#Shakira ya no suena en la radio de Kabul #noticias #2022

#Shakira ya no suena en la radiodifusión de Kabul #noticiario #2022

“Salam wa alaikum. Bienvenidos al software Roshani (iluminar, en darí). Podéis llamarnos y compartir vuestras ideas sobre los derechos de las mujeres y la violencia contra las mujeres. Me llamo Assira”.

Una modo tan natural de principiar un software de radiodifusión que, en cualquier rincón del mundo, no sería extraordinaria. Pero estamos en Afganistán, los talibanes han vuelto al poder y los derechos de las mujeres, acullá de encontrarse en una situación ideal, están más amenazados que nunca.

El estudio de radiodifusión guardaspaldas silencio durante la puesta en circulación en directo, solo interrumpida por la voz de las dos presentadoras que, hoy, en su software, hablan sobre misoginia. Assira, de 32 abriles y asesora religiosa, y Saba Chaman, de 24 abriles y coordinadora de Radiodifusión Begum, son las encargadas de dar la cara o, mejor dicho, la voz, frente a los oyentes. En 45 minutos, tratarán de desmentir las falsas creencias de quien intenta discurrir la violencia contra las mujeres basándose en el Corán.

A los pocos minutos, entra la señal de una asistente.

— Cada vez que un hombre pega a su mujer, él se escuda en que el islam dice: “Si mi mujer no acepta mis palabras, tengo derecho a pegarle”.

— No, esto es completamente falsificado — avala Chaman. La gentío debería ver en qué parte del islam dice que debes empujar a tu mujer. No deberían tratar mal a sus mujeres. La violencia doméstica crece desde que los niños son pequeños, en el interior de casa. Cuando crecen y observan violencia doméstica, se convierte en una especie de tradición que se reproduce coexistentes tras coexistentes.

A Chaman le ha tocado encargarse un batalla mayúsculo: seguir coordinando Radiodifusión Begum tras la revés al poder de los talibanes, el agosto pasado. “He trabajado con mujeres y hombres antaño, pero esta es mi primera vez trabajando con un equipo totalmente formado por mujeres. Ha sido agobiante a veces, especialmente tras el cambio de régimen, pero además ha sido divertido”, cuenta la adolescente a posteriori del software, sentada todavía en el estudio de radiodifusión.

Chaman, estudiante del zaguero semestre de Suministro de Empresas, empezó a trabajar en Radiodifusión Begum en marzo de 2021, ajustado cuando fue fundada. La término del divulgación no fue casual: el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. Toda una enunciación de intenciones. Solo un par de meses a posteriori tuvo emplazamiento una crisis cerca de una escuela para niñas de Kabul donde murieron más de 80 personas, la mayoría de ellas alumnas, cuando salían de clase. Nadie se atribuyó el atentado, que fue básico para admitir al equipo de Radiodifusión Begum a orientar sus esfuerzos en la educación.

Un medio secreto

Ayer de ese ataque, la semilla que hizo germinar la radiodifusión ya estaba plantada. A principios de 2020, “los negociadores de los talibanes y Estados Unidos empezaban a alcanzar a algún acuerdo, y estaba muy preocupada”, recuerda Hamida Aman, de 47 abriles, fundadora y directora de Radiodifusión Begum. Recostada en el sofá de su oficina, en la planta de hacia lo alto de la radiodifusión, rememora: “El papel de las mujeres no se mencionaba durante las discusiones. Supe que poco cambiaría, y que tener a los talibanes en el Gobierno conllevaría cambios en la sociedad afgana, sobre todo para las mujeres”.

Aman, criada en Suiza, donde su clan se desplazó tras la invasión soviética de Afganistán, siempre había querido retornar a su país. Lo hizo tras el desplome de las torres gemelas, en 2001, y en las siguientes dos décadas, un período de relativa transigencia, desarrolló allí varias iniciativas audiovisuales. En 2020, Aman supo que debía realizar de nuevo frente a la cuenta antes en dirección a el torrentera en el que parecía sumirse Afganistán. “Para mí fue harto común pensar en una radiodifusión porque he trabajado en medios de comunicación durante más de 20 abriles. Pensé que sería la mejor respuesta al cambio de régimen porque es solo sonido y voz. Mantiene al asistente secreto, pero además a las presentadoras y periodistas”, relata.

Hamida Aman, fundadora de Radio Begum, es suizo-afgana y trabaja principalmente en la recaudación de fondos para la emisora en un país en bancarrota.
Hamida Aman, fundadora de Radiodifusión Begum, es suizo-afgana y trabaja principalmente en la colecta de fondos para la emisora en un país en bancarrota.Thibault Lefebure

En la sala principal, el comunidad de chicas estudiantes que practican en la emisora llena los distintos ordenadores. Editan los programas ya grabados y preparan los siguientes. Son jóvenes, hacen bromas entre ellas, se divierten y, al mismo tiempo, se preparan para un futuro profesional, cuanto menos, cascarrabias. La mayoría ha pasado el examen para obtener a la universidad y acaban de principiar el primer curso, que compaginan con la ejercicio. Por unos momentos, dejan de banda las risas entre ellas frente a las preguntas por las perspectivas de trabajo.

“Nos enfrentamos a un futuro incierto en Afganistán”, dice Sahar Maqsoodi, de 19 abriles, reportera de la radiodifusión desde sus inicios. “Me moría de ganas de trabajar en medios de comunicación. No tenía ningún conocimiento previo, lo he aprendido todo aquí”, reconoce. Presenta el software temprano, ejerce de maestra en el espacio educativo de la radiodifusión y a veces sale a producir pequeños reportajes sobre mujeres para publicarlos en las redes sociales.

Maqsoodi forma parte de la coexistentes de jóvenes que nació en el Afganistán postalibán, a posteriori de 2001. Tiene pubertad y las ideas claras. “Queremos cambiar la mentalidad de la gentío. Muchas personas no tienen comunicación a internet ni a la televisión, especialmente en las provincias. Así que para las más pobres la radiodifusión es la opción más permuta para educarse y obtener conocimientos”, explica la adolescente.

Para las personas más pobres la radiodifusión es la opción más permuta para educarse y obtener conocimientos

Sahar Maqsoodi (19 abriles), reportera de Radiodifusión Begum

Durante el primer año de vida de la radiodifusión, han conseguido desarrollar varias iniciativas. Actualmente tienen programas de escuela online, sobre todo para adjuntar a chicas que no pueden ir a la escuela –bajo el régimen talibán, las chicas tienen vetado el comunicación a la educación secundaria–. En Radiodifusión Begum encuentran un espacio para seguir formándose. “Tenemos herramientas para hacer la enseñanza más ligera durante la mañana o tinieblas, como audiolibros, reseñas de libros, poesía…”, dice Maqsoodi. Emitiendo desde Kabul, la radiodifusión puede escucharse además en las provincias de Logar, Ghazni, Parwan, Baghlan y Bamiyan. Adicionalmente, radios de Faryab y Kunduz difunden sus programas más populares, aunque el objetivo más codicioso de la radiodifusión es poder alcanzar a emitir en todo Afganistán.

Ni música saco, ni pop

Ganar a seguir emitiendo tras la revés al poder de los talibanes ha sido posible solo con una táctica correctamente planeada desde antaño. Superado el shock auténtico de agosto, las trabajadoras de la radiodifusión sostienen que el cambio de régimen no les ha afectado mucho, ya que se consideran una plataforma educativa y así se lo hicieron memorizar al nuevo Gobierno. “Les dijimos lo mismo que te estoy diciendo ahora, que el objetivo de este equipo de mujeres es educar a otras mujeres. Que no somos una aparejo política ni queremos soliviantar ninguna discusión política”, declara Maqsoodi.

En la oficina de Radio Begum, las mujeres empleadas preparan y editan programas.
En la oficina de Radiodifusión Begum, las mujeres empleadas preparan y editan programas.Thibault Lefebure

Sorprendentemente, los talibanes aceptaron que siguieran funcionando, al menos hasta ahora. Pero pusieron algunas condiciones. “Hemos tenido que ajustar los programas y, por supuesto, la música. Ya no emitimos canciones americanas, o pop, o Shakira o cantantes de este estilo”, reconoce la fundadora, Aman.

“En la parte del entretenimiento, además hemos tenido que descabalgar el tono. Normalmente, en los programas de la mañana o en dirección a la tinieblas, los oyentes nos llamaban para hacer algunas bromas, o pedían canciones para obligarse a sus amigos o familiares. O teníamos conversaciones y nos reíamos, solo para relajarnos durante un rato. Ya no podemos hacerlo más porque los talibanes no quieren que las mujeres interactúen demasiado con los hombres, incluso por teléfono, de un modo informal. Tiene que ser más distante”, explica.

Los talibanes no quieren que las mujeres interactúen demasiado con los hombres, incluso por teléfono, de un modo informal. Tiene que ser más distante

Hamida Aman, fundadora de Radiodifusión Begum

Sobrevivir a los talibanes… y a la riqueza

Si ayudar el tesina vivo con los talibanes en el poder no es batalla suficiente, todavía afrontan uno longevo. Cómo sobrevivir económicamente. “Estoy constantemente buscando fondos”, explica la fundadora de la emisora. “El país colapsó y no vemos cómo conseguir ingresos”. Reciben algunas donaciones, pero no son suficientes para consolidar el tesina. Y las sanciones económicas por parte de países occidentales contra Afganistán les afectan directamente. “Otro de los retos que enfrentamos es cómo hacer alcanzar parné al país”, lamenta. Por ahora, lo hacen mediante parné efectivo. “El sistema bancario está roto y está matando la sociedad y riqueza afganas”, subraya.

Talibanes, financiación… Los retos son enormes, pero, tras más de 40 abriles de guerras, ¿existe algún remedio para sacar al país delante? Aman lo tiene claro: “El problema de este país es la equivocación de educación. Más del 80% de la población es analfabeta. Es además esto lo que mete a la gentío en tantos problemas, porque tienen pocos conocimientos y educación. La secreto es dar comunicación a las escuelas y a la educación a todo el mundo”. Es difícil, reconoce Aman, tener una visión a amplio plazo del tesina: “Este es un país muy inestable e impredecible. He estado 20 abriles trabajando en Afganistán y nos acostumbramos a trabajar bajo problemas y retos todo el tiempo. No es un sitio común donde tener una estructura”, reflexiona.

A la pregunta de cómo puede el mundo realizar frente al futuro incierto que aguarda a Afganistán, Chaman, coordinadora de la radiodifusión, avala: “No necesitas estar en contacto con el Gobierno de nuestro país para mostrar tu apoyo. El apoyo puede ser humanitario, por ejemplo, desarrollando un software para ayudar a las mujeres a obtener a la educación. Para aquellos que tengáis la posibilidad de ayudar, financieramente o moralmente, creo que va a servir de mucho. A todos los que leáis este reportaje, os pido que hagáis lo que esté en vuestra capacidad para ayudar a las mujeres afganas a ayudar su resiliencia”.

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