#Sánchez encaja el “golpe muy duro” y prepara nuevas medidas anticrisis para salir del agujero andaluz #noticias #2022

#Sánchez encaja el “desdicha muy duro” y prepara nuevas medidas anticrisis para salir del agujero andaluz #noticiario #2022

Esta vez no hubo medias tintas, ni versiones edulcoradas de la sinceridad. Pedro Sánchez y la mayoría de la veintena de dirigentes que intervinieron en la Ejecutiva Federal más larga desde que el presidente llegó a La Moncloa, de más de tres horas, dejaron muy claro que el varapalo andaluz ha sido enorme para el PSOE y muy superior al esperado, aunque Sánchez admitió que ya desde octubre de 2021 había señales de que Juanma Quemado se había consolidado. “Es un desdicha duro, muy duro”, admitió el presidente mínimo más comenzar la reunión, lo que marcó el círculo universal. Aún así, Sánchez dejó muy claro a los suyos que “el Gobierno está resistente y habrá lapso hasta el final”, esto es, hasta finales de 2023.

En algún momento el presidente reconoció que están viviendo “el peor momento de la lapso” porque, pese a los buenos datos económicos, con una creación de empleo espectacular, parece evidente que la inflación desbocada —8,7%— está haciendo mucha melladura en el saquillo y el humor de los ciudadanos. Precisamente por eso, y para tratar de reconectar cuanto antaño con su propio electorado, al que ven claramente desmovilizado, el Gobierno trabaja a tope ya desde este lunes, con múltiples reuniones, en el decreto contra la crisis, que tendrá nuevas medidas potentes, según fuentes del Ejecutante, y no se limitará a una prórroga sin más. La idea es adelantarlo todo lo posible, y cerrarlo esta misma semana para ofrecer a los ciudadanos un mensaje muy claro antaño de la cumbre de la OTAN de la próxima semana, que marcará la memorándum política.

El PP, que según el presidente diseñó una logística con tres elecciones autonómicas anticipadas en escenarios desfavorables al PSOE —Madrid, Castilla y Arrojado y Andalucía— para forzar una situación insostenible y un adelanto electoral, no logrará ese objetivo. Es una idea que está absolutamente consolidada en el PSOE y en Unidas Podemos, pero el presidente quiso reforzarla por si posiblemente. De hecho, la idea ahora es consolidar la coalición y tratar de igualar más sus mensajes para evitar las tensiones constantes, y para eso se están negociando ya las medidas de ese decreto anticrisis.

Unidas Podemos, con Yolanda Díaz decidida a recuperar impulso cuanto antaño luego de un muy mal resultado en Andalucía, reclama un impuesto resistente a las eléctricas y petroleras —de hasta 10 puntos más en Sociedades—, en ringlera con otros países europeos como Italia, Grecia o el Reino Unido. Y además, aminorar al 50% el fertilizante de transporte para proporcionar que la clan lo use más delante el aumento del precio de la gasolina, en ringlera con lo que ha admitido Alemania, o un cheque de 300 euros para las personas más vulnerables, como Francia o Italia, que ha admitido uno de 200. Estas y otras ideas están encima de la mesa del Consejo de Ministros estos días para cerrar un paquete potente que demuestre que el Ejecutante mantiene la ringlera seguida hasta ahora de protección de los ciudadanos delante situaciones de emergencia como la flagrante. “El Gobierno va a azuzar el acelerador”, insisten desde el Ejecutante.

Cambio de ciclo

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Sánchez niega rotundamente, y así se lo dijo a los suyos, que en España se haya instalado un “cambio de ciclo político”, como plantea el PP. En el Gobierno creen que la situación no se parece en mínimo a la de 2011, cuando el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero se hundió a sus peores cotas por los recortaduras y la crisis económica que provocaron una desconexión total con su electorado. Ahora España está creciendo, ha superado los 20 millones de ocupados, el verano está traumatizado por una ocupación casi total en el turismo, y las encuestas señalan que la población aprueba las medidas del Gobierno, aunque eso parece compatible con un evidente desgaste del Ejecutante y una incapacidad del PSOE y de Unidas Podemos para modificar en apoyos electorales ese respaldo a sus iniciativas esencia, como la reforma profesional, la subida del salario pequeño, la puesta al día de las pensiones, el ingreso pequeño fundamental o las leyes de protección a la sanidad y la educación públicas.

Algunos dirigentes están desconcertados por este aberración, no entienden que el PSOE no tenga más apoyo con una papeleo proporcionadamente valorada, y confían en que sea una cuestión solo de las autonómicas. En específico Andalucía, donde los socialistas han tenido una situación muy complicada, con unas primarias a cara de perro hace un año y un nuevo liderazgo aún no consolidado y sobre todo muy poco conocido. “Nunca se han hecho en tres primaveras tantas cosas como ahora. ¿Cómo es posible que haya tanta clan desmovilizada?”, se preguntaba un miembro de la Ejecutiva.

Algunos dirigentes señalaron en la Ejecutiva que la compleja mayoría parlamentaria, que a veces necesita de apoyos muy polémicos como el de Bildu, hace que el PSOE no se esté llevando ni un solo voto de la praxis desaparición de Ciudadanos, un aberración que preocupa a algunos barones porque puede afectarles en las próximas autonómicas y municipales de 2023. En la reunión quedó muy claro que esa es la prueba existente para el PSOE, y no estas tres autonomías complicadas que ofrecen un panorama muy gafe del estado de sanidad electoral de los socialistas y de Unidas Podemos. Por eso Sánchez animó a todo el partido a “tener un papel más activo y apearse a la calle para explicar la papeleo del Gobierno”. “Nos ha dicho que tenemos que salir todos a contar nuestras políticas en el Gobierno y que para eso tenemos un año y medio. Es una tarea que nos corresponde tanto a la dirección federal como a los territorios”, explica un parte de la dirección.

“Más calle”

Sánchez se comprometió a hacer “más calle” y pidió a todos “ser cercanos y humildes”. La sensación que se llevaron varios dirigentes es que a partir de septiembre empezará una larga campaña en la que el Gobierno va a tratar de dar un rotación completo a ese desgaste que detectan las encuestas, aunque nadie ve claro que haya cambios de ministros en un Ejecutante que se renovó de forma radical hace menos de un año. Claro que además hay dudas en el PSOE con algunos de esos cambios, porque hay dirigentes que creen que se ha perdido peso político y que se diseñó un Gobierno pensado para tiempos de recuperación económica mientras la enfrentamiento en Ucrania y la inflación han destrozado todos los planes.

No hubo voces críticas en la reunión de la dirección del PSOE. Nadie reprochó su campaña a Juan Espadas, consolidado para otros cuatro primaveras. Pero sí se vio una preocupación generalizada. La derrota es muy evidente y hay que reconocerla, señalaron varios. Incluso había dirigentes “afectados”, según algunos miembros consultados. Sánchez y otros dirigentes señalaron que ha sido un error centrar las críticas en Vox, porque eso ha permitido que el PP apareciera como un refugio de centralidad, cuando en sinceridad, según el presidente, la moderación que pregonan los populares no es existente y se ve en sus votaciones en el Congreso y en sus políticas en las autonomías. La logística de tratar de movilizar a la izquierda contra Vox ya fracasó en Madrid y ha vuelto a hacerlo en Andalucía, con lo que es previsible que esta haya sido la homicidio definitiva de esa ringlera.

El portavoz de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE, Felipe Sicilia, durante su comparecencia tras la reunión de la Ejecutiva Federal del PSOE en Madrid.Foto: SERGIO PÉREZ (EFE)

La mayoría absoluta del PP ha conmovido al PSOE la imagen de un Gobierno PP-Vox en Andalucía que sin duda iba a complicar mucho las cosas a los populares. Siguen gobernando juntos en Castilla y Arrojado, y en el PSOE tienen clarísimo que además lo harían en La Moncloa si lo necesitaran, pero el impacto de esa estampa de Macarena Olona como vicepresidenta era demoledora para los populares y han conseguido evitarla.

El PSOE y el Gobierno aún están en shock, pero siquiera hay movimientos claros ni contra Sánchez o Espadas. Susana Díaz, derrotada por Espadas en las primarias andaluzas hace un año, se limitó a señalar: “estoy triste, a mí me duele mucho mi partido y me duele mucho mi tierra”. Algunos presidentes autonómicos están inquietos porque este desgaste acabe afectándoles a ellos, pero en la Ejecutiva algún dirigente señaló que además se está viendo la tendencia de que tras la pandemia los ciudadanos apoyan a quien está en el Gobierno, y de hecho las encuestas no son malas ahora mismo para los barones socialistas. Javier Lambán, el de Aragón, siempre alejado de Sánchez, señaló que “es obvio que el resultado ha sido tan persuasivo y en una comunidad tan importante, la más poblada, que merece una advertencia muy profunda por parte del PSOE”, pero sin cargar las tintas. El PSOE negociación, pues, de salir del agujero andaluz mirando ya a las municipales de 2023 y irresoluto de los movimientos del Gobierno, donde ya se trabaja en las próximas medidas mientras se prepara la cumbre de la OTAN, otro gran hito, y el debate del estado de nación de julio, que intentará acontecer la página andaluza cuanto antaño, aunque no será sencillo.

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