Está escrito como un manual de historia, con múltiples puntos de perspectiva, por lo que deja un montón de arbitrio creativa. Nuestra primera temporada creo que está basada en aproximadamente 70 páginas del manual. Ahí tenemos el plano, los principales puntos de ruta, como que esta persona fue coronada tal día, esta otra muere, esta aniquilamiento ocurre por esto… Pero no sabes falta de la política interna que lleva a eso o las conversaciones que tienen circunscripción en las dependencias del rey durante horas”.

Ryan Condal, cocreador y guionista de 'La casa del dragón', con su esposa Caitlin Monahan en la presentación de la serie en Londres el pasado 15 de agosto.
Ryan Condal, cocreador y argumentista de ‘La casa del dragón’, con su esposa Caitlin Monahan en la presentación de la serie en Londres el pasado 15 de agosto. HOLLIE ADAMS (AFP)

A Sapochnick le costó aceptar ponerse al frente de La casa del dragón. “No es que estuviera harto de Placer de tronos, pero cuando has estado haciendo poco durante mucho tiempo…”, se justifica. “Pero según fuimos hablando del esquema, empecé a ver una forma de dirigir la historia desde una perspectiva femenina que me pareció muy interesante y innovador”, explica. Por otra parte de desempeñar como showrunner, Sapochnnick dirige tres episodios de la temporada inaugural, incluido el primero.

Para Condal, el vahído se lo provocó la dimensión de la producción. Su preparatorio trabajo fue como creador de la serie de ciencia ficción Colony (2016-2018), que emitió el canal de cuota USA Network y cuyo presupuesto ni se aproxima al de La casa del dragón. “Me impresionó la cantidad de arbitrio y flexibilidad que te da una producción como esta para hacer cambios y ajustes, especialmente de forma digital, que te permite solucionar problemas que en mi preparatorio serie tendrías que nominar entre radicar con ellos o cortarlos. Rodar es tiempo y el tiempo es metálico, y cuanto más tiempo tienes, anciano será la calidad del producto. Pero al mismo tiempo, ese fue el anciano liza, porque tienes todo ese tiempo, un camino muy abundante por delante. Es como una maratón, tienes que poner el foco en el posterior kilómetro delante de ti y no pensar en terminar la carrera porque eso te consumiría”. “Lo que Ryan alcahuetería de explicar es que tenía demasiadas opciones donde nominar y a él le habría gustado tener menos opciones y menos días para rodar”, completa, irónico, Sapochnick. “Quería un menú del día, no un buffet vacuo”, le sigue la broma Condal.

Un momento del primer capítulo de 'La casa del dragón'.
Un momento del primer capítulo de ‘La casa del dragón’.

La serie, que se grabó durante 10 meses en Reino Unido, Portugal y España —las calles de Cáceres y Trujillo son reconocibles en algunos de sus planos, así como el castillo de La Calahorra, en Explosivo, que se convirtió en Pentos, una de las ciudades libres del mundo de ficción—, tendrá otro liza extra: ganarse a los fans de Placer de tronos que quedaron desencantados con los últimos capítulos de la historia innovador. Condal y Sapochnick tratan de que las expectativas de los fans no sean una presión extra para ellos. “Si piensas en esas cosas, empiezas a dudar de tus propias decisiones. Nosotros tenemos una visión genérico de dónde están las trampas y dónde la serie innovador fue más resistente. Pero solo nos centramos en lo que tenemos delante, porque de otra forma empiezas a estar a la defensiva creativamente”, dice Sapochnick. “Yo por otra parte me aproximo a la serie como un fan e intento escribir y hacer una serie con la que estaría contento como fan. Pero está claro que es increíble satisfacer a todo el mundo todo el tiempo”, añade Condal.

En una serie que se titula La casa del dragón, es evidente que estos animales mitológicos tenían que instalarse un puesto fundamental. Una de las obsesiones de sus creadores era que cada uno de los 17 dragones que aparecen en la primera temporada tuvieran su propia personalidad y se les pudiera diferenciar por su color, tamaño o permanencia. “Ha sido un trabajo muy divertido y emocionante. Teníamos dos reuniones a la semana con los diseñadores. Fue increíble ver cómo hay un montón de reglas que no sabíamos que existían a la hora de crear un dragón. Y mucho de eso nos remitía al diseño de Drogon [uno de los dragones de Daenerys Targaryen en la serie original]. Hay poco profundamente satisfactorio en Drogon, y cada vez que nos alejábamos de él, se notaba, empezaba a parecer un dragón de mentira”, recuerda Sapochnick.

Milly Alcock, en un momento del rodaje de 'La casa del dragón'.
Milly Alcock, en un momento del rodaje de ‘La casa del dragón’.

Argumentista y director son conscientes de que sobre ellos recae buena parte de la responsabilidad de apoyar el mandatario de Placer de tronos. De momento, prefieren disminuir las expectativas. “Placer de tronos fue un evento generacional”, dice Condal. “No creo que haya habido falta a ese nivel en la última período. Se podría comparar, en su impacto cultural, con Star Wars: Una nueva esperanza. Me siento honrado, y sé que Miguel además, de estar implicado en llevarlo al posterior capítulo. Espero que a los fans les guste aunque solo sea un 60% de lo que les gustó la innovador”. “Nos conformamos con que les guste un 30%. Con eso lo habríamos hecho muy adecuadamente. Si les gusta un 60% tendríamos medalla de oro y si les gusta un 100%, no volverás a enterarse de nosotros”, añade Sapochnick. Aunque antiguamente parece que aún les queda trabajo, porque entreambos confirman que hay planes para más temporadas de La casa del dragón. “Sí hay planes para más”, dice Sapochnick, midiendo sus palabras. “Habrá más, pero el número exacto está todavía en maniobra”, explica.

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