#Por qué estamos cada vez más deprimidos #noticias #2022

#Por qué estamos cada vez más deprimidos #noticiario #2022

La depresión se caracteriza por un estado de ánimo bajo y disminución del interés.
La depresión se caracteriza por un estado de talante bajo y disminución del interés.Justin Paget (Getty Images)

Hace poco, hay una enfermedad que está ganando dominio y no parece dispuesta a darnos tregua: la depresión. La Estructura Mundial de la Salubridad (OMS) estima que al menos 322 millones de personas en el mundo la padecen, un 18 % más que hace una lapso. Además conocida como trastorno de depresión decano, se caracteriza por un estado de talante bajo, disminución del interés, trastorno de la función cognitiva y problemas del sueño o del apetito. Adicionalmente, es recurrente y costosa, con tendencia a la cronificación, y genera sufrimiento e incapacidad.

¿Sabemos qué la causa? Desafortunadamente, no. Sin requisa, existen suficientes estudios sobre sus factores de aventura, es asegurar, las características y circunstancias que aumentan la probabilidad de que caigamos en sus garras.

Algunos, como el sentido global dicta, se relacionan con acontecimientos vitales dramáticos, tales como la homicidio de un ser querido o el dictamen de una enfermedad moribundo. Sin requisa, hay otros muchos factores de aventura para la depresión que no son tan conocidos, aunque no por eso dejan de ser importantes.

Nos referimos a factores sociodemográficos, factores genéticos y neurológicos, factores personales, experiencias adversas y comorbilidad.

Factores sociodemográficos: el doble de mujeres deprimidas

Quizás el divisor de aventura más consistente y conocido para la depresión internamente de los factores sociodemográficos es el sexo. Internacionalmente, independientemente del país o la civilización, las mujeres tienen el doble de probabilidades de verificar depresión que los hombres posteriormente de la pubertad.

No obstante, igualmente se han hallado otros factores de aventura para la depresión como la vida, el estado civil, el nivel educativo o la raza. Concretamente, este trastorno se da con más frecuencia en los adultos jóvenes; en las personas solteras, separadas o divorciadas; y en aquellas con un último nivel educativo y de raza blanca.

Además se ha detectado que la depresión es más habitual en personas con bajos ingresos, desempleadas y residentes en áreas urbanas.

Factores genéticos: la tendencia a la depresión se hereda

Los familiares de primer límite de pacientes con depresión muestran un aventura aproximadamente tres veces decano de desarrollar este trastorno. Los estudios sugieren que entre un 26 % y 42 % de las variaciones en la depresión se debe a influencias genéticas. Además hay indicios de que esta heredabilidad es más evidente en las depresiones de inicio temprano y curso recurrente.

Con todo y con eso, no se ha contrario un gen específico o un conjunto de genes que se asocie de forma confiable con la depresión o que esté implicado en la transmisión parental… Es demasiado heterogénea.

Factores neurológicos: la anginas se hiperactiva

Paralelamente, se han documentado anomalías neuronales en adultos en ciertas regiones del cerebro. Sobre todo se han hallado anomalías estructurales en los volúmenes de materia sombrío del hipocampo, la anginas, la corteza cingular preliminar y la corteza prefrontal dorsolateral.

Al deprimirnos igualmente cambia la función neuronal. Concretamente, hay una decano activación cerebral en las regiones subcorticales de procesamiento de emociones, como la anginas y los circuitos límbicos, combinada con una activación atenuada en las regiones de control cognitivo.

No solo pasa en adultos. Las mismas anomalías en la función y estructura neuronal se han identificado en hijos de padres con depresión, incluso ayer del inicio del episodio depresivo. Y eso hace sospechar que nos hacen más vulnerables a este trastorno.

Factores personales: introversión y exceso de autocrítica

Hay evidencias de que la tendencia a verificar emociones negativas (miedo, ira, tristeza, ansiedad), así como cambios de humor y pensamientos negativos, implica un decano aventura para desarrollar un cuadro depresivo. Es lo que se conoce como neuroticismo.

Por otro costado, hay más casos de depresión entre las personas que puntúan stop en introversión. Se refiere a sujetos que tienden a preferir actividades solitarias, más enfocados en sus pensamientos, sentimientos y estados de talante que en la búsqueda de estímulos externos.

Asimismo, la investigación sugiere una relación entre el trastorno depresivo con una puntuación desestimación en exactitud, característica de individuos sin objetivos, informales, perezosos, descuidados, indisciplinados y con poca voluntad.

Además juegan en nuestra contra –y son predictores de la depresión– el exceso de autocrítica (inclinación a sentimientos de infracción y fracaso derivados de expectativas irrealmente altas sobre uno mismo) y de dependencia/sociotropía (sentimientos de impotencia y temores de desaseo fruto de una reincorporación dependencia emocional de los demás).

Otra ademán que fomenta la depresión es lo que se conoce como estilo atribucional película. Se manejo de la tendencia a explicar los resultados negativos de sus experiencias mediante causas internas, estables y globales. Por ejemplo, “no he conseguido el empleo porque soy un inútil, siempre lo he sido, en todas las facetas de mi vida”, y pensamientos similares.

Poco similar ocurre con la rumiación, definida como el pensamiento repetitivo que enfoca la atención en los síntomas depresivos y en sus implicaciones, causas y significados en la persona que los experimenta.

Por postrero, el cargo de capital personales (habilidades sociales, estrategias apropiadas de decisión de problemas o habilidades de afrontamiento en presencia de circunstancias estresantes) igualmente se relaciona con un decano aventura de un cuadro depresivo.

Experiencias adversas

Más de 40 primaveras de investigación han documentado el papel que desempeñan los acontecimientos vitales graves en el inicio de la depresión. Dependiendo del tipo de muestra bajo estudio, aproximadamente el 50 % y el 80 % de las personas con depresión informaron de un evento positivo agudo y severo ayer del inicio del trastorno.

En pulvínulo a una estimación conservadora, podríamos establecer que las personas con depresión tienen una probabilidad 2,5 veces decano de deber experimentado un evento positivo moribundo ayer de su inicio en comparación con aquellos que no la tienen. Normalmente, problemas de sanidad que amenazan la vida, separación y duelo, exposición a la violencia, pérdida de empleo e inseguridad financiera.

Igualmente importante es considerar los sucesos o fenómenos cataclísmicos. Esto es, eventos repentinos, únicos y poderosos que afectan a un gran número de personas, que suelen estar fuera del control de individuos o grupos, y que se asume que son internacionalmente estresantes. Como la pandemia de la covid-19.

La exposición a sucesos negativos acaecidos en la infancia igualmente nos pone en aventura de sufrir depresión al crecer. Estos eventos incluyen el alcaldada físico y sexual, la negligencia psicológica (o desaseo), la exposición a violencia doméstica, la enfermedad mental parental y la criminalidad.

Las personas con circunstancias de trauma inmaduro (en específico, ser víctima de acoso y maltrato o desaseo emocional durante la infancia) tienen más del doble de aventura de desarrollar una depresión.

Comorbilidad

Probablemente, uno de los aspectos más sorprendentes de la depresión es que suele ir acompañada de otros trastornos mentales. En específico, trastornos de ansiedad, trastornos relacionados con sustancias, trastornos alimentarios y problemas de sueño.

Por otro costado, la enfermedad médica crónica o moribundo es un divisor de aventura para la depresión. Es más, se ha hallado una interrelación de la depresión con un amplio número de enfermedades físicas: infarto agudo de miocardio, asma, cánceres, arritmia cardíaca, síndrome coronario crónico, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, insuficiencia cardíaca congestiva, algunas enfermedades neurológicas como el alzhéimer o la epilepsia, problemas tiroideos, diabetes, obesidad, algunas patologías del artilugio digestivo, hipertensión, artrosis, osteoporosis, insuficiencia renal, artritis reumatoide, casualidad cerebrovascular… Sin olvidar la fibromialgia y la penuria crónica.

Tener en cuenta todos estos factores puede ayudar a precaver, pero igualmente a entender mejor, la depresión. Y quizás nos permita pararle los pies en su avance imparable.

The Conversation

Fernando Tela Vázquez González es catedrático de Psicología Clínica, Universidade de Santiago de Compostela

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Aquí puede estudiar el innovador.

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