#Los Premios Ortega y Gasset distinguen en Valencia a equipos de periodistas que desvelan los abusos de poder #noticias #2022

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Los Premios de Ortega y Gasset que se han entregado este martes en Valencia han reconocido el “periodismo valiente y apasionado, y el trabajo en equipo de largo aliento”, ha resumido la directora de EL PAÍS, Pepa Bueno. La 39ª edición de los galardones ha distinguido dos historias comprometidas con las víctimas de los abusos de poder; una fotografía que plasmó el dolor causado por el cáncer y la esperanza ante la enfermedad, y la carrera de dos periodistas que murieron haciendo honor a los mejores valores del oficio.

A pesar de las crisis que acechan a la profesión, ha dicho Bueno, los trabajos premiados demuestran “que el periodismo está más vivo que nunca y sigue siendo tan necesario como siempre”. “El buen periodismo”, ha añadido la directora, “el que nos enfrenta a la complejidad y a las contradicciones de la vida, de los discursos y de la política, es el mejor antídoto contra la polarización”.

El premio a la mejor historia o investigación periodística ha recaído en la investigación sobre la pederastia en la Iglesia española realizada por EL PAÍS. Un trabajo que comenzó en 2018 y fue creciendo gracias a los testimonios remitidos por centenares de víctimas (se han recibido más de 600 mensajes). Los periodistas contrastaron los casos, publicaron una parte de ellos y reunieron 251 en un informe que el diario entregó al papa Francisco y a la Conferencia Episcopal Española. Una labor periodística que ha arrojado luz sobre unos hechos que solo habían sido contados como hechos aislados, no como un grave problema sistémico, y que ha obligado a los poderes públicos y a la Iglesia a iniciar procesos de investigación. “Nuestro pensamiento”, ha dicho al recoger el premio Íñigo Domínguez, uno de los miembros del equipo, “está con las personas que han sufrido estos horribles crímenes. Lo hemos hecho por ellos, porque han acudido al periódico como su última esperanza ante la injusticia y la impunidad”.

Domínguez ha afirmado sentir orgullo de trabajar en un periódico que ha sostenido la investigación “a pesar de todas las dificultades, que han sido muchas; esto ha sido como un descenso a los infiernos en muchos momentos, a tocar el mal con las manos e ir allí a sacar gente, los que hemos trabajado en esto seguramente no somos los mismos que cuando empezamos”.

El premio a la mejor cobertura multimedia ha sido para el El reto de la masacre: memoria, verdad, justicia y no repetición, un exhaustivo trabajo sobre la represión desatada en Nicaragua contra los críticos del régimen dirigido por Daniel Ortega. El especial, que fue publicado en el medio digital nicaragüense Divergentes, combina formatos, incluye el testimonio de víctimas y voces de expertos, y analiza la situación del país centroamericano desde diversos puntos de vista: desde los asaltos de las fuerzas progubernamentales a las barricadas levantadas por los ciudadanos en 2018 al exilio, pasando por la manipulación de los tribunales del país.

Wilfredo Miranda y Carlos Herrera han recogido el galardón en nombre de los integrantes de la redacción. “La mayoría de ellos sigue trabajando en Nicaragua en un contexto muy hostil. De hecho, solo pudimos asistir nosotros dos, porque el simple hecho de tomar un vuelo para asistir a un acto como este implica poner en riesgo a un periodista”, ha declarado Herrera. “Este premio ha sido un espaldarazo para el periodismo en Nicaragua”, ha añadido Miranda, “donde hay redacciones confiscadas, hostigamiento a nuestras familias, y hay periodistas en el exilio. Se lo dedicamos a ellos y sobre todo a los periodistas que en estos momentos están presos en la cárcel del Chipote sufriendo torturas”.

El también periodista nicaragüense Carlos Fernando Chamorro, que ha recogido en Valencia el premio a la trayectoria profesional que recibió el año pasado y no se le pudo entregar por la pandemia, ha añadido sobre la situación de los reporteros en su país: “Hacer periodismo en el día a día implica riesgos para los redactores y para las fuentes. Se ha criminalizado la profesión de periodista. No hay fuentes independientes a las que se le pueda atribuir una información. Hay personas que están en la cárcel por haber dado información a los periodistas. En Nicaragua hay más de 180 presos políticos”

La fotoperiodista mexicana Sáshenka Gutiérrez, de la agencia EFE, ha recibido el premio a la mejor fotografía por la imagen en la que muestra a Sandra Monroy, una paciente de cáncer que se sometió a una mastectomía bilateral para superar la enfermedad. Gutiérrez ha dedicado el galardón “a todas las mujeres que luchan todos los días contra el cáncer de mama” y especialmente a la retratada por mostrarle “los momentos más vulnerables de su vida”; “a todas las mujeres que se han enfrentado a esta enfermedad les decimos que aquí estamos para sostenerlas y decirle al cáncer: jódete cáncer”. La fotoperiodista ha homenajeado también a sus compañeros de profesión en México, donde solo este año 15 de ellos han sido asesinados, una cifra que se eleva a 154, además de otros 14 desaparecidos, en los últimos 15 años.

El galardón a la mejor trayectoria profesional ha sido para los periodistas David Beriain y Roberto Fraile, asesinados el 26 de abril de 2021 en Burkina Faso mientras realizaban un reportaje sobre la caza furtiva y su conexión con la financiación de organizaciones terroristas. Ha sido la primera vez que los Ortega y Gasset se entregan a título póstumo, y lo han hecho a dos periodistas especializados en sacar a la luz con sus documentales conflictos olvidados. “Ojalá”, ha dicho Lidia Marcos, la madre de Roberto Fraile, “pudiéramos seguir viendo por sus ojos lo que sucede en el mundo”. La viuda de David Beriain, Rosaura Romero, ha añadido: “Su muerte ha sido una pérdida irreparable para nosotros, pero también para el periodismo más inquieto, el que va al lugar de los hechos, se mancha las botas de barro e intenta entender de cerca lo compleja que puede ser la realidad”.

“David”, ha proseguido Romero, “tenía como precepto de vida no juzgar. Esperamos que su pasión y su saber hacer consigan inspirar a nuevas generaciones. Que existan relevos de todos los grandes periodistas que han entregado su vida por esta profesión. En cinco meses, han sido asesinados 26 periodistas. El doble que en todo 2021. Con cada uno que fallece revivimos la muerte de todos los demás”. La ceremonia ha recordado a través de un vídeo el peligro que corren cada día especialmente los reporteros que cubren conflictos bélicos como el de Ucrania.

Por primera vez fuera de Madrid

La ceremonia, que por primera vez ha tenido lugar fuera de Madrid, ha reunido a políticos, profesionales de la comunicación, la cultura y representantes del mundo empresarial y sindical valenciano. El presidente de la Generalitat valenciana, Ximo Puig, ha abierto el acto con una reflexión sobre el oficio: “Todo periodista conoce una máxima: noticia es algo que alguien no quiere que se sepa, el resto es propaganda o publicidad. Ese precisamente es el espíritu que impregna los Premios Ortega y Gasset de este año”. Puig, que ha entregado el premio a la investigación sobre los abusos en la Iglesia, ha afirmado que de dicha investigación debe salir “verdad, justicia y reparación”.

Entre los asistentes al acto han estado también la vicepresidenta de la Generalitat, Mònica Oltra, el presidente de las Cortes Valencianas, Enric Morera, la delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Gloria Calero, los vicealcaldes de Valencia Sergi Campillo y Sandra Gómez, la portavoz del PP en el Ayuntamiento de Valencia y el Parlamento autonómico, María José Catalá, la catedrática de Ética y Filosofía Política Adela Cortina, los escritores Juan José Millás y Rosa Montero, la presidenta de la agencia EFE, Gabriela Cañas, y directivos y profesionales del Grupo PRISA.

Los premios, patrocinados por la Generalitat valenciana y la Diputación de Valencia, con la colaboración de RENFE, y presentados por la periodista de RTVE Lara Siscar, ha tenido lugar en el edificio de Correos y Telégrafos de Valencia, un inmueble neoclásico situado enfrente del Ayuntamiento de la ciudad que el Gobierno valenciano adquirió en enero. La Generalitat ha devuelto al emplazamiento el nombre con el que fue inaugurado en 1922, Palacio de las Telecomunicaciones, y prevé convertirlo en un centro cultural.

Cada galardón está dotado con 15.000 euros y una obra del artista donostiarra Eduardo Chillida. El jurado de la edición que se ha entregado este martes estuvo integrado por Adriana Domínguez, presidenta ejecutiva de Adolfo Domínguez; Pura Fernández, directora de Cultura Científica y Ciencia Ciudadana y directora de Editorial CSIC; Sergio Ramírez, escritor; Elisabeth Duval, filósofa y escritora; Pepa Bueno, directora de EL PAÍS; Carlos Yárnoz, Defensor del Lector de EL PAÍS; y Lucía González, periodista y miembro del Comité de Redacción de EL PAÍS. Pedro Zuazua, director de Comunicación de EL PAÍS, ejerció como secretario del jurado, sin derecho a voto.

Los Premios Ortega y Gasset fueron creados en 1984 y buscan distinguir los mejores trabajos periodísticos, escritos o gráficos, publicados en español en medios de comunicación de todo el mundo.

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