#No hay paraíso sin infierno: la suma de pisos no construye una ciudad #noticias #2022

#No hay paraíso sin infierno: la suma de pisos no construye una ciudad #noticias #2022

El paraíso no existe. Por lo menos en la tierra donde el paraíso de unos inevitablemente les toca pagarlo a otros. Maskan-e Mehr es el nombre del plan con que el gobierno iraní quería dotar de una vivienda digna a todos sus habitantes. Lo mínimo convertido en paradisíaco, ese es nuestro tiempo. Para conseguirlo, en 2007 puso en marcha un sistema de préstamos sin interés, cesión gratuita del suelo, descuentos en las licencias de obras y facilidades en la preparación del suelo para que la iniciativa privada se uniera a la pública. El objetivo era producir un millón y medio de viviendas sociales levantadas no lejos de las grandes ciudades para quien no tuviera casa propia. Otro objetivo era descongestionar precisamente metrópolis como Teherán, al borde de los veinte millones de habitantes, y revertir el crecimiento descontrolado de esa metrópolis con otras opciones de vida.

Pero las personas no viven solo en un piso. Y la suma de pisos no construye una ciudad. Eso quedó demostrado en Pardís (el origen etimológico de ‘paraíso’), a media hora de Teherán. El plan estratégico incluía, además de los bloques de vivienda, equipamientos y servicios necesarios, como carreteras y alcantarillado o red de agua potable, que, sin embargo, no se desarrollaron. Esas carencias convirtieron a los bloques de viviendas en lugares inhabitables.

Pardís está a 20 kilómetros de Teherán.Manolo Espaliú

¿Qué ocurrió? ¿Cómo se puede planificar con tal ineptitud? El fotógrafo Manolo Espaliú, que hace casi una década que fotografía estos proyectos, explica que la iniciativa privada y la pública se toparon con una tasa de inflación disparada, alimentada por el endurecimiento de las sanciones internacionales durante el gobierno de Ahmadinejad, y especialmente por el mandato de Trump. Con esas tasas, los promotores privados vieron menguar sus beneficios y terminaron por abandonar muchos de los proyectos en plena construcción. Fueron diecisiete ciudades, y más de mil núcleos de población de nueva planta, los construidos en estos 15 años. El plan de facilitar vivienda alternativa concentró las energías y presupuesto gubernamentales y el negocio de muchas constructoras privadas. Fracasaron juntos.

Con formación de arquitecto, Espaliú publica habitualmente en GEO, GEO Histoire y Le Figaro Histoire. Y hace 14 años que viaja por Irán. Comenzó porque su padre construyó allí unos astilleros. “Y siempre sentí Irán como un lugar mítico y lejano”. Más allá de la curiosidad por el mundo islámico, a este fotógrafo le interesa el patrimonio histórico. Así, más allá de la memoria/denuncia de Maskan-e Mehr, Espaliú firmó la serie Viaje a Persia, donde recuperó el viaje de García de Silva y Figueroa —el descubridor de Persépolis— como embajador de Felipe III. Desde el Colegio de Arquitectos de Sevilla, donde expone esta serie iraní, explica que estas comunidades inacabadas se erigieron casi siempre en medios áridos, casi desérticos y con poca consideración por cuestiones medioambientales. De las finalizadas, unas 200.000 viviendas carecían de acceso a las redes de servicio y saneamiento básico. Y en 2017, una de esas ciudades, Sarpol-e Zahab, resultó muy afectada por un terremoto en el que murieron más de 600 personas, precisamente por una construcción deficiente.

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Buena parte de las fases constructivas de la nueva urbe quedaron inacabadas.
Buena parte de las fases constructivas de la nueva urbe quedaron inacabadas.Manolo Espaliú

La escasa calidad de lo construido, el abandono de los proyectos y la falta de finalización de los bloques hicieron fracasar el proyecto de proporcionar vivienda a los desfavorecidos. Pero además, el plan Maskan-e Mehr ha engullido buena parte del presupuesto del país y ha resultado ser uno de los mayores obstáculos para la recuperación económica de Irán. Espaliú fotografió Pardís poco antes del confinamiento de 2020. “Por entonces la ciudad constaba de 12 fases, muchas de ellas a medio construir. Las primeras estaban ocupadas, aunque con problemas de escasez de servicios”. El clima es duro: es una ciudad dormitorio pero mal comunicada con la capital. Esa distancia multiplicada había causado otro problema, explica, “el desarraigo de una población tradicional y religiosa, como son las clases más bajas en Irán”.

Hace 8 años que este fotógrafo trabaja en su propio mapa del fracaso iraní. La primera ciudad que fotografió, en 2014, fue Biryand, (Jorasán del Sur) junto a la frontera con Afganistán. Pardís es la última de las urbes que retrató para la muestra Encontros da Imagen de Braga. Ahora puede verse en el Colegio de Arquitectos de Sevilla hasta el 24 de junio. Hoy, en Irán, la densidad de ocupación sigue siendo muy baja. “Cuando se terminó el plan Maskan-e Mehr, había un total de 200.000 viviendas para las que nadie se había inscrito. Hay que decir que para la inscripción había que cumplir unas condiciones socioeconómicas estrictas, no todo el mundo podía acceder a ellas”. ¿Cómo se calculó quién podría vivir en las casas y cuántas construir es otro de los misterios retratados por Espaliú en esa ruina moderna perdida en la periferia de las ciudades de Irán?

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