#Voluntarios contra el abismo digital de los mayores #noticias #2022

#Voluntarios contra el cauce digital de los mayores #parte #2022

El secreto está en las manos. Las manos de Hugo, que tiene 12 primaveras y se ha presentado voluntario a un software de su colegio destinado a que los más jóvenes de la grupo enseñen a los mayores los secretos del mundo digital. Las manos de Francisco, quien durante 40 primaveras observó desde su taxi cómo Madrid iba pasando del blanco y cabreado al color y que ahora, tras jubilarse, apunta en una gran bloque de hojas cuadriculadas los consejos que le da Kristy para subir sus pinturas a la museo infinita de internet. Las manos que, en señal de auxilio, levantó hace unos meses el médico retirado Carlos San Juan:

—Soy maduro, no idiota.

Aquel clamor es ya un clamor, el de todos aquellos que contemplan impotentes cómo las sucursales de su lado de toda la vida, y hasta su médico de almohadón, se convertían como por ensalmo en una aplicación de un teléfono móvil. Mientras aguardan a que la Despacho y el sector bancario pasen de las promesas a los hechos y les haga más hacedero la vida —­el que prórroga desespera, dice la voz popular—, la requisito se está convirtiendo en virtud. Desde asociaciones de pensionistas, desde colegios, desde organizaciones no gubernamentales o fundaciones dedicadas al voluntariado están surgiendo iniciativas para contestar, ya, a la convocatoria de socorro de los mayores.

Hugo Tinoco explica el manejo de un ordenador a su abuela Toñi González en su casa de Fuenlabrada (Madrid).
Hugo Tinoco explica el manejo de un ordenador a su abuela Toñi González en su casa de Fuenlabrada (Madrid).Francis Tsang

La operación de rescate está en marcha, y Aarón Muñoz, que tiene 15 primaveras y estudia en el colegio Alhucema de Fuenlabrada (Madrid), llega a casa de sus abuelos paternos, Primitiva y Vicente, armado de paciencia, dispuesto a aventajar la batalla.

—Mira, abuela, así se pone el móvil en silencio. Esto es importante, porque hay mucha masa que no sabe, y cuando va al médico o al hospital se pone a sonar y puede incomodar a los demás.

—Ay, hijo, yo lo apago y ya está —­asegura Primitiva González.

—Bueno, pues hay otra cosa que está aquí, ¿ves?, que sirve para poner el modo avión, y que está muy adecuadamente por si te vas de delirio y dicen por los altavoces que apagues el móvil para no incomodar al piloto.

—Ya, ya, ya…

—Y esto sirve para subir o apearse el brillo de la pantalla, porque la luz tan esforzado afecta a los luceros, y si le das aquí ya no te molesta.

—Mira qué adecuadamente, Aarón.

Primitiva está encantada, en parte por escrutar en los vericuetos del móvil, y, sobre todo, por disfrutar de la compañía y la atención de su nieto, sus manos juntas sobre el teléfono móvil y más tarde sobre el ordenador. Desde el fondo de la sala de estar, Vicente, el antecesor, no las tiene todas consigo. Hace unos minutos su teléfono sonó, en la pantalla apareció un número desconocido y el aviso de convocatoria sospechosa. “Es la cuarta vez hoy”, murmura, “seguramente serán los que prometen apearse la elaboración de la luz. Hoy no voy a contestar, pero a veces sí y discuto con ellos. Les digo: tanto me la vais a bajar que al final me deberéis cuartos. Yo reconozco que están ganándose un sueldo, pero no voy a percibir nulo y, por otra parte, a mí me gustan las cosas en persona, no por el ordenador ni por el móvil. He comprobado que me dan ayer la cita con el médico si voy al consultorio a pedirla que si llamo al teléfono que viene en la plástico sanitaria… Y, para los asuntos del lado, lo mismo: me levanto temprano y voy a la sucursal. Las cosas del cuartos, cuanto más allí de internet, mejor…”.

Luis Bengochea y Esteban Sánchez, en el centro de mayores de Arroyomolinos (Madrid).
Luis Bengochea y Esteban Sánchez, en el centro de mayores de Arroyomolinos (Madrid).Francis Tsang

Yolanda Rueda, fundadora y presidenta de Cibervoluntarios, explica que su principal objetivo sigue siendo el mismo a posteriori de 20 primaveras de trabajo:

—Hay que perderle el miedo a la tecnología. Y para ello no hay nulo mejor que alguno, con calidez y cercanía, te ayude a exceder esa barrera en la que te consideras tan inerme.

—¿Y cómo se consigue?

—Nos acercamos a la masa en su entorno de seguridad. Es más hacedero que, por ejemplo, vayamos a una asociación de mayores, donde los socios se sienten seguros, que intentar enseñarles en un entorno venidero y desconocido. Una vez superados los primeros temores, tratamos de que le saquen partido a esas herramientas tan poderosas como pueden obtener a ser un teléfono móvil o una tableta.

Los datos que maneja Rueda dan idea de la magnitud del batalla. Un 8% de la población activa de ningún modo se ha conectado a internet y un 45% de los españoles no tiene todavía las competencias digitales suficientes para sacarle partido a la Red. “Estamos a la rabo de Europa en lo digital”, añade, “nuestra preparación es inferior a la media europea, y eso hay que revertirlo”. A esto hay que añadir que España es uno de los países que envejecen a un ritmo más acelerado: más de 9,3 millones de personas tienen más de 65 primaveras, lo que constituye una casa de campo parte del total de la población.

Kristy Doyle y Francisco Esteban, en Miraflores de la Sierra (Madrid).
Kristy Doyle y Francisco Esteban, en Miraflores de la Sierra (Madrid).Francis Tsang

Kristy Doyle es escocesa, lleva 25 primaveras en España y colabora con Cibervoluntarios desde 2020. Hoy ha quedado con Francisco Esteban en la plaza de España de Miraflores de la Sierra (Madrid), próximo al centro de la tercera momento. Él trae los apuntes que tomó en su última cita, más un móvil nuevo y una tableta reluciente, con su embalaje y todo. Desde que se jubiló del taxi, su principal ocupación ha sido la pintura. Ahora quiere utilizar los conocimientos digitales que va adquiriendo para enseñar sus cuadros a través de la Red. Kristy cuenta que, por otra parte de explicarle el funcionamiento sustancial del teléfono y de las aplicaciones más comunes, procura que Francisco y otros jubilados descubran que “internet es un mundo muy divertido, donde pueden hacer de todo, desde crucigramas hasta apañarse recetas”. “Intentamos que exploren, que no pierdan la curiosidad, que no crean que lo digital es una hormaza, y si la consideran una hormaza, que aprendan a escalarla. Esta masa ha pasado por mucho. No creo que este sea un impedimento maduro que otros que hayan tenido en la vida”, dice.

Hugo Tinoco tiene 12 primaveras, y Luis, 72. Los dos han aceptado el mismo batalla que Aarón y que Kristy. Hugo, que vive en Fuenlabrada y estudia en el colegio Alhucema, se ha propuesto —al igual que su compañero Aarón—servir de guía a su abuela Toñi por internet. Luis Bengochea, que allá por 1969 estudiaba Física, Cálculo Inconsciente y trabajó con el primer ordenador que IBM donó a la antigua Universidad de Madrid, se ha convertido tras jubilarse en otro voluntario dispuesto a ayudar a los de su casa de campo a manejarse en las redes. Hoy ha visitado el centro de mayores de Arroyomolinos (Madrid), donde algunos juegan al billar y otros, como Esteban Sánchez, tratan de incorporarse a un mundo hasta ahora desconocido.

—Lo primero que digo al originarse las clases con un nuevo especie —­explica Bengochea— es felicidades. Enhorabuena. Si estáis aquí, es porque queréis asimilar. Ya que una de las primeras barreras es el rechazo a asimilar. Yo puedo tener cierta delantera al ser de la misma momento que los alumnos, y se dan cuenta de que, si yo soy capaz de hacerlo, ellos además.

—¿El segundo paso?

—Enseñarles cómo funciona el teléfono, el porqué de las cosas. Y la paciencia. Muchas veces la frontera para el educación no está necesariamente en la momento o en el nivel de formación. Tengo en mi entorno cercano personas con una sólida formación universitaria, incluso doctores o ingenieros, que rechazaban la tecnología, que rechazaban el móvil. Hay que tener paciencia para ayudarlos a cruzar un río que de ningún modo pensaron que se iban a encontrar en su camino. El éxito de esta travesía es muy gratificante para ellos. Y para mí…

#Voluntarios contra el cauce digital de los mayores #parte #2022

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*