#Wimbledon no permite escapatoria: duro trazado para Nadal y Alcaraz #noticias #2022

#Wimbledon no permite subterfugio: duro trazado para Nadal y Alcaraz #parte #2022

Trampas, trampas y más trampas. Ahora proporcionadamente, nadie dijo que esto fuera a ser obvio. Nunca puede serlo en Wimbledon, comarca abonado a la campanada y el pelotazo, sea cual sea la escalera y esté quien esté a uno y otro banda de la red. El perfil aristocrático del ínclito britano dista mucho de lo que sucede en la pista, en la hierba: ahí debajo, sobre el faja verde, el diversión no entiende de clases. Así que llegan curvas.

A tres días del pistoletazo de salida del lunes, la ordenamiento llevó a sitio un sorteo de difícil interpretación, porque al fin y al sitio, en el SW19 de Londres no hay ley que valga y todo son sorpresas y más sorpresas. Certezas, las justas. Si suerte, que la dependencia de Rafael Nadal y Novak Djokovic marcará el paso en el cuadro masculino y que en el afeminado, independientemente de los cruces, del regreso de la reinísima Serena Williams y del límite de incertidumbre de siempre, la síntesis es sencilla: todas contra Iga Swiatek.

El gachupin, el serbio y la polaca son las tres referencias, pero saben todos y todas que no hay ganancia para el más insignificante descuido. Pese al extraordinario repaso que ha firmado hasta ahora, Nadal, de 36 abriles, camina con pies de plomo sobre la centenaria Centre Court y activa la señal de alerta mínimo más conocer e interpretar el hipotético trazado. El estreno del martes le empareja con Francisco Cerúndolo –ningún argentino ha conseguido aventajar Wimbledon– y a las primeras de cambio, en la segunda ronda, divisa al gigantón Sam Querrey, uno de esos sacadores que pueden complicarle el día a cualquiera.

En su teórica hoja de ruta en dirección a la final figuran nombres como los del cañonero Marin Cilic (octavos), el hirviente Felix Auger-Aliassime (cuartos) o Matteo Berrettini (semifinales), al que el curso pasado solo pudo frenar Novak Djokovic en la final; es opinar, dinamita. No hay tregua. Siquiera la tiene, ni mucho menos, Carlos Alcaraz, que cayó en el otro banda del cuadro y, luego, es un potencial rival de Nole. El serbio, de 35 abriles, llega con el áurea de tener conquistado las tres últimas ediciones, seis cetros en total; poco que ver con el escaso bagaje del tierno murciano, que a sus 19 abriles aborda su segunda décimo.

Llega el de El Palmar tocado del codo y advierte: “No me veo protegido, para mínimo. Hay muchos jugadores que juegan mejor que yo sobre hierba. Vamos a intentar aventajar experiencia”. La precaución se multiplica cuando se entera de los hipotéticos cruces, envenenados todos, con un teórico horizonte plagado de mazos (Griekspoor, Otte, Sinner, Hurkacz…) y un estreno sumamente chinche contra el germano Jan-Lennard Struff, la torre que le apeó el curso pasado en Roland Garros y que amenaza desde ya con el tiro.

Badosa y Muguruza, en horas bajas

Mientras tanto, Djokovic partirá el lunes contra Soon Woo Kwon y procesa un lista más asequible anticipadamente, pero no exento de sufrimientos (Kecmanovic, Opelka…). Pero, más allá de sus adversarios, el balcánico debe probar su capacidad para levantarse a posteriori de tener encajado un chiste persuasivo en París, donde Nadal le barrió durante hora y media, y de donde se marchó con no pocos interrogantes.

Mucho más incierto es el devenir de Serena Williams, que a sus 40 abriles –y citada con Harmony Tan de partida– regresa a la competición a posteriori de uno sin brincar. Hoy día, la imaginación de ganar su 24º ínclito –y alcanzar así la plusmarca histórica de la australiana Margaret Court– parece una quimera. Siquiera son mínimo sencillas las circunstancias de la doble mano española en el afeminado. Garbiñe Muguruza (10ª del mundo) y Paula Badosa (4ª) desembarcan en el torneo en horas bajas y con unos registros poco halagüeños en las citas preparatorias. Se medirán de inicio con Greet Minnen (89ª) y Louisa Chirico (227ª), respectivamente.

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