#Sin rastro de qué mató a la tía de Luis Lorenzo: los polvos “incriminatorios” eran sal, azúcar y bicarbonato #noticias #2022

#Sin pista de qué mató a la tía de Luis Lorenzo: los polvos “incriminatorios” eran sal, azúcar y bicarbonato #parte #2022

La investigación legislativo que dirige la titular del Tribunal de Instrucción número 9 de Arganda del Rey (Madrid) contra el himeneo formado por el actor Luis Lorenzo y Arancha Palomino, acusados del supuesto envenenamiento de la tía de esta última, Isabel Suárez (de 85 abriles), sigue sin dar con las pruebas del crimen. Según la investigación desarrollada por la Guarnición Civil, la pareja habría matado a la anciana para beneficiarse de su herencia. Los investigadores acusaron a la pareja de crimen tras tener los resultados de la necroscopía, que establecía una asesinato de etiología “homicida” por “intoxicación aguda con metales pesados”, concretamente cadmio y manganeso.

Sin retención, el mensaje de criminalística al que ha tenido entrada EL PAÍS, concluye tras analizar los restos presuntamente incriminatorios recogidos por los investigadores del instituto armado en la vivienda del himeneo donde falleció la anciana el 28 de junio de 2021, que los polvos sospechosos de ser ponzoña son, en ingenuidad, “sal, azúcar, y bicarbonato”, descarta la presencia de cadmio en las pilas incautadas y solo encuentra manganeso en los botes de tinte y pintura hallados en la terraza de la casa.

“El polvo blanco recogido en la tela negra corresponde a sal (halita) y azúcar (carbohidrato). El polvo blanco adherido a la pila corresponde a bicarbonato potásico. En este final polvo se detectan mayores concentraciones de los metales zinc y níquel, compatibles con los componentes característicos del tipo de pila estudiado”, se lee en el estudio del laboratorio de Criminalística de la Guarnición Civil.

Isabel Suárez Arias falleció, tras proceder un calvario de desatenciones, tres meses luego de aparecer a Madrid desde Asturias en el coche de su sobrina: “Mi tía me cogió de la mano y me dijo que me dejaba a mí la herencia porque me la merecía”, ha evidente Arancha Palomino recientemente en una entrevista concedida a Telecinco. Tanto ella como su marido, Luis Lorenzo, se declararon inocentes de la asesinato de la mujer, y el togado les dejó en arbitrio con la retirada de sus pasaportes y la obligación de personarse semanalmente en el chancillería.

En los tres meses que “la tía Isabel” estuvo en la casa de Arancha y Luis Lorenzo, uno y otro sin trabajo conocido desde 2015 y 2016 respectivamente, el himeneo gastó —según recoge el atestado policial—23.000 euros de la cuenta de la anciana, con la coartada de “gastos de auxilio médica”. Su cuidadora (24 horas) cobraba 1.800 euros mensuales.

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La investigación legislativo, que arranca por la denuncia de “desaparición” interpuesta en el cuartel de Avilés por un hermano de la difunta, y que desarrolla el Agrupación de Homicidios de la comandancia de Madrid, concluye que su asesinato fue “violenta” y que la causa es “una intoxicación con metales pesados (cadmio y manganeso)”, ya que el cadmio se encontraba en una cantidad 200 veces superior a la ordinario. Sin retención, no explica ―como siquiera lo hace la necroscopía— cómo pudieron aparecer esos tóxicos a la matanza sin dejar pista en su hígado ni en sus vías respiratorias.

Luego de que el fiscal haya solicitado una segunda necroscopía y a errata de que declaren los varios médicos que trataron a la anciana durante sus tres últimos meses de vida en Madrid, una segunda forense explicó en sede legislativo que en algunos cadáveres, tras producirse un óbito, se genera un proceso natural de redistribución de los metales pesados que pasan a la matanza desde el hígado. El hecho de que no se produzca siempre ni en todos los cuerpos se debe a múltiples factores, desde ambientales hasta de hábitos de vida, según ha señalado en la presencia la forense. Esa misma argumento —la de que la entrada concentración de cadmio puede deberse a una reacción natural del cuerpo y no a un envenenamiento― la expuso, en una entrevista en EL PAÍS, el director del Instituto Doméstico de Toxicología, basándose en estudios realizados en Estados Unidos y China.

La hipótesis del crimen por envenenamiento con metales pesados, sin que estos dejaran pista de su paso por el cuerpo de la fallecida y sin advertir restos de sustancias determinantes en la casa de los presuntos homicidas, parece que se diluye a medida que avanzan las indagaciones científicas. Y, con ello, el crimen parece desvanecerse. Los investigadores y la jueza tendrán que valorar si una posible negligencia en la distribución de fármacos y unas desatenciones que rozan el maltrato y que han quedado acreditadas por numerosos testigos pueden ser suficientes para sostener esa delación de crimen.

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