#Micronaturalezas domésticas en el centro de Madrid #noticias #2022

#Micronaturalezas domésticas en el centro de Madrid #noticias #2022

“La jardinería son mis horas de terapia”, me decía mi tía mientras arreglaba afanosamente su jardín. Y la verdad es que tanto el jardín necesitaba esas horas de cuidado, como mi tía las de terapia.

La jardinería siempre ha tenido ese poder sanador y terapéutico. Las plantas son seres vivos que, aunque parezca lo contrario, sí necesitan de nuestra atención y mimos, y nos lo recompensan en forma de color, crecimiento, fragancias y el florecer más inesperado y sorprendente. A partir de ahí, podemos complicar el proceso todo lo que queramos: semillar, esquejar, clasificar, recolectar, polinizar, compostar, reproducir, repartir, componer, secar, fotografiar, instagramear

Y toda esa recompensa genera un trabajo minucioso, detallista, perfeccionista y hasta quisquilloso que nos embelesa y absorbe durante horas, días, estaciones… Un tiempo en el que nos conectamos con otros seres vivos a través de los cuidados y atenciones y entablamos un diálogo que nos permite abstraernos del tedio o de los marrones cotidianos por un momento. Las plantas nos ayudan a descomprimir y descongestionar el ritmo y las ansiedades que arrastramos invitándonos a un slow life (vida lenta) o como queráis llamarlo ahora. Porque las plantas son slow y nos debemos acompasar a ellas.

En esa conjunción entre las plantas y nuestra custodia se producen buenos efectos que, precisamente en estos momentos, son de lo más necesario. Después de una pandemia y con nuevas enfermedades cada día, el miedo a la guerra nuclear, el aceite de girasol/diesel por las nubes o la inflación rampante, nuestras cabezas están más que quemadas y se nota en los graves problemas de salud mental que estamos percibiendo: dimisiones y renuncias en lo laboral, depresión y tendencias suicidas en jóvenes, agotamiento, sobrecarga en los departamentos de psicología y psiquiatría…

Este fenómeno de agotamiento mental, burnout, ya ha sido explicitado por pensadores como Byung-Chul Han (La Sociedad del Cansancio) o incluso en sus manifestaciones de auto-explotación y frustración por Remedios Zafra (El Entusiasmo). Este fenómeno dúctil y persistente ya ha saltado a la esfera pública a través de propuestas políticas para incluir la salud mental como uno de los principales problemas y retos a los que se enfrenta el sistema nacional de salud, en la actualidad y durante los próximos años. Se debate la contratación de profesionales específicos para tratar con ello y la dedicación de recursos y programas específicos para mitigar el impacto de estos problemas en la población.

Por todo ello debemos buscar pequeños subterfugios para mantenernos a flote y disfrutar de las pequeñas cosas. Por supuesto, esto no es un sustitutivo de terapias, cuidados, atención, coberturas, derechos y necesidades que cada una de nosotras tenga, pero todo lo que tengamos a mano que pueda contribuir a mejorar la salud mental, la tranquilidad, el sosiego y la minoración de la sobrecarga vital diaria es más que bienvenido.

Las plantas nos ayudan a descomprimir y descongestionar el ritmo y las ansiedades que arrastramos invitándonos a una vida tranquila

Así que recurrimos a las plantas y la naturaleza como una fuente curativa, prosaica y poco sofisticada pero muy eficiente. Y para los que somos de ciudad, donde la naturaleza se confina entre vallas y horarios y las plantas ocupan espacios donde podrían crearse nuevas habitaciones en nuestras nano viviendas, debemos recurrir a las micronaturalezas. Esto es: composiciones naturales en miniatura que requieren de una atención especial, pero que nos brindan una gran belleza estética con la que mejorar nuestros espacios domésticos.

Y para el desarrollo de estos pequeños ecosistemas, la inspiración e influencia oriental es ineludible: sobro todo de Japón. Por ello rescatamos tradiciones y técnicas naturales de ese país que nos conectan con una forma de espiritualidad basada en el cuidado y composición de elementos, naturales e inertes, que aportan armonía, equilibrio y tranquilidad en las micronaturalezas que habitan nuestras viviendas.

A través de cuatro propuestas distintas, inspiradas en técnicas orientales conectadas con la meditación y la espiritualidad, exploraremos la creación, mantenimiento y cuidado de los microárboles (bonsáis), la composición basándose en objetos encontrados y elementos naturales (kusamonos), el arte y composición floral (ikebana) o la inmersión en la naturaleza urbana (baños de bosque). Estos son los talleres propuestos dentro del ciclo LILIPOT: Micronaturalezas Domésticas. Todos ellos permiten la reconexión con espacios verdes que podemos desarrollar en nuestros hogares.

El ciclo, producido por La Casa Encendida y diseñado por Efímeras y VIC Vivero de Iniciativas Ciudadanas, nos invita de manera gratuita y abierta a aprender y disfrutar creando estas micronaturalezas junto a los mejores profesionales invitados de cada técnica. Entre ellos, el responsable de bonsáis del Real Jardín Botánico, los proyectos Niwa o Savia Bruta o el creador del Instituto Baños de Bosque.

Todas las formaciones propuestas serán prácticas y con ánimo de aprender e indagar en cada una de estas técnicas tan especiales, invitando a los participantes incluso a que traigan sus propias creaciones para mostrarlas en público. El ciclo comienza el próximo martes 14 de junio y dura una semana.

Agenda de Lilipot: Micronaturalezas domésticas

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