#Paraguay, ¿la nueva meca para la minería de criptomonedas en América? #noticias #2022

#Paraguay, ¿la nueva meca para la minería de criptomonedas en América? #noticiario #2022

Se necesita mucha energía y muchas máquinas para solucionar la esclavitud de códigos que hace posible obtener un bitcoin, la criptomoneda más famosa del mercado. Y si hay poco que Paraguay tiene —encima de paciencia, soja, dos vacas por cada morador, bosques y ríos— es eso: energía eléctrica muy trueque.

Por eso cada vez más generadores de Bitcoin están llegando a este país sudamericano, que sigue a Francia, Alemania y Canadá como cuarto exportador neto de energía del mundo, a pesar de no tener ataque al mar, ni gas, ni petróleo. Hace algunos meses, de hecho, el sitio especializado Criptonoticias calificaba a Paraguay como “la tierra prometida para una minería de Bitcoin rentable”, basándose tanto en anuncios formales como en el empeño de empresarios paraguayos de atraer grandes compañías dedicadas a la actividad.

Desde 2020, en el país ha ido en aumento el número de empresas locales y extranjeras que instalan enormes contenedores de metal u hormigón con filas de dispositivos informáticos, ventiladores y aires acondicionados en espacios industriales, pero igualmente en lugares que ayer fueron selvas —como Ciudad del Este, San Pedro o Paraguarí—, o en pueblos rurales hoy llenos de descendientes de alemanes como Villarrica. Este engendro, esencialmente, tiene dos pilares: por un flanco, una de las tarifas industriales de energía eléctrica más bajas de la región y del mundo; por otro, un plan de carta que podría ofrecer a empresarios mineros beneficios como precios de energía más bajos, exoneraciones impositivas o la promesa del Gobierno de sancionar a los que realizan actividades de minería o prestación de servicios de criptoactivos fuera del situación normativo.

Contiguo con El Salvador o Venezuela, Paraguay ha estado debatiendo una regulación sobre la criptominería que solo aplazamiento la aprobación o veto del presidente Mario Abdo Benítez (del conservador Partido Colorado). Para Luis Benítez (55), informático y docente universitario, esta ley pesquisa descabalgar costos para el “minero industrial”, pero no da herramientas ni protege al “minero amateur, doméstico o casero”.

Benítez fue de los primeros en conectarse a Internet en el país en los primaveras noventa y desde 2010 —ayer de que la mayoría oyéramos murmurar de criptomonedas— él ya “minaba” en su casa en Responsabilidad. Hoy gestiona el anciano liga de debate en Telegram sobre el tema y es uno de los fundadores de la Asociación Paraguaya de Blockchain, dedicada a impulsar una regulación reto de esta actividad.

“Solo se reunieron con empresarios grandes de la minería, muy apresuradamente, sin tener en cuenta cuestiones de política energética, ni tributaria”, comenta a EL PAÍS Benítez, en relato al plan de ley de la criptominería aceptado por el Poder Legal. Existen otras iniciativas al respecto, como la de la empresa franquista de energía eléctrica (ANDE), que propone en otro plan que el cuota de las criptomineras sea por superior y en dólares; o el de la izquierda, que pide explotar el remanente de energía para exonerar a las familias con menos medios.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la ahora y repasar sin límites.

Suscríbete

El presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez, desciende de un avión a su llegada a Bogotá (Colombia), el 6 de agosto.
El presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez, desciende de un avión a su arribada a Bogotá (Colombia), el 6 de agosto.Carlos Ortega (EFE)

De dónde sale tanta electricidad

Los responsables de todo este remanente de energía son los larguísimos y caudalosos ríos Paraná y Paraguay y todos sus afluentes; y las represas Itaipú y Yacyretá que comparte con Brasil y Argentina. Es un país del tamaño de Francia que genera mucha electricidad, pero —tras más de medio siglo de políticas neoliberales— al punto que tiene industria o infraestructuras para aprovecharla, así que sus siete millones de habitantes no pueden beneficiarse de ella. En Paraguay siquiera hay Metrobús, ni tranvía, ni trenes de ningún tipo (ni interurbano ni subterráneos). Aquí todo es combustible fósil: moto, coche, bus, camión, tractor o a pie.

De hecho, el consumo total de energía eléctrica en el país representa el 20%. El 42% es petróleo (combustible importado) y el 38% es biomasa: madera de bosques, propios o ajenos, según datos oficiales.

En Paraguay, una industria pequeña —como el 90% de las empresas paraguayas— conectada a la red en herido tensión paga unos 58 dólares para disponer de 1 Megavatio por hora de energía eléctrica (el equivalente a usar unos 90 litros de petróleo). Y algunas “criptomineras” —como las asentadas en Villarrica— están pagando unos 18 dólares el megavatio/hora. Una diferencia abismal con el precio promedio que se paga en América del Sur, que ronda los 100 dólares el megavatio/hora, según explica a EL PAÍS Mercedes Canese, exviceministra de Minas y Energías de Paraguay. Por no murmurar de los 235 euros el megavatio/hora de España o los 530 de Italia.

Trabajadores dan mantenimiento a una mina de bitcoin en Whinstone (Texas), que consiste de cientos de computadores que operan simultáneamente.
Trabajadores dan mantenimiento a una mina de bitcoin en Whinstone (Texas), que consiste de cientos de computadores que operan simultáneamente.MARK FELIX (AFP)

“Les estamos subsidiando la energía entre todos. Nos pagan menos que cuando la exportamos”, dice Canese, ingeniera industrial y asesora parlamentaria.

En los últimos primaveras han aumentado las voces críticas que señalan que el bitcoin consume demasiada energía y genera una huella de carbono muy significativa, lo que ha llevado a que cada vez más empresas busquen fuentes de energía “limpia” y sobre todo trueque para seguir minando. “De alguna modo nosotros la tenemos y la regalamos. Sobre todo a Brasil”, añadió Canese, en relato al acuerdo que obliga a Paraguay a entregar a Brasil la energía de Itaipú que no usa.

Las primeras noticiario sobre criptominería en Paraguay llegaron en 2019, cuando empresas vinculadas a políticos locales de Ciudad del Este fueron descubiertas robando electricidad para difundir Bitcoin. Actualmente existen ocho investigaciones abiertas en la Fiscalía paraguaya por ese motivo.

“Antaño sólo venían algunas empresas de Brasil a Ciudad del Este y generaban problemas. Alquilaban un ocupación, minaban por meses y luego desaparecían sin fertilizar la electricidad. Pero ahora hay empresas formales canadienses, estadounidenses, rusas y chinas”, explica Benítez. Para él, si el presidente promulga la ley, las inversiones extranjeras tendrán energía trueque sin impuestos y solo familias de detención poder adquisitivo podrán negociar minería de bitcoin.

La riqueza de Villarrica

Multinacionales como Future FinTech anunciaron formalmente su aterrizaje en Paraguay y la canadiense Bitfarm, instalada allí hace tiempo, compite en tamaño con la del político almacén Emmanuel Friedmann y la Penguin Academy en una ciudad de unos 60.000 habitantes rodeada de campos de soja y vacas a 150 kilómetros de la renta. Friedmann calcula que entre su empresa y las demás hay al menos 30.000 ASIC, como se llaman los ordenadores necesarios para el procesado de bitcoin: dos por hogar, pero concentrados en unas pocas manos. Y es por una particularidad histórica.

Una calle del Departamento de Guairá (Paraguay), cuya capital es Villarrica.
Una calle del Área de Guairá (Paraguay), cuya renta es Villarrica.Santi Carneri

Aquí, en Villarrica, los descendientes de alemanes construyeron su propia linde de energía encajado un año ayer de la dictadura de Alfredo Stroessner, la más larga de América, (1954-1989), un régimen que tardó 30 primaveras más que los locales en admitir energía pública a la zona. Por ello crearon una empresa privada.

Esa empresa sigue existiendo hasta hoy y con argucias legales consigue mantenerse independiente y privatizada. Se fuego CLYFSA y algunas mineras están directamente asentadas al flanco de su subestación eléctrica. La empresa transacción electricidad subsidiada al Estado y la ofrece a sus clientes a una tarifa aún beocio que la del resto del país, desde los 18 dólares por megavatio/hora. Por eso el director de Future FinTech, Shanchun Huang declaró en un comunicado su interés por “los medios de energía hidroeléctrica y energía limpia de Paraguay”. Huang aseguró que instalarán una “predio minera” si reciben un “tratamiento de política preferencial”.

Christian Katz es un patrón paraguayo de origen teutón, nacido y criado en Villarrica, a quien le ha ido muy aceptablemente con la minería de criptomonedas. Ya era dueño de una empresa que proveía servicio de internet en su ciudad y, hace un par de primaveras, se subió al carro de la minería posible. Se considera igualmente un “minero doméstico”, aunque encima es consejero de otras empresas del sector.

“Me dí cuenta que había mucha gentío llegando a Villarrica por la minería. Me llamó la atención. Me di cuenta que estaba en medio de varias empresas trayendo inversiones grandes a la ciudad”, dice Katz. Él cuenta que empezó con 1.000 dólares, pero que ahora es necesaria una inversión de entre 30.000 y 40.000 dólares para partir.

“Sigue siendo rentable pero bajó muchísimo la rentabilidad”, explica. Cuando él entró, el negocio prometía un retorno de la inversión en un año: “Ahora es de 2 primaveras y medio”.

“Creo que el Estado tiene que entrar a formalizar y cobrar lo que tenga que cobrar en impuestos a las empresas extranjeras. No es una oportunidad para la gentío de plata. Es para el país. Es plata para la ANDE, para el Estado”, opina Katz.

Reconoce que mira varias veces al día el precio del Bitcoin, pero no recomienda a otros que lo hagan: “No puedo ni quiero radicar solo de la minería, mi consejo personal es que vean la minería como poco para hacer en el tiempo evadido, un hobby que produce plata, ese debería ser el enfoque, porque es poco que no es para siempre”.

“No va a durar más de cuatro u ocho primaveras. Y mientras no venga Toyota a costar una planta de automóviles…”, añadió.

Un cajero de Bitcoin que permite comprar porcentajes de Bitcoin a partir de 20 dólares, en una tienda en Asunción (Paraguay).
Un cajero de Bitcoin que permite comprar porcentajes de Bitcoin a partir de 20 dólares, en una tienda en Responsabilidad (Paraguay).Santi Carneri

Una de las principales críticas a la minería de criptomonedas en todo el mundo es el detención consumo energético que implica, por eso el patrón defiende hacerlo en Paraguay, donde está la hidroeléctrica Itaipú, la de anciano producción de América y que compite por ser la primera del mundo con la represa china Tres Gargantas. Sí, es una energía renovable, pero ¿hasta cuándo?

El río Paraná es colosal y el segundo más extenso de América del Sur tras el Amazonas, pero tiene otras 50 represas río en lo alto en comarca brasileño. Hace menos de un año hubo una crisis energética por la desatiendo de agua en la represa Itaipú, de la que depende el 10 por ciento de la energía de Brasil y casi todo Paraguay.

“Es un debate mundial. ¿Por qué, en el contexto del cambio climático, ofrendar toda esa energía a poco que no produce y no genera empleo? Es un activo financiero, no genera riqueza. Por eso es un extractivismo. Tienen una beneficio muy importante a partir de una materia prima y encima con subsidio”, argumenta Canese, la ingeniera industrial.

#Paraguay, ¿la nueva meca para la minería de criptomonedas en América? #noticiario #2022

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*