#Sexo, curas de sueño y promesas de felicidad: cómo la Escuela de yoga de Buenos Aires era una máquina de hacer dinero #noticias #2022

#Sexo, curas de sueño y promesas de fortuna: cómo la Escuela de yoga de Buenos Aires era una máquina de hacer patrimonio #noticiero #2022

La Escuela de yoga de Buenos Aires ocupa un edificio de diez plantas en el centro de Buenos Aires. Lleva ahí más de 30 primaveras sin nombrar demasiado la atención. Quia hubo allí clases de yoga, pero sí fiestas privadas. Los “alumnos” practicaban sexo grupal, muchas veces a la horizonte de sus hijos. En los primaveras noventa, el líder del categoría, Juan Percowicz, seudónimo el cielo, enfrentó adjunto a sus “apóstoles” una investigación por tropelía de menores. Todos ellos salieron limpios. La secta ya había permeado en aquella época a hombres poderosos y organizaciones de Derechos Humanos internacionales, que no dudaron en salir en su defensa. Incluso una comitiva de legisladores del Partido Demócrata viajó desde Estados Unidos para pedir por la confianza de Juan Percowicz y sus secuaces, a los que consideraba perseguidos políticos. Casi 30 primaveras luego, la Jurisprudencia argentina arrestó a Percowicz y a otros 18 miembros del categoría. Son los mismos de entonces, pero más viejos. Los cargos, eso sí, son nuevos. A la red de comercio de personas se sumaron robo, estafa, lavado de activos y hasta prueba ilegal de la medicina. Aquellos iluminados que prometían “fortuna eterna” eran ahora millonarios. La policía le puso nombre a la investigación: “Secta Sociedad Anónima”.

“El fracaso de la honestidad en los primaveras noventa produjo con el tiempo una sensación de impunidad con enseres con destino a el interior de la secta”, dice el comisario Ricardo Juri, presidente del Sección Comercio de Personas de la Policía Federal y a cargo de las redadas. “Le sirvió para sostener ‘ven, los enemigos nos quisieron destruir y no han podido, con lo cual este es el camino correcto’. Mantuvieron esa estructura sectaria y empezaron a expandirse y a realizar negocios”, explica.

Los líderes vivían hasta el viernes de la semana pasada en algunas de las 26 habitaciones de la sede, observados por una gran foto de Juan Percowicz. Este hombre, que hoy tiene 84 primaveras, es el alma de la secta y objeto de adoración de todos los miembros. De su individuo salió la estructura de la estructura, un complicado sistema de niveles que lo tenía a él en el siete y a los “humanos comunes” en el uno, dos y tres. En medio había “apóstoles”, “genios” y “alumnos”. Estos últimos eran los objetivos de un montaje para atraer, controlar, engañar y, sobre todo, hacer patrimonio.

BA Group, una escuela que prometía la fortuna a través del “coaching ontológico”, era la cantera de nuevas víctimas. Los elegidos debían ser vulnerables y todavía ricos. “No vas a encontrar masa insuficiente, todos tienen plata”, dice el comisario Juri. Si alguno de los miembros se rebelaba era enviado a la clínica CMI-Abasto, donde se lo sometía a una larga “cura de sueño” a saco de psicofármacos. “A su vez, integrantes de este categoría tenían inmobiliarias y estudios jurídicos, con contadores, abogados y escribanos que replicaban la categoría de la Escuela de Yoga”, explica Juri. La red de profesionales les permitía quedarse con los haberes de los miembros fallecidos y mover y asear el patrimonio recaudado por la estructura. Los investigadores calculan un flujo mensual de medio millón de dólares. El resultado de las redadas fue en recta con esa suma: la policía incautó casi 1,5 millones de dólares en efectivo y tres kilos de oro.

Cuando la policía siguió la pista del patrimonio llegó a Estados Unidos. Juri dice que, en un principio, pensaron incluso que en ese país estaba la saco de operaciones, hasta que descubrieron que era al revés. Todo se cocinaba en Buenos Aires. “Conseguían que algunos miembros se radicasen en Estados Unidos y replicaran la fórmula. Lo que sabemos es que estos miembros estaban allá creando empresas y algunas sedes de BA Group, desde donde promocionaban curaciones en la clínica de Buenos Aires” contra el consumo de drogas o el sida. La operación se completaba con la adquisición de inmuebles en Las Vegas y otras ciudades. La captación mediante la propuesta sexual todavía estaba activa. “La mecánica era que una parte de la secta con la green card tuviese clientes allá. Nos consta, por ejemplo, que una chica no viajaba a Estados Unidos porque el cliente todavía no compraba un sección para alojarla. Al mismo tiempo, estaban intentando entrar en estructuras de poder, con la liquidación de las charlas motivacionales”, dice Juri.

El líder y fundador de la Escuela de Yoga de Buenos Aires, Juan Percowicz, detenido por la Policía Federal argentina.
El líder y fundador de la Escuela de Yoga de Buenos Aires, Juan Percowicz, detenido por la Policía Federal argentina.PFA

Plácido Domingo, el objetivo

Atraer masa poderosa era la esencia del éxito. Una audición telefónica que obra en la investigación revela los esfuerzos de sus líderes por comprender a Plácido Domingo. Y todavía el fracaso de esos intentos, iniciados en los primaveras noventa gracias a la relación del cantante con al menos cuatro integrantes de la Escuela de Yoga, dos de ellos reconocidos concertistas y compositores con carreras en Estados Unidos. “Con la música hace 30 primaveras que tratamos y no lo logramos”, dice en una conversación a la que ha tenido entrada EL PAÍS Susana Mendelievich, seudónimo Mendy. La mujer, de 75 primaveras, cuenta a una compañera de la secta que horas luego se verá con Plácido Domingo que, en ese momento, abril de este año, estaba en Buenos Aires para dar un concierto en el Teatro Colón. Mendelievich recibe entonces como recomendación que proponga al cantante sumarse a algunas de las charlas motivacionales que daba la estructura para comprender adeptos. “Es un intento más, uno tiene que seguir intentando, por supuesto. Como deslizar que todavía estamos haciendo esto [las charlas]. Sería como destapar dos frentes” de ataque, coinciden ambas mujeres al final de la conversación.

En una disco susodicho, un hombre que parece ser Plácido Domingo negocia con Mendelievich la mejor forma de encontrarse en la habitación del Hotel Alvear en la que se alojaba sin ser descubiertos por “los agentes”. La mujer pira luego a Juan Percowicz para comunicarle los detalles de la cita. “Plácido dijo que podía venir a visitarnos, es sostener, que va a venir a visitarme. Porque él va a casa en Nueva York y lo recordó ayer”, dice la mujer En la causa no consta que el altercado se haya producido ni Plácido Domingo enfrenta cargo alguno, según fuetes judiciales de la investigación. En las 176.000 horas de grabaciones realizadas desde febrero pasado sobre 35 teléfonos celulares de la secta no aparecen nuevas referencias ni al cantante ni a la cita. Se deducen, en cambio, los esfuerzos por encontrar una nueva logística de captación. El diálogo es el subsiguiente:

Mendelievich: “Igual ahora nos vamos a encontrar en un ratito. Nos lleva Luis…”

Voz femenina: “¿Van a platicar de música solamente, o de coucheado [charlas motivaciones] todavía?”

Mendelievich: “Eso no lo sé, eso no lo hablamos con Mariano. Pero es una buena idea, porque con los quilombos [líos] que tienen él y su tribu…

Voz femenina: “Aunque no tuviera tantos quilombos… la efectividad es que… como para destapar el maniobra, digamos…”

Mendelievich: “Sí, sí, porque la efectividad es con la música hace 30 primaveras que tratamos y no lo logramos. Lo cual no quiere sostener que esta vez no sea dispar”.

Voz femenina: “Es un intento más, uno tiene que seguir intentando, por supuesto. Como deslizar que todavía estamos haciendo esto [las charlas]. Velo con Mariano”.

Mendelievich: “Seguramente le va a encantar”.

Voz femenina. “Sería como destapar dos frentes”.

La charla pone en evidencia la envite de la secta por disfrutar lo que considera un momento de amor de Plácido Domingo, luego de que fuese señalado en el #Metoo como responsable de acoso sexual en Estados Unidos por una veintena de mujeres. Muchas de sus presentaciones se habían cancelado. Esos son los “quilombos familiares” a los que se refieren Mendelievich y su compañera, una ventana abierta para avecinar al cantante a través del coucheado que utilizaban para atrapar adeptos. Los nombres mencionados en la disco permiten, a la vez, recobrar en el tiempo los contactos de Plácido Domingo con algunos miembros de la secta.

“Mariano” es Mariano Krawczyk o Kraus, como prefiere llamarse, un músico argentino que en los primaveras noventa estuvo entre los mejores concertistas de oboe del mundo. Kraus, hoy detenido en la causa, era el preferido de otro argentino, el violinista Rubén González, ya fallecido, director en 1986 de la Banda Sinfónica de Chicago y sospechado de destapar en esa ciudad una “sucursal” de la Escuela de Yoga. El trabazón entre estos dos músicos, considerados próceres por los estudiantes de aquella época, con Plácido Domingo salió a la luz gracias a la memoria de Pablo Salum, hijastro de Kraus.

Salum es uno de los denunciantes de la secta, a la que acusa de obligarlo a presenciar, siendo un impulsivo, las orgías que presuntamente organizaban los adultos. En febrero de 1996, Plácido Domingo se presentó en el Campo Argentino de Polo, en Buenos Aires, frente a 10.000 personas. El software cerraba con una envite diferente: un segmento de la ópera Cartas Marcadas, compuesta por tres integrantes de la Escuela de Yoga: Mendielivich, Kraus y González. La voz femenina que acompañó aquella perplejidad a Plácido Domingo fue la de una nobel soprano señal Verónica Loiácono, hoy prófuga.

El diario La Nación publicó en 1996 una crítica del concierto donde alababa la voz de Plácido Domingo y llamaba la atención sobre la dudosa calidad del pestillo. Los tangos “Mi Buenos Aires querido y El día que me quieras fueron aportes cargados de nostalgia pero todavía muchas máculas por error de fusión entre orquestina, tenor y los colaboradores circunstanciales Rubén González (violín) Mariano Kraus (oboe con su sublime y vistoso smoking rojo) en un intento fallido de ganar entorno porteña (…) Inaceptable el bajo nivel compositivo e interpretativo del dúo de soprano y tenor de Cartas marcadas de Kraus, Mendelievich y González que Plácido Domingo -en visaje de bonanza y deseo de alentar- cantó adjunto a la principiante Verónica Loiácono”, resumía la crónica.

Los investigadores argentinos no saben qué llevo a Plácido Domingo a aceptar que los integrantes de la secta sumasen una de sus obras al repertorio. Ni cómo es que la relación se mantuviese durante tantos primaveras, al menos con Mendelievich, al punto que el tenor la llamó cuando visitó Buenos Aires en abril pasado, luego de 20 primaveras de abandono en Argentina. “Sabían que Plácido Domingo venía y habían preparado una movida para que les prestase atención”, explica el comisario Ricardo Juri. Los líderes de la secta “tiraron líneas y ahí surge el llamado” de Plácido Domingo a Mendelievich, toda una sorpresa. “Tener a Plácido Domingo les servía para ocasionar o producir negocios usando su imagen”, dice el comisario.

Percowicz y otros 18 integrantes de la Escuela de Yoga terminaron presos y otros cuatro están prófugos. Ya no tienen la ascendencia que en los primaveras noventa los libró de la calabozo. La investigación, mientras tanto, recién comienza. En la sede del Sección Comercio de Personas de la Policía una habitación acumula decenas de cajas con documentación y maletas aún sin revisar. En el estacionamiento hay una Ford Desafinado inmaculada, que Percowicz estrenaba fruto de la altruismo de sus apóstoles. Roto su coche, la secta se apuró a comprarle uno nuevo. Juntaron 50.000 dólares, buscaron por internet poco al elegancia del líder y lo pagaron al contado. Todo sin edificar sospechas.

Equipo electrónico incautado durante un allanamiento a la Escuela de Yoga de Buenos Aires.
Equipo electrónico incautado durante un igualación a la Escuela de Yoga de Buenos Aires.PFA

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#Sexo, curas de sueño y promesas de fortuna: cómo la Escuela de yoga de Buenos Aires era una máquina de hacer patrimonio #noticiero #2022

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